La oposición en democracia

Por: Coronel (RA) Manuel José Santos Pico

En este 2018 que se nos presentaron elecciones parlamentarias y de presidente de Acore con pocos días de diferencia, para luego entrar en la ruta de la elección presidencial, no puedo dejar pasar las situaciones que se presentaron durante la contienda electoral en el país y en el seno de la familia militar.

La primera tiene que ver con la poca o nula participación electoral en favor de algunos militares retirados que incursionaron en el campo de la política con aspiraciones personales dentro de corrientes partidistas. Los resultados muestran un total de 79.028 votos, distribuidos así: Coronel Plazas, 24.392; Sargento Mayor López, 19.742; General Barrero, 14.531; Capitán de Navío Fierro, 10.644; Coronel Marulanda; 6.531, y Coronel Bahamón, 3.188.

Si la abstinencia en el nivel nacional es alarmante, en elecciones de grupos sociales como la de Acore no son diferentes. ¿Cuáles son las causas? Apatía, desilusión y falta de interés en la masa votante o liderazgos débiles que no arrastran, con programas que tampoco cautivan los votos. Campañas que muestran posiciones llenas de resentimientos, llegando a manifestaciones de odio y expresiones contra un determinado candidato, que se salen del concepto legal de oposición para lanzar ataques dirigidos contra un determinado candidato donde la calumnia o la injuria son utilizadas con mucha facilidad.

Existen grandes diferencias en estas dos expresiones que también con facilidad son utilizadas diariamente en las campañas electorales. La calumnia es una “imputación falsa a una persona de la comisión de un hecho que la ley califique como delito, a sabiendas de que éste no existe o de que el imputado no es el que lo cometió”, mientras la injuria es una “expresión proferida o acción ejecutada que busca la deshonra, el descrédito o el menosprecio de otra persona. Es considerada, en derecho penal, un delito contra el honor o la buena fama, contemplado en la mayor parte de las legislaciones”.

¿Por qué llegamos hasta allá, sin que se respete el derecho que tiene la oposición a plantear otras formas de manejo político o administrativo de una institución, una alcaldía, una gobernación o un país? Según nos comenta Wasserman en un artículo en El Tiempo, el Profesor Mockus “se refirió a sus oponentes del pasado con respeto; dejó claras sus diferencias, pero no negó su derecho a una visión diferente y a que se presuma su honestidad”. Así debemos actuar todos.

En la campaña por la presidencia de Acore se publicaron algunos mensajes contra el general Jaime Ruz Barrera que no corresponden a la posición de un oficial del Ejército, donde tampoco representaba la voz de la oposición de un candidato honorable como lo fue el general Arias Vivas. Desconozco a quien firmó estos panfletos, pero si le manifiesto con serenidad y transparencia que debe rectificar su posición, ya que enloda el prestigio de quienes pasamos por la Escuela Militar de Cadetes, donde su lema de “Patria, honor y lealtad” fue gravado en la conciencia de muchos de nosotros.

La oposición en democracia es una necesidad del sistema para avanzar en desarrollo. Pero expresiones tales como “los mismos con las mismas”, “que hacen con el dinero”, “mucha resistencia al cambio”, “seguimos comprando votos” y “la enmermelada funciona”, sólo descalifica al oponente en cualquier tipo de elección, sin encontrar las causas de su fracaso al conocer los resultados electorales donde otros ganaron.

Retomando la primera situación que se presentó en las elecciones nacionales, con la participación de militares dentro de los diferentes partidos políticos, vale la pena preguntarnos sobre las causas de estos desastrosos resultados. Periódicamente, en los procesos electorales, aparecen militares incursionando en los partidos políticos, estimulados por amigos y compañeros, frente a situaciones coyunturales, donde planteamientos personales son utilizados como un reto electoral, que hacen que el oficial en retiro se transforme en político ocasional de su propio planteamiento, encontrando las puertas abiertas en un partido político que ve en él, una oportunidad de sumar votos para su beneficio.

