Coronel (RA) Dario de Jesús Ruiz Tinoco.
El objetivo más importante que ha perseguido el comunismo internacional en América Latina y que se encuentra identificado dentro de los más claros intereses estratégicos de China, Rusia, Cuba, Venezuela, Nicaragua, dirigidos hacia la desestabilización del continente, es sin lugar a equívocos y con nombre propio, Colombia. Su esfuerzo está encaminado hacia la agresión del sistema democrático colombiano con el fin de desestabilizarlo para implantar un modelo político similar al de Venezuela o Nicaragua y para ello en el frente interno cuentan con el apoyo y complicidad de varios dirigentes políticos y sindicales a los cuales me refiero con nombre propio de algunos de ellos, así cause molestia entre sus afectos y seguidores : Gustavo Petro, Roy Barreras, Ivan Cepeda, Angela Maria Robledo, Inti Asprilla, Maria Jose Pizarro, tres últimos fueron quienes maltrataron recientemente a los guardianes de orden, a humildes policías que les garantizan a estos arrogantes y soberbios políticos su seguridad e integridad personal y física. Algunos de ellos se encargaron, de forma soterrada, ladina y oscura de incendiar el paro nacional, guardando a la vez cómplice silencio frente a la barbaridad de los vándalos terroristas y de levantar voces de condena contra la Policía, absteniéndose de promulgar declaraciones de respaldo hacia la acción más que legitima de nuestra Policía Nacional. En efecto hubo ciertos excesos por parte de algunos pocos miembros de la institución que son motivo de investigación, entendibles dadas las circunstancias vividas, mas no justificables. Pero el objetivo ha sido acabar con la institucionalidad de la Fuerza Pública ¡Qué vergüenza!” Y se hacen llamar padres de la patria”.
El “Paro Criminal” así se debe denominar, como los dirigentes de Comité del Paro, se presentó en el momento más crítico de la pandemia, y por ello es más que criminal, porque se realizó sabiendas de que estas concentraciones y marchas incrementarían el número de contagios y muertes en todo el territorio nacional y así ocurrió y no hubo voces de condena contra la irracionalidad de quienes convocaron el tenebroso paro, “ El Comité del Paro” y de la responsabilidad criminal por los cientos de muertos producto del contagio masivo de colombianos, que hoy ubica a Colombia en el triste casi primer lugar de contagios y victimas a nivel mundial.
Colombia siempre ha sufrido lo que me atrevo a llamar “la ruptura histórica y la amnesia nacional” y la más grave que se presentó en el siglo XX, fue el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, el nueve de abril de 1948, en pleno desarrollo de la Novena Conferencia Panamericana que le daría nacimiento a la Organización de los Estados Americanos OEA. El vandalismo y terrorismo destruyó la capital, y con ello el tranvía, orgullo de los bogotanos, medio de transporte popular que desapareció en medio de las llamas que lo consumieron la capital , similar a lo ocurrido con el Paro Criminal y Trasmilenio, que más que un paro, que puede ser legítimo , pero inoportuno, representa a la vez, la irracionalidad manifiesta de una caterva de anarquistas y criminales, cobijados bajo un sindicalismo encabezado por un grupo de burócratas de izquierda, que claman por mejores salarios, pero que son incapaces de afectar sus astronómicos salarios en beneficio del pueblo que dicen representar y que ordenaron el bloqueo de las vías, originando desabastecimiento y grave afectación a toda la economía nacional, más desempleo y miseria.
Este paro orquestado tuvo como protagonistas, no la justa y legitima protesta social, sino la acción terrorista de todo un pelambre de criminales, dirigidos dentro y fuera del país, cumpliendo con los objetivos del tenebroso “Foro de Sau Paulo” y la venganza de Nicolas Maduro contra Colombia
Hay que refrescar y repasar nuestra historia: Cuando ocurrió el nefasto 09 de abril de 1948, el joven anarquista, Fidel Castro, inexplicablemente o tal vez no, se encontraba en Bogotá a la espera de poder reunirse con Gaitán, en un encuentro de juventudes, y nueve años más tarde, este criminal sometería a Cuba al oprobio y a la tiranía del comunismo. Con ello, posteriormente se incrementó en Colombia la acción violenta de las guerrillas liberales, que no eran otra cosa diferente a unas organizaciones de bandoleros, asesinos de la más triste recordación como, Chispas, Sangre Negra, Efraín González, Mariachi, Eliseo Velázquez, Desquite, Alma Negra y el tristemente recordado Tiro Fijo, tal vez el único que sobrevivió a la acción del Ejército Nacional en aquella época de tanta oscuridad para la Patria
El conservatismo, con Laureano Gómez a la cabeza, no se escapó al igual que el liberalismo de ejecutar la misma violencia, en cuyos enfrentamientos convertirían los ideales con los cuales se edificaron estos partidos políticos tradicionales de Colombia a mediados del siglo XIX, en una “religión de partido”, cuyo fanatismo desbordado negaba y rechazaba la existencia del contrario. Se respondía a la violencia con la misma o mayor violencia y al odio con mayor odio. Esta historia parece estar repitiendo hoy en Colombia dentro de otro contexto histórico por supuesto, diferente y con mayor intensidad debido a la acción de las redes sociales; como sí esta violencia contra el Estado se estuviese produciendo dentro de un modelo de “Primavera Árabe” pero a la colombiana y en contra del sistema democrático.
