Así es como el Ejército persigue a las disidencias

Hace unos días el Ejército capturó al ‘Indio’, el jefe de finanzas y de seguridad de alias ‘Euclides Mora’, que lidera la disidencia del frente séptimo de las Farc, que se mueve entre el bajo y medio Caguán en Caquetá.

Con el ‘Indio’ también cayeron otros tres guerrilleros de esa disidencia. Les incautaron tres fusiles, tres pistolas, cinco granadas de mano, munición, teléfonos, dos computadores y ocho memorias USB.

También la disidencia del frente primero liderada por ‘Iván Mordisco’  liberó la semana pasada a Herledy López, el funcionario de la ONU que secuestraron en Barranquillita, Guaviare, mientras iba de camino a una reunión para explicar la política de sustitución de cultivos.

“Se sentía la presión del Ejército fuertemente. Todos los días había movimiento, cambio de sitio…eso era camine y camine”, le dijo López a El Tiempo apenas lo liberaron.

Esa presión se ha logrado porque como el Ejército ya no está concentrado en combatir a los cerca de 3 mil guerrilleros de las Farc que antes se movían entre Caquetá, Putumayo, Meta y Guaviare, perseguir a las disidencias ha sido más fácil, aunque todavía no han capturado a ningún cabecilla.

El cambio de estrategia

Desde enero, cuando las Farc estaban camino a concentrarse en las zonas veredales, las Fuerzas Militares estrenaron el ‘Plan Victoria’.

CONTEXTO

Las disidencias que opacan la dejación de armas de las Farc

Así bautizaron a la estrategia de las Fuerzas Armadas en el posconflicto con tres banderas:  aumentar la presencia del Estado en las zonas de influencia de las Farc y concretamente,perseguir a las disidencias, ganar legitimidad en esos territorios y lograr lo que ellos llaman la “acción unificada”, entre las Fuerzas Militares (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) y la Policía.

El ‘Plan Victoria’ reemplazó al ‘Plan Espada de Honor’ que fue la estrategia que enmarcó las acciones militares contra las Farc desde 2011, creando fuerzas de tarea especializadas en la guerrilla, hasta que se declaró el cese bilateral, en agosto del año pasado.

En el marco del ‘Victoria’, también está en marcha, como contamos, la reestructuración del Ejército, que consiste en suprimir seis fuerzas de tarea y crear comandos operativos en regiones donde las Farc hacían presencia en Tolima, Caquetá, Cauca y Córdoba.

Así que por cuenta del ‘Victoria’ y ya sin las Farc en el mapa, las cosas han cambiado.

La Fuerza de Tarea Conjunta Omega, que es la que opera entre Caquetá, Meta y Guaviare, ha intensificado los operativos, pero además ha cambiado la forma de hacerlos.

“Estamos haciendo cosas que antes, por el tamaño que tenía el adversario que eran las Farc, no podíamos hacer”, dijo a La Silla Sur una alta fuente del Ejército que hace parte de esa Fuerza.

Por ejemplo, antes, para hacer un operativo a un frente de las Farc (que variaba en número porque según la zona había frentes de 50 hombres y otros de 300), el Ejército tenía que desplegar un batallón entero, que es más de cien hombres, para que pudieran en algunos casos igualar y en otros superar en número a los guerrilleros.

La táctica militar de las Farc era ‘la guerra de guerrillas’ y consistía en la capacidad de crear comandos tácticos de combate en donde, por ejemplo, un frente de 100 se distribuía en grupos de a diez con la idea de desgastar al enemigo por varios frentes.

“Esa táctica consistía en la capacidad de juntarnos rápido si se necesitaba o de separarnos y aplicar el desgaste en ambos escenarios”, contó a La Silla el exguerrillero y responsable político de Caquetá, Federico Montes.

“Cuando ellos (el Ejército) atacaban todos juntos se volvían un gigante torpe”, dice. “Por eso nuestra estrategia era primero desgastarlos, luego si veíamos que se podía, asediarlos y con el conocimiento que teníamos del terreno, copar su espacio.

Los que se separaron de nosotros, que yo no llamaría disidencias porque siguieron sin un proyecto revolucionario, no tienen ni nuestra estructura ni nuestra capacidad logística ni los hombres para aplicar esa táctica”, agregó. “Entonces son presa fácil”.

Por eso ahora, le explicaba la fuente del Ejército a La Silla, como son muchos menos hombres, están enviando unidades más pequeñas, difícilmente detectables.

“Ellos (las disidencias) andan en estructuras de entre 2 a 6 personas máximo y mandan papeles escritos a mano anunciando que van a estar tal día y a tal hora para cobrar”, nos contaba el general Fernando Murillo, director antisecuestro y antiextorsión de la Policía.

