A propósito de la Inteligencia Militar

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Tras las denuncias y escándalos mediáticos originados por el desconocimiento y desinformación de algunos medios de comunicación frente a las actividades del Arma de Inteligencia en el país, el boletín ACORE publica en esta oportunidad un nuevo artículo sobre el tema, gracias a la colaboración de la Asociación de suboficiales de Inteligencia ´Patria Mía’ (Asopatria). 

 

La información, fundamento de la Inteligencia Militar

 

Javier Cañón Núñez, Miembro de Asopatria

 

Existen varias definiciones de información, pero todas coinciden en indicar que es la contextualización de varios datos con un significado específico y con un valor determinado. Entonces, es diferente el concepto de datos que el concepto de información.

Esta diferencia entre datos e información la describen Alvin y Heidi Toffler en su libro “La Revolución de la Riqueza”, 2006, Pág. 154: “Los datos suelen ser descritos como elementos discretos, huérfanos de contexto. Cuando los datos son contextualizados, se convierten en información». 

 

La información es el insumo principal en la construcción del saber, alimenta todas las áreas del conocimiento. En economía, por ejemplo, ha surgido una nueva rama, la Economía de la Información. Este tipo de economía se basa en el estudio de la asimetría de la información, los bienes de información y la tecnología de la información.

Presente en todas las áreas del conocimiento, la información tiene varias clasificaciones o tipos. Existe información personal, información comercial y financiera e información política y social. A su vez esta información se agrupa en información abierta o general, información confidencial e información de interés nacional.

De acuerdo con esa agrupación, la información representa un determinado poder.  Por ejemplo, la información confidencial sirve para comprometer, para silenciar, para instaurar denuncias penales o para estructurar estrategias de defensa judicial. En cuanto a la información de interés nacional, sirve para formular estrategias de defensa y planes de guerra, pero también para chantajear a los Estados y a los gobiernos  (casos  wikileaks y Snowden). Además, la información confidencial puede ser utilizada indistintamente por los gobiernos para perseguir políticamente a la oposición.

Ese poder que se puede obtener de la información, para la Inteligencia Militar representa un valor. De este valor es del que hablaremos en los siguientes apartes.

Entonces, ¿qué tan importante es la información para el conocimiento y para las diferentes actividades a las que se dedican las sociedades y los Estados? Podríamos responder con la frase anónima “el que tiene la información tiene el poder”. Pero no olvidemos que la información realmente alcanza su máxima importancia cuando se convierte en conocimiento (saber- inteligencia).

De la anterior reflexión podemos deducir que la información, como simples datos, no tiene mayor valor. Así lo dieron a entender en su momento los filósofos Francis Baccon y Thomas Hobbes. El primero en su obra “Meditationes Sacrae” (1597), con la frase” “ipsa scientia potestas est” (El conocimiento mismo es poder), y el segundo en su obra “De Homine” (1658), con la afirmación «Scientia potentia est» (la sabiduría es potencia). Según estas dos frases célebres no es el simple hecho de poseer la información lo que da el poder, sino  que el poder lo da el  conocimiento y la sabiduría.

La información está compuesta de datos que deben ser contextualizados para darle valor e importancia.  Los datos que componen la información son el principal insumo para la producción de Inteligencia Militar, Inteligencia Policial o Inteligencia Comercial. Pero estos datos también son importantes para el periodismo, para la política y para las relaciones sociales.

Dado el uso que se le dé a la información, ésta se puede convertir en un poder: poder para negociar, poder para intimidar, poder para convencer, poder para silenciar, poder para comprometer.

La información surge de datos que podemos hallar en forma de texto (abierto o encriptado), en dispositivos digitales, mediante entrevistas o conversaciones (medio audible) y a través de observación y grabación. Los datos pueden ser importantes dependiendo del nivel de acceso de quien los obtiene, de su vigencia, de su nivel de desambiguación y de su interés. 

En Inteligencia Militar, la información surge de los datos relacionados directa o indirectamente con el adversario, con el tiempo, con el terreno y con la población. Del adversario se debe tener información sobre su dispositivo, su composición, su fuerza y sus planes. Del tiempo hemos de contar con información sobre su estado, su frecuencia, su variación y su intensidad. Sobre el terreno la información debe concernir a su relieve, a sus obstáculos, a su cubierta, a su protección y a sus vías de aproximación. De la población debemos obtener información sobre su nivel de afecto o de desafecto.

