“Las repúblicas independientes no existieron en Colombia”

Roy Barreras cambia la historia socio-política de Colombia

Por: Mayor General (RA) Juan Salcedo Lora.

 

El 5 de marzo de 2017, el senador Roy Barreras difundió por los medios de comunicación una carta irrespetuosa e irreverente dirigida al General Jorge Mora, en la que supone que el veterano guerrero no había leído una carta que firmó o que tampoco leyó y firmó el extenso texto del Acuerdo General que ayudara a confeccionar (primera versión), como quiera que a la confección de la segunda versión no fueron convocados ni él ni el General Naranjo.

Casi se sale de la ropa el senador por la simple razón que el excomandante de las Fuerzas Militares, firmara con sus compañeros de armas, una carta, esa sí respetuosa, al Señor Presidente de la República. Sin ánimo de responder por el ilustre militar -a quién tanto le debe el pueblo colombiano por sus actuaciones como luchador incansable contra los fenómenos de violencia, en todos los grados de su vasta carrera militar y, particularmente, como comandante del Ejército Nacional y de las Fuerzas Militares de Colombia- le diría al vociferante senador que tampoco conoció al General Mora en sus ejecutorias y cargos y particularmente en los cuatro largos años durante los diálogos en La Habana. Que allí no conociera bien a Jorge Mora, es posible, porque a lo mejor, las miradas del senador de marras, estaban sumisamente dirigidas a los cabecillas guerrilleros.

Mora, según Barreras, denota un enorme desconocimiento histórico y de paso un sesgo ideológico, porque dizque esas repúblicas independientes jamás existieron. Debe tener un gran vacío el senador, porque cuando estaban de moda esas ignoradas repúblicas independientes, él era un tierno bebé de un año de edad en tanto Mora Rangel estaba ingresando a la Escuela Militar de Cadetes. Puede ser ésta la razón, porque también tendrá que negar la existencia de la operación Marquetalia, aunque allí puede chocar con la motivación de las Farc para crear el monstruo que ahora parece estarse aquietando.

El Cinep trata el tema y su investigador José González Arias explica lo de las repúblicas independientes y circunscribe su exposición a las regiones de El Duda, Ariari, Guayabero, Pato, Riochiquito y Marquetalia. Agrega el investigador González que la constitución de las repúblicas independientes se inició desde 1951, ligado a la formación de las primeras “columnas de marcha” en el sur del Tolima, columnas que se formaron inicialmente para resistir la dictadura de Gómez y Urdaneta y luego, con el esfuerzo del grupo guerrillero liberal de los Loaiza, fueron perfilándose como mecanismos de resistencia político-militar a la violenta persecución desatada desde el gobierno conservador.

Si el senador Barreras lo niega hoy es cuestión política, indefectiblemente. Porque es tiempo de cosecha política y de oportunidades y oportunistas. Mal puede el senador desaprovechar cualquier incidente propicio para el lanzamiento de su campaña electoral, necesidad de vitrinas, época en la que todo lo que no le favorezca, le incomoda. Si el Presidente Santos no ha respondido la carta de los excomandantes de fuerza y un ministro de defensa, que también firmó Mora, se viene lanza en ristre y aprovecha esa buena vitrina. También aprovecha que el mandatario de los colombianos está despidiendo al vicepresidente para organizar una policrómica reunión en contra de Vargas Lleras, porque le incomoda que sea él y no Roy, un mejor candidato a la presidencia. Le arde en lo más profundo todavía, después de varios años, que sea precisamente el candidato del Cambio Radical que lo expulsara de sus filas.

Tampoco había nacido el senador cuando el Partido Comunista, en octubre de 1949, en el XIII pleno de su Comité Central, expone su política de autodefensa de masas con la consigna de “oponer a la violencia reaccionaria la violencia organizada de las masas”. Bien lo relata Jacobo Arenas en su diario de la Resistencia de Marquetalia, al decir que la lucha armada iniciada como autodefensa de masas, a instancias del Partido Comunista, que traza el movimiento armado una vez que las guerrillas en 1957 entraron en reflujo, a las formas de la guerrilla en actividad y ascenso con las cuales los destacamentos armados del sur del Tolima, bajo la dirección del mismo partido, rompieron en 1964 los planes de guerra preventiva de los altos mandos militares.       

