Venezuela, ¡en peligro!

Por: Coronel (RA) Manuel José Santos Pico

La teoría bolivariana de la actual república tuvo un nacimiento en la cabeza de Hugo Chávez, que no implicaba ningún riesgo para la democracia constitucionalista de Venezuela. ¡Vamos a acabar con la pobreza!, decía Chávez. ¡Le daremos comida a los que no tienen un pedazo de pan! Frases como estas se oían al principio de su mandato cuando hacia campaña por la presidencia en 1998, resultando electo. Qué tristeza hoy en día, después de 19 años en el poder por los chavistas, ver en la televisión venezolanos comiendo de los desperdicios de algunos compatriotas, buscando un pedazo de pan en la basura, mientras Maduro cierra y expropia panaderías.

La llamada revolución bolivariana, que de revolución no tiene nada, tomó el ideario de Simón Bolívar y algunas frases de Ezequiel Zamora para explotar a los incautos venezolanos. “Tierras y hombres libres” y “fuera la oligarquía”. Acuñó la expresión Socialismo del Siglo XXI y cambio el nombre de la República de Venezuela por el de República Bolivariana de Venezuela mediante un referéndum popular en 1999, durante su primer año de gobierno como presidente. Para este fin cambio la constitución y modificó la bandera.

Gobernó el país hasta marzo de 2013, cuando se enfermó y murió de un cáncer del colón, siendo reemplazado por Nicolás Maduro, electo presidente en una campaña política que ganó por estrecho margen, cuando obtuvo 7.587.532 votos (50,61 %) contra Henrique Capriles Radonski, quien alcanzó 7.363.264 (49,1 %).

Creó un programa de ayuda social que bautizó con el nombre de Misiones Bolivarianas, donde derrochó el capital que Venezuela obtenía de las explotaciones petroleras como uno de los países más ricos con un índice de producción que lo ubicaba en los primeros puestos mundiales, compartiendo honores con los países árabes. Con las Misiones infiltró todos los estamentos del gobierno y exportó su idea a Colombia, llevando un mensaje comunista-bolivariano.

Se enfrentó a los Estados Unidos y adoptó una ideología socialista con el apoyo de Rusia y China, y el respaldo de Fidel Castro desde Cuba a quien le donó grandes cantidades de petróleo en pago a su asesoría política que lo llevó al poder. El manejo político del Estado lo llevó a un enfrentamiento con la oposición, la cual pudo neutralizar con una legislación que respaldaba sus caprichos desde la Asamblea Nacional, sistema creado para sostener su pensamiento.

La entrega del poder a Nicolás Maduro fue un punto de quiebre de la “revolución bolivariana”, entre comillas. Maduro no pudo superar el déficit económico que Chávez ayudó a construir con su política de regalar casas, comida, pagar el apoyo político obtenido de las clases sociales más pobres y el apoyo internacional de Cuba, Nicaragua y Bolivia. La conformación de las milicias bolivarianas en las afueras de las ciudades, le proporcionó una fuerza popular que se enfrentó a las marchas organizadas por la oposición, en respaldo a los gases empleados por la Guardia Nacional y a las policías municipales, donde fueron creciendo los muertos y los heridos, y llenando las cárceles con quienes se opusieran a su mandato. Leopoldo López se convirtió en el símbolo de la resistencia pacífica.

La multiplicidad de partidos políticos debilitó la unidad nacional para enfrentar las arbitrariedades desde la cúspide del poder. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el Partido Comunista de Venezuela, Podemos, PPT, UPV, Tupamaros, MED, PSOEV, JOVEN, IPCN el Movimiento al Socialismo (MAS), se han enfrentado a Primero Justicia y a Voluntad Popular, sin que hayan podido incidir en ninguno de los órganos del poder. El poder ejecutivo dominó el judicial, hasta lograr que el Tribunal Supremo de Justicia disolviera el Parlamento, donde la oposición alcanzó una mayoría respetable, y este asumió las competencias del legislativo, el 29 de marzo. El golpe de estado contra la democracia es evidente y Venezuela entra en un laberinto que no tiene salida pacífica, ante las posiciones radicales de Maduro. Una anulación de lo actuado no significa un cambio de la actitud de Maduro, sino una salida para manejar la crisis, crisis que se mantendrá en ires y venires hasta abril de 2019, fecha en que se vence el periodo electoral de esta presidencia.

El proceso migratorio de venezolanos muestra una tendencia al abandono del barco, cuando este se está hundiendo en la desesperación y la impotencia. El periódico El Tiempo informa que el sociólogo Iván de la Vega registro, con el apoyo de colegas y alumnos del Laboratorio Internacional de Migraciones, más de 900.000 venezolanos que han llegado a Colombia en los últimos 20 años por causa de la llamada revolución bolivariana, incluyendo los de doble nacionalidad; 303.000 en los Estados Unidos; 260.000 en España y 160.000 en Italia, Portugal y Panamá. Un fenómeno social nunca registrado.

