El cerebro de los mayores funciona más lentamente

Nueva luz sobre el deterioro cognitivo

Una nueva investigación hace hincapié en la experiencia como explicación del deterioro cognitivo: no pensamos peor, sino que sabemos mucho más.

 

Por: Héctor G. Barnés

El deterioro cognitivo es una de las principales adversidades a las que se ha de enfrentar el ser humano a medida que pasa el tiempo, aunque puede comenzar a partir de los 45 años. Afecta a un gran porcentaje de la población española, y en algunos casos, puede llegar a desembocar en alzhéimer. No existe tratamiento farmacológico que revierta la enfermedad, por lo que se aconseja mantener una ajetreada vida social, dormir y alimentarse correctamente y llevar, en general, una vida saludable. Además, las investigaciones se suceden con tal de averiguar por qué se producen dichos cambios en el cerebro.

Un nuevo estudio, sin embargo, propone una visión completamente diferente del deterioro cognitivo. Según un grupo de científicos de la Universidad de Tübingen, en Alemania, no se trata de que el cerebro de los ancianos funcione peor, sino que simplemente, estos tienen muchos más datos y experiencias almacenadas, por lo que resulta más complicado acceder a dicha información.

Cuidado: memoria a punto de llenarse

No resulta extraño, por lo tanto, que los investigadores recurran constantemente al ordenador, tanto de manera real como figurada, para explicar el que, según sus pruebas, es el verdadero funcionamiento cerebral. El estudio, llamado inequívocamente El mito del deterioro cognitivo (The Myth of Cognitive Decline) utiliza frecuentemente la metáfora de la memoria del ordenador para explicar lo que ocurre en los cerebros de los ancianos.

Hace apenas dos generaciones, el ser humano no se veía obligado a retener tanta información lingüística. De igual manera que, cuando la memoria de un ordenador se llena, a este le resulta más difícil acceder con rapidez a la información requerida –especialmente, si el disco duro no ha sido desfragmentado, es decir, reorganizado–, el cerebro tiene que buscar entre una mayor cantidad de información cuyo acceso es mucho más remoto. O, al menos, eso es lo que señala el artículo, que ha sido publicado en el último número de la revista científica Topics in Cognitive Decline.

“El cerebro humano funciona más lentamente durante la vejez, pero únicamente porque hemos almacenado más información a lo largo del tiempo”, ha explicado Michael Ramscar, principal responsable de la investigación. Según sus resultados, obtenidos a través de pruebas psicométricas, los mecanismos cognitivos de jóvenes y adultos son muy semejantes, pero, sin embargo, los ancianos tienen más problemas a la hora de recordar lo aprendido. ¿Qué ocurre?

La memoria contraproducente

Según sugiere el estudio, estos resultados “son la evidencia de un mayor conocimiento, no de un declive en la capacidad de procesamiento”. Se trata de una aproximación basada, ante todo, en el lenguaje: los investigadores sugieren que hoy en día hay un mayor número de nombres a recordar en comparación con los que existía hace un par de generaciones, por lo que las dificultades para retenerlos también han aumentado. En el pasado, el ser humano no se veía obligado a retener tanta información lingüística; de ahí los recurrentes olvidos de términos, números de teléfono o direcciones que, no obstante, están plenamente justificados.

El proceso cognitivo es el mismo, pero la cantidad de información manejada mucho mayor “Imagina a una persona que conoce la fecha del cumpleaños de dos personas diferentes y puede recordarlas a la perfección”, explica Rather. “¿Dirías realmente que esa persona tiene una mejor memoria que otra que conoce la fecha de cumpleaños de 2.000 personas, pero ‘sólo’ es capaz de unir correctamente el nombre a la fecha en nueve de cada diez ocasiones?” Eso es exactamente lo que ocurre con los ancianos, tal y como expone en su modelo, que sigue una dinámica lineal: debido a que hay más información, esta resulta más inaccesible.

Los investigadores han recurrido a los modelos informáticos y al big data para averiguar de qué manera estos ingenios gestionan la nueva información, y estiman que de una manera muy semejante a la del ser humano. Según mantienen, tanto las computadoras como el ser humano están diseñadas para aprender una pequeña cantidad de cosas al día.

Cuando los investigadores proporcionaban al ordenador una cantidad de información equivalente al de toda una experiencia humana, este reaccionaba de manera mucho más lenta: el proceso era el mismo, pero la cantidad de información, mucho mayor. Esto se ocasionaba debido a que, como explica el investigador Peter Hendrix, la información tiene que competir con otra información para ser encontrada.

Un nuevo enfoque ¿para cambiar las cosas?

Se trata de una innovadora tesis que, no obstante, aún ha de desarrollarse. Conscientes de ello, los investigadores explican en el breve paper por qué, si se trata de un proceso lineal, el declive cognitivo se acentúa de manera significativa a partir de los sesenta años. Según explican, a esas edades se codifica una menor información contextual: por una parte, la llamada nueva información “ligada” –por ejemplo, la que relaciona palabras antónimas– se reduce y, además, la experiencia hace a la gente menos sensible al contexto, algo que, como señalan, es una característica esencial del aprendizaje.

Los estándares utilizados durante el siglo XX obvian la gran cantidad de lenguaje que un adulto puede haber aprendido. Ello provoca, también, que el aislamiento del anciano en un único lugar –su hogar, un centro de día, una residencia de ancianos– provoque que la información contextual que ayuda a la rememoración disminuya, por lo que la memoria se hace más confusa e impide individualizar cada uno de los recuerdos. En opinión del grupo de investigación, raramente los estudios sobre el declive cognitivo se han preocupado por investigar los procesos de aprendizaje.

Esa es la razón por la que, en opinión de los alemanes, muchas de las ideas que circulan sobre el deterioro cognitivo son mitos. Ello provoca que muchas veces se tarde tanto tiempo en identificar el deterioro cognitivo, al no existir pruebas que tengan en cuenta la importancia de los factores ambientales. Según el estudio, los estándares que han utilizado durante el siglo XX están equivocados, al obviar la gran cantidad de lenguaje que un adulto puede haber llegado a aprender a lo largo de su vida.

Tomado de: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-01-22/el-cerebro-de-los-mayores-funciona-mas-lentamente-porque-saben-mucho_78742/

 

 

 

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