Propaganda negra: difamación y distorsión de la verdad

Mediante el uso de propaganda negra se intentó alterar el reciente proceso electoral con el cual se ratificó y legitimó la reelección de la Presidencia y la actual Junta Directiva de la asociación.

Con identidades falsas y otras argucias, se quiso engañar a nuestros afiliados, descalificando ofensiva y sistemáticamente a quienes nos postulamos para continuar en los máximos cargos directivos.

Sus oscuros propósitos no dieron resultado. Antes, por el contrario, ocasionaron el respaldo, la confianza y el respeto mayoritario de los asociados.

 

Por decisión de la Asamblea General Ordinaria realizada el 17 de marzo del año en curso, y en su condición de máxima autoridad de Acore, se dispuso una exhaustiva investigación para establecer la responsabilidad y origen de unos correos electrónicos de difusión masiva, a través de los cuales se propalaron falsas imputaciones y otros agravios contra la persona del Presidente Nacional y su equipo responsable de la gestión administrativa y del manejo de los recursos con que se cuenta para el funcionamiento de la asociación.

Los correos a que se hace referencia (cuatro en total) circularon profusamente por las redes sociales entre el 24 de febrero y el 14 de marzo del presente año, generando gravísimas afectaciones contra la honra, la dignidad, el prestigio y el buen nombre de quienes se habían postulado nuevamente para ejercer la Presidencia y Junta Directiva Nacional de Acore, dentro del proceso electoral interno que se llevó a cabo en ese momento. Todo esto aconteció con el evidente propósito de favorecer la elección de la lista inscrita como oponente en este certamen, causando un gran daño, no solamente a la buena imagen de la asociación, sino también a quienes de manera reglamentaria y respetuosa se postularon en contra de la reelección de la actual Junta Directiva.

Sobre el particular, es importante tener en cuenta que la utilización de falsos correos electrónicos mediante un procedimiento impersonal para eludir cualquier tipo de responsabilidad respecto a su autoría, constituye una forma de actuar muy propia de lo que se conoce en la guerra psicológica como “propaganda negra”, la cual es usualmente utilizada para transmitir información difamatoria y tergiversada haciendo uso de falsas fuentes. Algunos expertos en el tema, ocasionalmente se autocalifican como “francotiradores”, homologando su definición bajo el concepto de ser supremamente efectivos para “disparar” letalmente en forma oculta y a distancias convenientes, contra quien o quienes puedan ser sus contrincantes u oponentes.

En cuanto a este tema, es importante tener en cuenta que existe un límite al uso legítimo de la libertad de expresión a través de las redes sociales. Propagar por estos medios injurias, calumnias, falsas imputaciones y otros agravios, puede hacer responsable penalmente a quien proceda de esta manera.

Usar cuentas de correo electrónico de carácter impersonal o cuentas falsas para atacar en forma aleve, persistente y sistemática la honra, la dignidad e intimidad de las personas, inclusive en lo referente a una organización, constituye, como ya se dijo, una grave conducta que puede ser objeto de denuncia penal ante las autoridades competentes.

Respecto a este punto, las altas cortes de nuestro sistema judicial se han pronunciado de la siguiente manera:

  • “No es posible crear un perfil falso a nombre de otra persona ya que quien incurre en este procedimiento entra en violación flagrante de derechos relacionados con la libertad en el manejo de información, la honra y la intimidad”.
  • “La creación de cuentas falsas para difundir injurias y calumnias vulneran la intimidad de las personas y comprometen también la dignidad y el buen nombre de una organización respecto a sus actividades, su desarrollo y razón de ser de su funcionamiento”.
  • “Si bien en internet existe una realidad virtual, esto no significa que los derechos en dicho contexto también lo sean. La honra es un derecho fundamental que se deriva de la dignidad de la persona humana.”

Las consecuencias legales frente a una denuncia por injuria y calumnia parten de la tipificación de cada conducta. La injuria, en lo relacionado con imputaciones deshonrosas. La calumnia, en cuanto a falsas imputaciones respecto a hechos punibles (delitos). Igualmente se es penalmente responsable cuando la injuria y/o la calumnia, se produce en forma indirecta mediante expresiones impersonales tales como “se dice- se comenta- se asegura u otras similares”. También es aplicable la responsabilidad penal cuando se realiza través de publicaciones, reenvíos, reproducciones o repeticiones sobre los mismos hechos. En estas condiciones, se puede constituir o tipificar una coautoría.

Actualmente se dispone de alta tecnología que ha sido desarrollada con propósitos forenses para procesar y analizar evidencias digitales que puedan ser útiles como prueba documental, a fin de demostrar un hecho en discusión o controversia. Todo este proceso se cumple bajo estrictos parámetros nacionales e internacionales y puede ser parte de una investigación por cuenta de autoridades competentes.

Para el caso concreto de los correos falsos, es factible descubrir y presentar evidencias que permitan probar un hecho que pueda ser motivo de una denuncia de tipo penal. Un perito informático, mediante un proceso técnico de análisis e investigación, produce como resultado final de su trabajo, un informe en el que expone sus conclusiones determinando claramente los elementos materiales probatorios, señalando también las herramientas del software y procedimientos técnicos aplicados para el efecto.

 

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ACORE es la Asociación de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares. Nuestra misión está encaminada a velar por el bienestar de los Acorados y sus familias.

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