¿TRIBUNALES DE PAZ CON SESGO IDEOLÓGICO?

La conformación tanto de la JEP como de la Comisión de la Verdad pone en entredicho su imparcialidad y genera dudas sobre sus futuras decisiones. Polémica.

Por: Oscar Montes

La Comisión de la Verdad que acaba de constituirse tiene como principal misión buscar, encontrar y contar la “verdad verdadera” del conflicto armado en Colombia. De ese tamaño es la responsabilidad asignada a dicha Comisión, que está compuesta por 11 comisionados, uno de los cuales es extranjero. Es decir, las próximas generaciones leerán como versión oficial del conflicto armado lo que estas 11 personas nos cuenten, que no es nada distinto a la llamada “verdad histórica”, muy distinta a la verdad judicial.

Algunos de los integrantes de la Comisión de la Verdad se han encargado de contarnos de forma anticipada y por años su versión de los hechos ocurridos en Colombia durante las últimas cinco décadas. Es el caso –por ejemplo– del periodista y escritor bogotano Alfredo Molano Bravo, autor de múltiples libros sobre la guerra en Colombia. Molano conoce como pocos la Colombia profunda, casi siempre ignorada por los medios masivos de comunicación. Su versión difiere de la que narran los soldados, capitanes, mayores, coroneles y generales del Ejército Nacional, quienes debieron combatir a las Farc en todo el territorio nacional.

Ahora, como miembro de la Comisión de la Verdad, Molano –al igual que sus otros diez compañeros– tienen la obligación de contar los hechos sin ningún sesgo ideológico y sin ningún prejuicio. Si la verdad que nos van a contar los comisionados nace de sus convicciones políticas, o de sus afectos, entonces es mejor que nos ahorremos esos miles de millones de pesos que se van a invertir en su sostenimiento y en su trabajo, pues ya sabemos el final de la historia.

Para que el trabajo de la Comisión de la Verdad –que se dará a conocer dentro tres años– cuente con el pleno respaldo de todos los colombianos y no solo de quienes comparten el pensamiento y proceder de las Farc, es necesario que se ocupen de todas las víctimas del conflicto, entre ellas los ganaderos, cuya suerte tanto desprecian Molano y buena parte de sus nuevos colegas.

Contar la verdad a medias sería muy grave para el futuro de Colombia. Ello no solo no sanaría las heridas de la guerra, sino que pondría en grave peligro la reconciliación nacional. Por ello es necesario y urgente que quienes conforman la Comisión de la Verdad envíen señales contundentes al país de que su relato estará desprovisto de valoraciones subjetivas o de sesgos ideológicos.

Y debe ser así porque –conocidos los nombres de los integrantes de la Comisión de la Verdad– de inmediato amplios sectores del país –no solo del Centro Democrático, como de forma errónea lo presentaron algunos medios de comunicación– pusieron en duda la idoneidad y la imparcialidad de quienes la conforman. Algo similar sucedió cuando se conocieron las identidades de los 51 magistrados que integran el tribunal de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

En ambos casos se evidenció una marcada tendencia ideológica y política de la inmensa mayoría de sus miembros, muchos de los cuales no solo han tenido pública militancia en partidos de izquierda, sino que han sido abiertos y viscerales opositores del expresidente y actual senador Álvaro Uribe Vélez. Los epítetos con que varios de estos nuevos ‘magistrados’ y ‘comisionados’ se han referido a Uribe hacen pensar que muy difícilmente saldrán de sus labios o de sus plumas decisiones justas o ecuánimes. ¿Quiénes conforman los nuevos tribunales de paz?, ¿actúan ellos con criterios políticos y sesgos ideológicos?

Comisión de la Verdad, ¿la historia escrita con la zurda?

Para la escogencia de los integrantes de la Comisión de la Verdad no era suficiente con tener presente las condiciones étnicas o de género. Para que tuviera una mayor diversidad se requería que hubiese entre sus miembros diversos pensamientos ideológicos y políticos. Una Comisión de la Verdad de marcada y evidente tendencia de izquierda no funciona. Como tampoco funcionaría una de marcada y evidente tendencia de derecha. Y cuando se habla de que la Comisión de la Verdad que se acaba de conformar tiene un evidente ‘sesgo ideológico’ nos estamos refiriendo precisamente al sesgo ideológico de izquierda de la mayoría de sus miembros. Solo basta con leer los artículos, libros y trinos en Twitter de algunos de ellos para saber qué piensan y cómo piensan sobre la actuación de algunos de los actores del conflicto armado colombiano. En casi todos hay una actitud hostil contra las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, al tiempo que se muestran condescendientes y hasta complacientes con las Farc. Ahí están sus escritos que hablan por ellos. Las dudas que surgen sobre el posible sesgo ideológico y político de los miembros de la Comisión de la Verdad no son inventos: tienen sustento y soporte en lo dicho y escrito por ellos. Punto. Esas sospechas no son infundadas. Las víctimas del conflicto armado en Colombia son también de las Farc y la ‘nueva historia’ así tendrá que decirlo. Ignorar ese hecho evidente es meterle candela a un incendio que todos quisiéramos apagar.