Laureano Gómez , representaba el ala radical del conservatismo y Mariano Ospina Perez, en cuyo gobierno ocurrió el llamado “bogotazo”, por el contrario, el ala más moderada, pero a la vez irreconciliable con Laureano Gómez .En ese escenario ocurrió el 13 de junio de 1953, “el nuevo mandato“ que solo duró hasta el 10 de mayo de 1957 con el ascenso al poder de General Gustavo Rojas Pinilla, luego del gobierno interino del designado, Roberto Urdaneta Arbeláez, quien proyectaba a Mariano Ospina Pérez nuevamente como Presidente de Colombia para el periodo 1954-1958.
No cabe la menor duda que durante el periodo de gobierno del General Rojas Pinilla hubo una fugaz etapa de pacificación en el territorio nacional, desmovilización de las guerrillas liberales y que con el nacimiento del Frente Nacional, después de la caída del gobierno de Rojas Pinilla y la alternativa de poder entre liberales y conservadores hubo cierta tranquilidad en el territorio nacional, no obstante surgirían las tenebrosas FARC o el ELN y posteriormente una serie de organizaciones terroristas integradas por despiadados criminales que irrumpieron en el escenario interno de Colombia a partir de la década de los años setenta, como el M-19, que incendió el Palacio de Justicia, como ocurrió con el Palacio de Justicia de Tuluá, Valle, para desaparecer los expedientes de innumerables criminales, cuyos exponentes, luego de los acuerdos del 09 de marzo de 1990 firmados en Caloto, Cauca, se desmovilizaron al haber sufrido contundentes derrotas militares a manos de glorioso Ejército Nacional; hoy paradójicamente se convirtieron en protagonistas de una nueva ruptura histórica en la Patria y en ladinos paradigmas que siguen muchos jóvenes desorientados y desinformados .
Algunos de sus antiguos integrantes actúan dentro de la estrategia del comunismo internacional de “combinación de todas las formas de lucha para la toma del poder” bajo el concepto de la “guerra popular prolongada” y pretenden un cogobierno. Me refiero con ello al Senador populista y candidato a la Presidencia de Colombia Gustavo Petro, más que de autos conocido, calificado por muchos capitalinos, incluyendo a quien escribe este artículo, como el peor alcalde de la capital de la República en toda su historia y quien frente a la derrota electoral de 2018 amenazó que haría oposición al Gobierno del Presidente Iván Duque “desde las calles” y lo ha cumplido a cabalidad; incendió la capital de Colombia con su discurso ladino y lleno de odio y al país entero, en apoyo a un anunciado paro nacional, que no surgió como muchos creen de la inoportuna presentación de la “Reforma Tributaria”, elaborada por el mal recordado Ministro Carrasquilla, sino que ya estaba anunciado. Me pregunto ¿ fallo la inteligencia al más alto nivel estatal ? tal vez, porque se desoyeron voces de alerta sobre lo que podría llegar a ocurrir. No en vano el expresidente Cesar Gaviria advirtió oportunamente al gobierno nacional sobre el gran riesgo de presentar en ese momento, tan crítico para el país la tan anunciada reforma tributaria.
Colombia no solo está sufriendo el embate de una izquierda recalcitrante, torpe y radical en su frente interno, sino la presencia del “Caballo de Troya” introducido en su propio territorio proveniente de Venezuela, Cuba, la Federación Rusa, China e Irán entre otros. Colombia es víctima de las intenciones de un asalto del poder, en el que participan personajes de la vida nacional, como el Senador Iván Cepeda o Roy Barreras entre otros ”amigos al parecer, del tristemente célebre Jesús Santrich” Esa amnesia anacrónica y casi sin remedio de muchos colombianos los lleva a olvidar que “el paladín”, “el libertador” que ayudó a sacar de la cárcel de la Picota al narcoterrorista Alias Jesús Santrich fue precisamente Iván Cepeda, quien a la salida del penal de este delincuente, se fundió en un abrazo fraternal, recomiendo ver las imágenes de la salida de la Picota de Santrich, o las imágenes de Petro, quien cesó su discurso anti mafia, cuando fue filmado recibiendo fajos de billetes de la más oscura procedencia, para guardarlos en su evidente ordinariez en una bolsa de plástico, y muchos colombianos creyeron en todas las contradictorias versiones del deshonroso Senador que hoy y no por mucho tiempo, ojala no me equivoque, tiene la mayor tendencia electoral para el 2022. ! Dios libre a Colombia de un Petro” porque es la misma figura retorcida y perversa de un Nicolas Maduro, pero más sagaz, más ladino y tal vez más inteligente.
Como epilogo, la Justicia colombiana absolvió recientemente a Petro de toda culpa, pese a las evidencias tan contundentes. ¿Se puede creer así en la justicia colombiana? ¡No!, aquí hubo a favor de Petro, impunidad por vencimiento de términos y otras razones políticas e ideológicas, porque, al contrario, si la imagen de Petro recibiendo dineros de dudosa procedencia hubiera sido la del Expresidente Uribe en idéntica escena, ya se le habría lapidado y decretado la guillotina en los estrados judiciales, condenándolo a arder en el infierno de la ignominia y la vergüenza. El poder Judicial es la garantía de la estabilidad del sistema democrático, pero en Colombia no es así, quienes incendiaron en Palacio de Justicia en Bogotá hoy fungen como honrables senadores de la República y quienes defendieron a los colombianos, los miembros del Ejército Nacional que pusieron su pecho en defensa de la democracia, han sido juzgados y condenados como terroristas y genocidas





2 respuestas
Me gustaría inscribirme, para recibir este tipo de artículos, pertenecí en mi juventud, dos años a la Fuerza Aérea Colombiana, como Cadete, aunque no soy oficial en retiro, sigo siendo una persona que quiere las fuerzas militares de Colombia,
Mi libreta militar de 1970 dice Sargento II de la Reserva Activa.