Así fue justamente como hicieron el operativo ‘Júpiter 2’ que dio con el ‘Indio’, el jefe de finanzas y seguridad de ‘Euclides’, en la vereda La Chupa en San Vicente del Caguán. Desplegaron una unidad de menos de veinte hombres.

Y así también fue como, según supo La Silla Sur por una fuente de la Policía Metropolitana de Neiva, en el corregimiento de Vegalarga dieron hace tres semanas con un miliciano que andaba armado y le ayudaba a cuadrar las reuniones a ‘alias Benjamín’, un disidente del frente 17 que estaba cobrando vacunas en las veredas El Roblal y Río Negro.

Según dijo a La Silla esa misma fuente ‘Alias Benjamin’ está pensando entregarse y ya hecho contactos para hacerlo.

Que sean menos hombres también ha facilitado que la inteligencia de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Policía se concentre en menos ‘objetivos’, con lo cual tienen información más precisa y han podido planear operativos conjuntos más efectivos.

“Es distinto pelear y hacerle inteligencia a 3000 que a 300 si suma a todas las disidencias”, nos dijo la fuente del Ejército.

Según información de inteligencia, esa es la cifra que calculan que suman las disidencias de ‘Euclides Mora’, ‘Gentil Duarte’, ‘Iván Mordisco’ y la de alias ‘Calarcá’, que a principios de junio amenazó a un equipo de desminadores en Mesetas, Meta y les quemó una camioneta.

Compartir información de inteligencia más precisa ha servido para hacer operativos sin cabos sueltos.

Por ejemplo, hace dos semanas una brigada del Ejército recibió imágenes satelitales de la Fuerza Aérea e información de la ‘Red de aliados para la prosperidad’ de la Policía  -un sistema de comunicación que creó la Policía para que cualquier empresa, organización social o ciudadano denuncie en tiempo real información- y así fue como pudieron planear el operativo para llegar a tres laboratorios de coca en Caquetá.

Pero a ese cambio de estrategia se suman otros factores.

Los otros factores

Como hemos contado, las Farc también han venido aplicando lo que llaman la ‘estrategia Mojoso’  y que consiste en que como ‘alias Mojoso’ fue un disidente que se entregó al Ejército en marzo de este año y volvió a las Farc, el Secretariado está buscando por medio de sus redes de apoyo a los demás disidentes para que también regresen.

El propio Iván Márquez, miembro del Secretariado​ de las Farc, ha hecho ese llamado en público invitando “a las disidencias a sumarse a la marcha irreversible de Colombia hacia la paz”, trinó hace poco y le mandó un mensaje a Gentil Duarte para que “con sus mandos y sus tropas nos acompañen. Las puertas de las Farc están abiertas para lograr la paz de Colombia”.

Y no solo los buscan con llamados en público. Como contamos, mediante “milicianos élite” los persiguen como hicieron con ‘Mojoso’ o les mandan el mensaje de que vuelvan con personas afines a ellos en las veredas o municipios.

“Las disidencias no tienen esas redes de apoyo que sí tenían las Farc entonces no hay quien los tape o les asegure que se puedan quedar en un sitio por mucho tiempo”, nos dijo la fuente del Ejército.

A esa doble presión, por un lado de la Fuerza Pública y por otro de las Farc, se suma un tercer factor y es que la gente está denunciando sin el miedo que les daba antes hablar porque si la guerrilla se enteraba, o los mataban o los desterraban del pueblo.

“La gente rompió el hielo con el Ejército y ahora nos colaboran más con información, con lo que hemos logrado hacer operativos más precisos”, dijo la fuente del Ejército a La Silla.

“Aquí la gente le hacía caso a las Farc porque tenían unos principios sociales y políticos que hacían cumplir, pero a las disidencias no les tienen ese respeto así estén armados. Eso ha contribuido a que la gente ayude a las autoridades a dar con ellos”, dijo a La Silla Sur Luis Francisco Vargas, alcalde del municipio de Cartagena del Chairá.

El alcalde nos contó también que, por ejemplo, hace una semana una disidencia (no especificó cuál) fue a cobrar unas vacunas en la vereda de San José de Risaralda y que la gente se negó a pagar, los dejaron seguir y denunciaron.

Y hace menos de un mes, como contamos, la Dirección Antisecuestro y Antiextorsión de la Policía dio de baja a dos miembros de la disidencia del frente primero de ‘alias Mordisco’ en la vereda Villa Carmona, en San Vicente del Caguán, también dedicados a cobrar vacunas, porque una persona hizo la denuncia.

Por ahora, las Fuerzas Armadas tienen todas sus fichas puestas en esa estrategia y más ahora que esas disidencias pueden tener información sobre las 900 caletas sobre las cuales las Farc ya le entregó las coordenadas a la Onu. Eso, según ha dicho el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, les pone todavía más presión no solo para debilitar a las disidencias. También para dar con los peces gordos.

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