¿Cómo buscar, encontrar y contar la verdad verdadera?

Dentro de tres años los colombianos sabremos cómo quedó escrita la historia del conflicto armado en los últimos 50 años. Esa es la misión que les fue encomendada a los 11 miembros de la Comisión de la Verdad. Pero para buscar, encontrar y contar la verdad se requiere despojarse de valoraciones subjetivas y prejuicios sociales, económicos y políticos. Si los comisionados pretenden cumplir tan trascendental misión con base en estos condicionamientos, en lugar de acercarse a la verdad lo que harán será alejarse de ella. La guerra en Colombia tiene múltiples aristas, así como diversas causas. No es posible analizarla ni contarla en blanco y negro. Hay variadas tonalidades de grises. Pretender acercarse a la verdad del conflicto vestidos con el camuflado de uno de los muchos actores del mismo es simplemente falsear los hechos. Desde que se iniciaron las conversaciones de paz entre el Gobierno y las Farc, este grupo guerrillero pretendió asumir el papel de víctima de la guerra. Y no ha renunciado a dicha pretensión. Por eso es tan importante la versión de la Comisión de la Verdad, pues será ella quien defina el papel de dicha organización guerrillera. Podría darse el caso de unas Farc condenadas por la JEP, pero absueltas en los relatos de la Comisión de la Verdad que quedarán para la Historia. ¿Qué hacer en esa circunstancia?, ¿a quién creerle?, ¿a la JEP que condena a miembros de las Farc o al relato de la Comisión de la Verdad que los absuelve para la Historia?

¿Absoluciones y condenas con criterios ideológicos?

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) la creó el Gobierno nacional el 15 de septiembre de 2015. Su reglamentación y puesta en vigencia se hará mediante una ley estatutaria que deberá ser aprobada por el Congreso, cuya discusión se lleva a cabo en la actualidad. La JEP –una vez aprobada por el Congreso y declarada exequible por la Corte Constitucional– ejercerá funciones judiciales y hará parte del sistema integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. La JEP se encargará de investigar, esclarecer, perseguir, juzgar y sancionar las graves violaciones a los Derechos Humanos y las infracciones al DIH, que tuvieron lugar dentro del conflicto armado. Entre sus objetivos está el de satisfacer el derecho que tienen las víctimas a la Justicia, ofrecer la verdad a la sociedad colombiana, contribuir a la reparación de las víctimas y contribuir a la lucha contra la impunidad, entre otros. Su autonomía la sitúa por encima, inclusive, de las altas cortes colombianas y sus decisiones serán inapelables. Además, tendrá facultades para revisar decisiones judiciales pasadas y tendrá una vigencia superior a los 12 años. Se trata de un poderosísimo tribunal judicial que tendrá en sus manos la suerte de quienes directa o indirectamente han tenido que ver con el conflicto armado colombiano; es decir, todos los colombianos. Así de simple. Sobre dicho tribunal también existen fundamentadas dudas acerca de su conformación con evidentes sesgos ideológicos, como ha sido denunciado por distintos partidos y movimientos políticos.

¡Bonito así: sancionados y participando en política!

Uno de los puntos que más controversia ha desatado en la discusión acerca de los alcances y funciones de la JEP es el que tiene que ver con las sanciones que impondrá dicha Jurisdicción Especial. En concreto el que establece que la imposición de cualquier sanción por parte de esa Jurisdicción Especial “no inhabilitará para participar en política, ni limitará el ejercicio de ningún derecho de participación política”. Ese ‘articulito’, con toda razón, levantó una polvareda monumental, pues en plata blanca significa que Timochenko y compañía podrán ser elegidos Presidente de la República y congresistas, aunque sobre ellos recaiga una decisión judicial por parte de la JEP, privilegio que nadie en el mundo tiene ni podría tener. Ahí radica el asombro de la comunidad internacional sobre los verdaderos alcances de la JEP. Y a ello se sumó la perplejidad nacional cuando se conoció la identidad de los 51 magistrados escogidos para que hagan parte de dicho tribunal, entre quienes se destacan abogados con amplia trayectoria y militancia en partidos y movimientos de izquierda. Sus pronunciamientos públicos –al igual que sucede con la mayoría de los integrantes de la Comisión de la Verdad– dejan muy poco espacio para dudar acerca de cómo serán sus decisiones y fallos judiciales.