No es un invento de los conservadores; es la dirección estratégica del Partido Comunista que orienta, dirige y motiva la emigración campesina del norte del Tolima hacia apartadas regiones del sur, dando lugar al surgimiento de zonas organizadas del movimiento agrario campesino en Marquetalia, Riochiquito, Pato, Guayabero y otros puntos, que, vinculados con los antiguos movimientos rurales del Tequendama y Sumapaz, serían conocidos posteriormente como “repúblicas independientes”.

Que haya sido un senador conservador que prendiera las alarmas en el congreso, no es motivo para desconocer la existencia de algo tan ostensiblemente obvio. Gilberto Vieira lo citó abiertamente: “en el desarrollo estratégico de la revolución la lucha armada va a ser finalmente la más importante y decisiva…el hecho real es que el Partido Comunista participa en la lucha armada, tiene una organización, las Farc, y cree que este movimiento tiene perspectivas de crecimiento y desarrollo. Además, los guerrilleros de las Farc en ningún momento ocultan su filiación comunista”.

En 1959, en la Asamblea de Cundinamarca, se denunció que en el Sumapaz Juan de la Cruz Varela fomentaba sus actividades comunistas y sometía a los pobladores al terror empleando cuadrillas de hombres armados. Para 1960, en visita a La Habana, Juan de la Cruz Varela, en entrevista a la revista Bohemia, reveló que en el Sumapaz él tenía bajo su bota 7.000 mil hombres armados y que él le había dado el nombre propagandístico de “autodefensas de masas” a esa estructura. 

El Ejército ocupa el Sumapaz en duros combates; las fuerzas armadas rebeldes de allí desalojadas ocupan sucesivamente el área de Galilea al sur, hasta unirse a otros combatientes también empeñados al occidente de Chaparral, para ocupar cuatro enclaves conocidos como Marquetalia y Riochiquito, al pie del nevado del Huila, y del Guayabero y el Pato, en límites del Huila y Caquetá. El supuesto invento del inmolado senador Alvaro Gómez Hurtado no resulta de su fértil imaginación; la realidad fue otra.

En diciembre de 1963, alias ‘Tirofijo’ atacó una columna de abastecimientos, dando muerte a los soldados arrieros y robando mulares y cargas, derribó una avioneta de Aerotaxi, secuestrando a los pilotos, y dio muerte a dos oficiales de la FAC que acudían a rescatar en un helicóptero a los pasajeros de la aeronave derribada. Ante estos hechos se hizo forzoso precipitar la operación contra Marquetalia, que había sido ocupada años antes por cabecillas destacados provenientes de la región de El Davis, como Benjamín Isauro Yosa Vanegas, alias ‘Líster’; Jacobo Prías Alape, alias ‘Charronegro’ –los dos miembros del comité central del PCC- y de su lugarteniente ‘Tirofijo’ que tomaron posesión ilegal de aquel lugar. Contra eso se actuó, contra la otras “repúblicas independientes” se actuó igualmente, con mayor o menor intensidad de acuerdo a la resistencia de las ya constituidas Farc, después de lo de Marquetalia.

Pero si se persiste, como lo quiere el senador, pues simplemente concluyamos con él en lo siguiente:

  1. No existieron las “repúblicas independientes” de Marquetalia, Riochiquito, Pato y Guayabero.
  2. Tampoco existió la operación Marquetalia.
  3. ‘Tirofijo’ tampoco existió; debe ser otra leyenda.
  4. Las Farc no fueron creadas a raíz de Marquetalia porque jamás existieron.
  5. Un proceso que debió sucederse por iniciativa del presidente Santos, en La Habana, para ponerle fin al conflicto armado interno, no se llevó a cabo, entre otras cosas porque, no hubo guerrilla con la cual discutir.
  6. El conflicto armado interno alguien se lo inventó, nunca existió en Colombia.
  7. Todas las anteriores son producto del realismo mágico, que pregonara en vida nuestro Nobel colombiano de literatura.
  8. Tampoco el presidente Santos recibió el Nobel de la Paz, porque la paz siempre ha existido en Colombia.
 
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