Coronel (R) Hugo Bahamón Dussán
Socio de ACORE
Conozco al General Zapateiro desde que era cadete, pero trabajamos verdaderamente juntos cuando él era Comandante de la Escuela de Paracaidismo y yo Comandante de la Escuela de Lanceros.
Admiré siempre sus capacidades profesionales y sus virtudes personales y fui testigo de cómo creo una escuela de la nada, basada en su liderazgo, inteligencia, pulcritud administrativa y habilidad para sortear todo tipo de dificultades.
Es además un hombre muy honesto, tiene la rectitud como norma y sé que el patrimonio que tiene es producto de su trabajo y el de su querida esposa, quien ejerce como médica.
Por eso resulta tan chocante que un individuo, cuestionado por recibir dineros sucios en bolsas de basura y al escondido, quiera mancillar el honor del General.
Creo que el General Zapateiro ha hecho bien en contestar y no permanecer en un silencio, que más que prudente, se hubiera visto como si aceptara las acusaciones infundadas del político preocupado por la aparatosa caída de su candidatura producto de sus propias salidas en falso.
Bien hecho, mi General, Colombia debe volver a acostumbrarse a escuchar a sus Generales.
Servir 30 años, las 24 horas del día, a una patria, creo que les da, sobrado, ese derecho.
En Colombia se ha confundido la obediencia de los militares con la falta de carácter pero hay momentos en la historia de un país, y sobre todo momentos de especiales coyunturas, en las que la tibieza moral es un camino derecho al abismo.
La reserva activa, como un solo cuerpo, apoya al General Zapateiro y su respuesta franca y contundente es un abrebocas de lo que pasará si este candidato, en el evento de alcanzar el solio de Bolívar, intentare llevar a cabo reformas sin contar con el consentimiento de la ciudadanía.
No son ruidos de sable, son toques de trompeta que llaman a la vieja guardia a reforzar el apoyo a los centinelas en las garitas de cada pueblo en Colombia.