 

https://leydelmontes.com/2017/11/12/tribunales-de-paz-con-sesgo-ideologico-la-conformacion-tanto-de-la-jep-como-de-la-comision-de-la-verdad-pone-en-entredicho-su-imparcialidad-y-genera-dudas-sobre-sus-futuras-decisiones-polemic/

 

 

 

 

 

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2 Comments

  • JUAN J. GARCIA C. Reply

    14 noviembre, 2017 at 6:52 pm

    Excelente artículo de Oscar Montes, del cual comparto enteramente todo su contenido en mis escritos cuando se hizo el nombramiento del Dr. Francisco de Roux y posterior comentario a la entrevista que le hicieron.. Cualquiera que haya seguido de cerca toda esta farsa de la Terminación del Conflicto, podrá captar que hay parcialidad y favoritismo en la escogencia de los integrantes de la JEP, Comisión de la Verdad y de las víctimas, que siempre son las de los mal llamados “paramilitares”. Ya en la UE le quitaron, gracias a las diligencias presidenciales, el título de terroristas, y veremos hacia el futuro que la CDV que dirige el cura De Roux, los van a tildar de nuevos héroes libertarios de la Patria. Bien dice el dicho de la sabiduría popular: La mona aunque se vista de seda, mona se queda. Los farianos serán siempre narcoterroristas, asesinos y violadores de menores y del DIH.

  • JUAN J. GARCIA C. Reply

    14 noviembre, 2017 at 6:58 pm

    COMENTARIO A LA ENTREVISTA DE FRANCISCO DE ROUX.

    El juicio moral, es una actividad mental que permite distinguir lo correcto de lo incorrecto. Es una valoración que un individuo realiza frente a un hecho u acción juzgando si ésta es buena o mala. El juicio es la facultad de discernimiento, que nos permite juzgar, mientras que la moral, hace relación a la conducta humana desde el punto de vista de la tolerancia y la perversidad. Si el Dr. Francisco, no tiene juicio moral contra los militares, ¿Por qué su afiliación a los grupos de izquierda, de línea socialista, que todo el tiempo persigue, juzga y condena a los militares incluso con falsos testigos? ¿Por qué aceptó y bajo la presión de quién o quienes ser presidente de la Comisión de la Verdad, sabiendo que a nivel mundial, las comisiones de la verdad, que se han realizado, no pretenden identificar responsabilidades individuales, cuando en la contenida en el documento de la Habana, uno de sus disposiciones, dice: “promover y contribuir” al reconocimiento de responsabilidades no solo colectivas sino individuales? ¿Con qué fin es el señalamiento de las responsabilidades individuales? Para llevar a cabo la venganza de lo que los narco terroristas de las Farc, llaman sus victimarios, finqueros, ganaderos, empresas y comandantes de las distintas fuerzas? Dr. Francisco, las críticas no son producto de ‘profundos dolores’ que ha dejado el conflicto. Somos conscientes, que el presidente Santos sabe, como Ministro de Defensa que fue, que las Fuerzas Armadas tienen el ejercicio legítimo de la fuerza, y por tanto, sus acciones se estiman legales, y que es inconcebible y un exabrupto, tratar de equiparar a las bandidos de las Farc, con los soldados y policías. El presidente afirmó que: “no negociará su estructura”, pero ya había firmado con Timochenko el punto en el que los agentes del Estado quedarían en manos de la JEP. La impunidad de los criminales farianos, la condena de militares con falsos testigos, el desmedido favorecimiento a la Farc y el hecho de que la JEP esté integrada por personas que no ofrecen ninguna garantía, es lo que nos lleva a las críticas y por supuesto a una justa prevención. ¿Acaso es justo que : lo estipulado en el punto 44: La responsabilidad de los miembros de la fuerza pública por los actos de sus subordinados deberá fundarse en el control efectivo de la respectiva conducta, en el conocimiento basado en la información a su disposición antes, durante y después de la realización de la respectiva conducta, así como en los medios a su alcance para prevenir, y de haber ocurrido, promover las investigaciones procedentes.

    Mientras para las Farc: Y con lo estipulado en el 59 “La responsabilidad de los mandos de las FARC-EP por los actos de sus subordinados deberá fundarse en el control efectivo de la respectiva conducta, en el conocimiento basado en la información a su disposición antes, durante y después de la realización de la respectiva conducta… La responsabilidad del mando no podrá fundarse exclusivamente en el rango o la jerarquía.”

    Dr. Francisco usted dice: Iré a buscar a Acore y a los altos mandos militares para conversar con ellos. Ojalá se manifieste con rigor la verdad de todas las partes y se logre dar explicaciones.