Muy pocos han triunfado en el esfuerzo y cuando se han lanzado con aspiraciones presidenciales, encarnando un movimiento creado para ese fin, han fracasado. Los casos más significativos son los de los generales Valencia Tovar y Bedoya Pizarro. Personalmente creo que la política como cualquier profesión, tiene un proceso de aprendizaje que sólo se logra a través del tiempo en contacto directo con el pueblo y que va desde abajo, subiendo de la estructura municipal a la nacional, claro está pasando por la regional.

En discusiones de salón, ocasionalmente se oye el planteamiento de crear un partido político por militares en retiro, situación un poco descabellada, cuando no existe razón alguna que lo justifique. Los militares, fuimos militares en servicio activo al decidir tomar esta carrera como una profesión, alcanzando diferentes grados dentro de la estructura jerárquica, hasta la condición de retiro. Continuamos siendo militares de la reserva hasta una determinada edad, donde la ley define esta condición para casos de emergencia nacional, pudiendo ser llamados al servició en casos extremos. Algunos países como Israel y Suiza han desarrollado sistemas de movilización avanzados donde las reservas continúan prestando un servicio periódico hasta determinadas edades. En Colombia el sistema no funciona y sólo se ha utilizado en muy pocos casos movilizando soldados. De ahí que no encuentro lógica alguna ni un factor que justifique la creación de un partido político con personal de la reserva.

Así mismo, crear un nuevo partido político conformado por exmilitares para defender causas institucionales en el Congreso, no tiene sentido; para eso están los partidos políticos existentes, donde podemos encontrar apoyo con la presencia activa de militares en retiro dentro de ellos. Así funciona la democracia. Así funciona la oposición dentro de la democracia, proponiendo formas de acción nuevas o contrarias a las existentes.

En Colombia existen en la actualidad 13 movimientos políticos con personería jurídica, con tendencias de derecha, de izquierda y de centro, que le facilitan a cualquier ciudadano un campo de acción en esta actividad. Al pasar a la condición de retiro, recuperamos la posibilidad de ejercer el voto en derecho, y al mismo tiempo la posibilidad de actuar en política. Lo que pasa es que no nos preparamos para esta situación y cuando nos retiramos, todos pasamos por un periodo de acoplamiento a la vida civil, dentro de las diferentes posibilidades del mercado laboral. Una vez estabilizados nuevamente, algunos sólo por circunstancias especiales de su nueva actividad se ven enfrentados a situaciones de la política partidistas, entonces aparecen en el escenario político de la noche a la mañana: grave error.

Necesariamente creo también que los oficiales, suboficiales y soldados en uso de retiro bien pueden incursionar en política desde sus primeros años de retiro y en los niveles municipales o departamentales, situación donde se puede desarrollar una gran actividad social y de moral pública dentro de los partidos, ya que la vida militar es una excelente escuela donde se aprende a servir a la comunidad. Los programas de acción cívico-militar son un campo de acción donde el contacto con la comunidad nos muestra las debilidades de la estructura social que también los partidos políticos pueden explotar si entendieran la filosofía de este programa despolitizado dentro de la carrera militar.

Hasta el día de hoy era partidario de recuperar el voto para los militares en actividad, tal como se maneja en muchos países del continente americano, pero dadas las situaciones que se han presentado entre militares de la reserva por unas elecciones menores, puedo afirmar que es mejor para el país, continuar con el sistema establecido en el siglo 20, cuando se suprimió la posibilidad de que los militares votaran, suspensión que se produjo por la politización que se presentó dentro los cuarteles, donde, como alguien dijo, se llevaban formados los soldados para que votaran, presentándose el choque de intereses dentro de los oficiales.

 

Dpto. Comunicaciones

Dpto. Comunicaciones2285 Posts

ACORE es la Asociación de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares. Nuestra misión está encaminada a velar por el bienestar de los Acorados y sus familias.

0 Comments

Leave a Comment

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password