Venezuela y la peste militar

Por: Cristina Marcano

El Ejército es la clave para la supervivencia del régimen de Nicolás Maduro. Por ahora se ha mantenido a su lado, pero en los cuarteles reina un ambiente de desconfianza y nadie se fía de nadie

¿Cuándo se volteará el Ejército? Esa es la gran pregunta que gravita como un meteorito sobre Venezuela, el enigma que desvela a todo el país, el desenlace de esta película de suspense que tantos esperan. Paradójicamente, los militares son al mismo tiempo parte del problema y de la solución. La enfermedad y el remedio. Para nadie es un secreto que el poder del sucesor de Hugo Chávez descansa en las bayonetas pero la cuestión va más allá: ¿están dispuestas las fuerzas armadas a inmolarse por él?

La Asamblea Nacional, dominada por la oposición desde 2015, ha ofrecido una amnistía a los funcionarios que “colaboren en la restitución del orden constitucional” y desconozcan a Maduro, proclamado presidente tras las elecciones fraudulentas del 20 de mayo de 2018. Pero el Ejército no solo apoya al régimen; es un factor fundamental del régimen. Darle la espalda a Maduro implica perder las inmensas cuotas de poder político y económico que han acumulado en los últimos 20 años.

Al asumir la presidencia en 1999, el comandante Hugo Chávez abrió la caja de Pandora. Decenas de oficiales salieron de los cuarteles para ocupar cargos en la Administración pública. Las botas inundaron ministerios, instituciones y empresas. Los nuevos burócratas comenzaron a manejar presupuestos millonarios, con poca o ninguna transparencia, al frente de áreas clave: la Tesorería Nacional, la recaudación tributaria, la administración de las divisas, las importaciones estatales, la banca pública, la construcción de obras, el transporte, los puertos y aeropuertos, el servicio de energía eléctrica y el sector alimentación.

Generales activos y retirados, designados por Chávez como candidatos, se convirtieron en gobernadores, alcaldes y diputados. El mandatario creó también una estructura con nuevas autoridades militares en todo el país: las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI), subdivididas en Zonas de Defensa Integral y estas, a su vez, en Áreas de Defensa Integral, donde muchos jefes se comportan como caciques.

Para leer el análisis completo lo puede hacer click en el siguiente enlace: https://elpais.com/elpais/2019/02/07/opinion/1549553050_439231.html?id_externo_rsoc=TW_CC&fbclid=IwAR1vr5cK-mKcRrAFQxNRdCAxrUs4kH_1Ot6OpxXPHD2QWlFLZWqUbowXJsY

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