CHILE: EL MIEDO AL CAMBIO

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Antonio Sánchez García

No se requiere de gran imaginación para deducir el desenlace: Chile volverá a hundirse en su ancestral pobreza. El comunismo volverá a erigirse en la voz cantante de una mayoría pobre y miserable. El miedo y la cobardía pudieron más que el empeño y la ambición.

La demonización de José Antonio Kast, que seguía la plantilla empleada por el progresismo mundial para impedir el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil, dio por resultado la abrumadora victoria electoral del candidato de la izquierda marxista chilena, Gabriel Boric. A la postre y contrariamente a lo sostenido por los medios, no fue Kast el candidato ultra conservador, demonizado por el progresismo: fue la ficha del Partido Comunista y los partidos de la Concertación, socialistas y democristianos, mayoritariamente populistas. La oferta de cambio defendida por Kast con su valerosa apuesta por una forma alternativa de hacer política, fue rechazada multitudinariamente por los chilenos, que a la hora de las decisiones prefirieron volver a embarcarse en las viejas naves de la izquierda chilena. El conservadurismo triunfó, en efecto, pero no de la mano de Kast, sino de la mano de los herederos del allendismo, enemigos declarados del liberalismo renovador. Así su adalid sea un joven universitario comprometido con el marxismo leninismo. De esa forma, la victoria de Boric no fue un mensaje de apoyo y respaldo para las fuerzas políticas venezolanas que se enfrentan a la tiranía de Nicolás Maduro y las huestes del castro comunismo que lo respaldan. Fue, muy por el contrario, un guiño de ojos a la dictadura madurista.

Es importante destacarlo, para evitar malentendidos. En Chile no triunfó el liberalismo progresista, representado por Kast, sino las fuerzas más conservadoras y retrógradas del marxismo leninismo. No triunfó el afán de progreso, sino el declarado afán de regresión. Así lo haya hecho de la mano de un joven dirigente universitario. No triunfó la búsqueda de consolidación de la riqueza obtenida en estos últimos años con esfuerzo y laboriosidad de un empresariado diligente y unas clases trabajadoras esforzadas y conscientes, sino la reafirmación de la miseria y la pobreza encarnizadas en los barrios más humildes de su población.

No se requiere de gran imaginación para deducir el desenlace: Chile volverá a hundirse en su ancestral pobreza. El comunismo volverá a erigirse en la voz cantante de una mayoría pobre y miserable. El miedo y la cobardía pudieron más que el empeño y la ambición. Volverá a demostrarse que los pueblos no obtienen nada más que fracasos de las manos del comunismo. No esperamos otra enseñanza. Para desgracia de los chilenos.

 

Chile: el miedo al cambio

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