¿Dónde está el peligro? Primero que todo en la pérdida del sistema político democrático y la consolidación de una dictadura al estilo cubano, con el apoyo y asesoría de este país, bajo el poder de Nicolás Maduro, escenario de futuro mucho más posible de enfrentar en los próximos años. El segundo escenario también es un peligro y corresponde al desbordamiento violento de los dos bloques políticos al interior de Venezuela, que los lleve a un conflicto con empleo de la fuerza y en caso extremo a una guerra civil. Un tercer camino, menos probable, sería la ejecución de un contragolpe militar transitorio, que deponga a Maduro y de paso a un proceso electoral, apoyado por las naciones del continente americano, considerado un peligro menor. El camino democrático propuesto por la OEA sería el más favorable a Venezuela y a los países del continente americano, pero es el menos probable, dadas las antipatías radicales contra el secretario Almagro y la posición política de muchos jefes de Estado y sus representantes, escenario de futuro que no representa un peligro para Venezuela ni para Colombia.

La población estimada del país ya superó los 28 millones de habitantes, con la crisis económica más grande durante el siglo 21, que alcanzó la inflación más grande de un país en el mundo, al cierre de 2016, cuando se informó que había llegado al 720%, con un salario mínimo de 27.092 bolívares y un bono alimentico de 63.720 bolívares, equivalente a 30,5 dólares al cambio en el mercado negro y a $137 dólares de la tasa oficial. Según el Banco Central de Venezuela, el PIB para 2015 tuvo una variación negativa de -5,7, sin posibilidad de haberse recuperado en el 2016. Frente a las cifras económicas desastrosas, el desabastecimiento de productos básicos y medicamentos, representa un mayor peligro que la situación política. Los efectos laterales hacia los países vecinos son incalculables en términos sociales y económicos.

¿Cómo atender el crecimiento de una población migratoria venezolana en Colombia y los demás países del área? ¿Cómo manejar políticamente una posición radical proveniente de un hombre como el presidente Nicolás Maduro, que no oye a los demás países democráticos e insulta a sus adversarios con calificativos vulgares, como lo hace contra los Estados Unidos y lo ha hecho contra algunos líderes colombianos? Un choque verbal entre Maduro Y Trump es posible, y puede dar lugar a que la historia se repita, según el ejemplo de los hechos que se produjeron en Panamá cuando el Imperio fue por Noguera y el mundo no dijo nada. Pero el choque sería diferente ya que Venezuela no es Panamá, Venezuela posee un armamento de última generación y sus fuerzas armadas tienen el apoyo de China y Rusia. Una aventura de esta naturaleza sería una tragedia para el continente, y especialmente para Colombia que se vería afectada por las olas de la guerra, que como bien se sabe cuándo comienza, pero no cuando termina. Es mejor que Trump no se meta a solucionar este problema, como el mismo lo manifestó. “Los Estados Unidos no tienen por qué solucionarles el problema a todos”.

El narcotráfico y la violación de los derechos Humanos contra propios y extranjeros, puede soportar como causa la justificación de los extremos. Pero los extremos siempre terminan en violencia y la violencia no es el camino para resolver una crisis, ella siempre agrava los conflictos pasando de una situación de crisis política a la guerra, y el mundo está cansado de situaciones de guerra. El narcotráfico es un problema mundial que afecta a todos los países del planeta y la violación de los derechos humanos es otro problema que sigue preocupando a la humanidad, pero estos son problemas menores frente al camino crítico que desata una dictadura.

El mayor riesgo para Colombia es la dictadura en cabeza de Maduro, el cual pude propiciar un conflicto armado, mediante violaciones permanentes del territorio colombiano, como se dio en Arauca hace pocos días, escondiendo sus problemas internos, para desviar la atención de su población y convertirse en el líder que SI defiende a Venezuela, mientras culpa a Colombia de ocupar territorios que son de ellos; en este caso Maduro sería una amenaza para Colombia que el país y sus gobernantes no pueden dejar de lado. Señor Ministro de Defensa, los colombianos esperamos que el gobierno cumpla con sus deberes constitucionales en garantizar la soberanía e integridad del territorio nacional, protegiendo sus intereses nacionales, como Usted muy claramente lo expresó en la Política de Defensa y Seguridad para el periodo 2014-2018, en la página 23, numeral 4.5 del tercer capítulo, donde hoy resalto la siguiente frase: “Como garantes de ellos, las Fuerzas Militares tienen la obligación constitucional de protegerlos. En línea con nuestra tradición de respeto por el derecho internacional, la no agresión y la cooperación internacional. El sector mantendrá una Capacidad Disuasiva Creíble, sostenible y sustentable dentro de una postura estratégica de defensa activa que le permita cumplir con el mandato constitucional que le ha sido otorgado…”

Definitivamente, la solución está en los mismos venezolanos; ya que la comunidad internacional solo puede ejercer presión, pero no conviene propiciar una intervención directa, a no ser que sea en respuesta a una agresión venezolana contra cualquier país que integre la OEA y la ONU. Que sea lo mejor para el pueblo de Venezuela que se encuentra en peligro.

Periodico Edición 569 mayo 2017

 

 

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