Ahora, para que la información tenga valor para la Inteligencia Militar se le debe someter a un proceso  que comprende la evaluación y la interpretación.

En la evaluación se establece la pertinencia (para quién es útil la información); la credibilidad (qué nivel de certidumbre o veracidad tiene la fuente que aporta la información); la exactitud (el nivel de suficiencia de verdad que tiene la información analizada con respecto a otra información obtenida), y la probabilidad (qué tan probable es que el hecho relacionado en la información haya sucedido, esté sucediendo o vaya a suceder).

En la interpretación se desarrolla el análisis (determinación del significado de la información); la integración (combinación de la credibilidad y la exactitud, generalmente se determina con una letra y un número -B1-) y la deducción (claridad de las inferencias formadas para lograr razonamientos deductivos  válidos).

Pero el poder de la información no es ilimitado. En las democracias constitucionalistas y en un país como Colombia, cuya Constitución lo designa como “Un Estado Social y de Derecho”, existen regulaciones que limitan el uso de la información, con el fin de evitar que se violación los Derechos  Fundamentales de los ciudadanos. 

 

En cuanto a lo anterior, en nuestro país la regulación comienza con el Artículo 15 de la Constitución Política de Colombia: “Todas las personas tienen derecho a su intimidad personal y familiar y a su buen nombre y el Estado debe respetarlos y hacerlos respetar. De igual modo, tienen derecho a conocer, actualizar y rectificar las informaciones que se hayan recogido sobre ellas en bancos de datos y en archivos de entidades públicas y privadas”. También con el Artículo 20: “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial y la de fundar medios masivos de comunicación”

Para dar cumplimiento a estos dos Artículos, en Colombia se han aprobado, emitido y difundido las siguientes leyes y decretos que regulan el manejo y el uso de la información:

·      Ley Estatutaria No.1266, del 31 de diciembre de 2008, Habeas Data.

·      Ley No.1341, del 30 de julio de 2009, por la cual se definen principios y conceptos sobre la sociedad de la información y la organización de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones -TIC-.

·      Ley Estatutaria No.1585, del 17 de octubre de 2012, disposiciones generales para proteger los datos personales.

·      Decreto No. 1377, del 27 de junio de 2013, con el cual se reglamenta la Ley No.1266, del 31 de diciembre de 2008, Habeas Data.

·      Ley No. 1621, del 17 de abril de 2013, Ley de Inteligencia y Contra-Inteligencia.

La Inteligencia Militar no recolecta ni procesa la información para constituir algún tipo de poder, su interés no es otro distinto al valor que representa dicha información para conocer al adversario,  saber de sus intenciones, y planificar y operar con certeza de éxito.

El valor de la información recolectada y procesada por la Inteligencia Militar sólo tiene aplicación en el campo de las operaciones militares y en  el campo de las Operaciones de Inteligencia y Contra-Inteligencia. En el ámbito judicial, sin importar su importancia, este tipo de información sólo tiene una aplicación discrecional para orientar investigaciones, siempre y cuando el  Fiscalía a cargo así lo estime conveniente.

El éxito de toda Agencia de Inteligencia también depende del tipo de información que recolecte, de la manera como sea procesada por los analistas y del uso oportuno y razonable en el campo operacional.

        

Bibliografía

Constitución Política de Colombia (1991).

La Revolución de la Riqueza, Alvin y Heidi Toffler, 2006

Ley No.1341, del 30 de julio de 2009, sobre las TICs.

Ley Estatutaria No. 1585, del 17 de octubre de 2012.

Decreto No.1377, del 27 de junio de 2013.

Ley No. 1621, del 17 de abril de 2013.

Ley Estatutaria No.1266, del 31 de diciembre de 2008.

http://es.scribd.com/doc/36501140/Conozca-cual-es-la-definicion-de-informacion-desde-distintos-puntos-de-vista

http://www.monografias.com/trabajos14/datos/datos.shtml

http://www.importancia.org/informacion.php#ixzz2jjdHzwjy

http://www.uv.es/econcult/pdf/Capitulo12.pdf

http://www.intelpage.info/manuales-oficiales-de-inteligencia.html

 

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