    Dice que no hace un juicio moral ¿Y pone en duda que en una entrevista con los militares haya todo el rigor de la verdad? ¿Contradictio in loquitur? Es incongruente en sus respuestas?

    Don Francisco, la Teología de la Liberación, nació de una falsa interpretación de las Escrituras, y esto sucedió precisamente, por la crisis económica de la clase trabajadora y los pobres. Tuvo la intensión de ser una doctrina humanista. Que hay pobreza, miseria, falta de salud, educación y explotación nadie lo niega. ¿Es justo que un congresista se auto defina el sueldo y a la clase trabajadora le hacen el aumento que a ellos les venga en gana? De estas injusticias, es que se ha valido el marxismo y luego la guerrilla, obteniendo grandes ganancias entre los pobres haciéndoles falsas promesas, cuando sabemos, que el marxismo le quita la vaca al campesino, para darle un vaso de leche. ¡Claro que hubo conflicto armado! Un grupo en rebelión tomó las armas, e inicialmente tuvo un ideal tratando de emular a Cuba, en donde recibieron adoctrinamiento, pero fracasaron como guerrilla y de guardianes de los cultivos de la droga, se convirtieron en el más grande cartel de la droga del mundo, el que ahora el Dr. Santos ha venido legalizando y amparando, sin extradición, sin vigilancia, sin fumigación, sin confiscación de su inconmensurable fortuna y lo peor con toda la impunidad posible.

    En su entrevista afirma: encuentro militares que comparten las cosas que yo digo, y a otros radicales, que están en contra del proceso de paz y de la reconciliación.

    Dr. Francisco, no diga cosas ni haga eco a los medios y afirmaciones de políticos y del mismo gobierno, de afirmaciones que nunca se han escuchado de la oposición y menos del algún militar. Nadie está en contra de la paz, sino de la pésima negociación con las Farc, que salieron favorecidas y premiadas por el Dr. Santos. Quienes más sufren los horrores del enfrentamiento con los narco guerrilleros, son los militares, policías y sus familias, por eso ellos quieren la paz. Por supuesto que entre los militares, desgraciadamente, hay cierta polarización. Las Farc, van muy firmes a la toma del poder, su meta de cincuenta años. El gobierno, los políticos, los militares y mucho más usted lo saben. Por eso en la Biblia Timoteo 6,10 leemos: Porque raíz de todos males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Don Francisco, usted sabe de los efectos perversos, que ha causado en la conciencia de muchos, la tal mermelada. Los militares enmermelados y genuflexos comparten las cosas que usted dice, mas no los que mal llama radicales (Actitud extremada de las personas que no admiten términos medios), entre los que me incluyo como patriota que soy. Cuando el bienestar y la dignidad de la Patria están en peligro, no hay términos medios, se es o no se es colombiano que ama a su Patria, la defiende, lucha y muere por su bien. Con la Patria se está con razón o sin razón.

    Bien decía Seneca: “Nemo patriam quia magna est amat, sed quia sua. Nadie ama a sus Patria porque ella sea grande, sino porque es suya”

    Dr. Francisco usted dice: Solo sé a dónde quisiera llegar: a un país reconciliado que creyera en el proceso de paz. Que yo sepa y siempre he leído, es que en la Habana se llevó a cabo, LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO CON LAS FARC, jamás se firmó la paz, como falaz y mediáticamente, se ha anunciado al mundo. La paz, fue el gancho para el premio Nobel y es el caballo de Troya de los bandidos, para la toma del poder. ¿Ha cambiado la situación del país? ¡Para nada! Se incrementó la inseguridad, muerte de líderes, asesinato de soldados y policías, mal la salud, mal el empleo, mal la educación, mal la economía, quema de buses y tractomulas y lo peor, el gobierno ha legalizado el cultivo de la coca y somos el primer productor del mundo. ¿Quiénes son los beneficiados? Los arribistas y cínicos, que hoy deambulan por todo Colombia, diciendo que no son asesinos y hasta se atreven a demandar por injuria y calumnia, Timochenko y sus facinerosos partidarios.

    Dr. Francisco, no confío en sus buenas intensiones, no confío en la JEP, no confío ni les creo a los integrantes del Secretariado de la Farc por sus múltiples declaraciones públicas, en las que no piden perdón, no se arrepienten, niegan su inmensa fortuna, no reparan a las víctimas y van por el socialismo y la toma del poder. Dios no permita que yo vea a mi Patria en manos de violadores y cínicos sinvergüenzas, porque a un gobernante le pudo más su egolatría y su narcisismo.

    GRATIAS AGÁMUS DOMINO DEO NOSTRO. DIGNUM ET JUSTUM EST.

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