“La verdadera fuente de los derechos es el deber. Si todos cumplimos nuestros deberes, no habrá que buscar lejos los derechos. Si, descuidando nuestros deberes, corremos tras nuestros derechos, éstos se nos escaparán como un fuego fatuo. Cuanto más los persigamos, más se alejarán”
Capitán de Navío Jorge Enrique Quintero Ruiz
Qué difícil es entender el verdadero significado de estas dos palabras tan importantes en la vida del ser humano con respecto a la situación que se vive y se siente hoy en nuestro país.
Si, así es. Se exigen derechos, pero se olvidan los deberes. En la misma proporción se quiere respeto, pero se irrespeta en todo momento. Se pide ayuda, pero se olvida lo que es solidaridad. Se solicita colaboración, pero nadie aporta. Se reclama por justicia, pero no hay castigo. Se demanda por honestidad, y sin embargo somos deshonestos en nuestro actuar y obrar. Si, se pretenden muchas cosas, pero no se da de sí nada.
Recuerdo que ante esto, cuando se lo comenté a mi mamá abuelita, muy sabiamente ella me respondió: “Mijo querido, te leo un comentario que al respecto hizo en su momento Mohandas Karamchand Gandhi, Mahatma Gandhi, cuando le preguntaron que qué opinaba sobre los deberes y los derechos, a lo cual contestó: “La verdadera fuente de los derechos es el deber. Si todos cumplimos nuestros deberes, no habrá que buscar lejos los derechos. Si, descuidando nuestros deberes, corremos tras nuestros derechos, éstos se nos escaparán como un fuego fatuo. Cuanto más los persigamos, más se alejarán”.”

Hay que tener presente que la situación reinante en nuestro país hoy no es muy clara. Es incierta, es desconcertante, es preocupante, es insegura. Y sobre ello somos muchos los que opinamos y escribimos un algo, tratando de justificar el porqué de ella, o de buscar una explicación al respecto para que nos dé un poco de tranquilidad, o por lo menos, una luz en el devenir diario de nuestro vivir. Y ante esto, ante esta incertidumbre, le echamos la culpa a unos y otros, olvidando que esa culpa es solo nuestra por la ceguera de los oídos ante lo que desde un principio se sintió venir. Y esa ceguera de no escuchar las voces de alerta, hoy nos tiene en una situación que día a día se está volviendo caótica, y que su reversa es, y será, muy difícil de poderla realizar.
El haber escogido a una persona con tantos antecedentes cuestionables como Jefe de nuestro país, ha sido el peor error. Error que se ganó por los innumerables errores cometidos por ese grupo que se llama de derecha. Por esa falta de empoderamiento de quienes tuvieron la oportunidad de corregir y de mejorar. Por no tener seriedad ni ética profesional en el cargo que lograron asumir. Por qué solo aprovecharon el momento para realizar una tarea mediocre y a medias, cuando tenían todas las herramientas para haber podido hacer lo mejor. Por ese caldo tan bien sazonado que le lograron servir a la izquierda habida de hambre de poder y de lograr tener lo que por otros medios jamás pudieron llegar.
Ah…, muchos lo dicen: pero es que no fueron todos. Cierto. No lo fueron. Pero esa gran mayoría, hizo que el necesitado se revelara, y se revelara más cuando escucho las tantas promesas de un promesero que solo promete de palabra pero que incumple en todo lo prometido, o que lo prometido lo hace a medias o lo hace mal. Y le creyeron. Y hoy, estamos comenzando en tanto cortísimo tiempo a darnos cuenta de que fue un grave error. Que fue una ceguera total. Y que por esa ceguera, olvidaron el pasado oscuro vivido por quienes hoy tienen ya la edad de ser llamados de la tercera. Y que olvidaron enseñarles a los jóvenes de hoy, la verdadera historia de nuestro querido y sufrido país. De mostrarles la dicotomía en que desde hace años vivimos viviendo.
Y…, yo pregunto, ¿Dónde están, ante esta situación, nuestros deberes y nuestros derechos o nuestros derechos y nuestros deberes?
Tenemos el derecho total a exigir, por la Constitución, a que se nos cumpla, a que se nos respete, a que se nos ampare, a que se nos dé seguridad en un todo; si, lo tenemos. Pero también tenemos el deber de cumplir con las normas, leyes, conductas y preceptos existentes. ¿Y lo estamos haciendo?
Estamos ya en los dos meses de gobierno, y ya el caos a todo nivel se está generando. Ya la inseguridad empieza a reinar sobre la tan manoseada paz prometida. Ya se iniciaron las mismas marchas que el ejecutivo de hoy programo ayer. Marchas que fueron realizadas por la envidia y el rencor de no haber quedado; y que las de hoy, a pesar de haber quedado, son muy diferentes porque son por el incumplimiento de lo que en su momento se prometió y no se está ejecutando. Por esa mentira que ya se está viendo aflorar. Porque se está viendo ese deseo de voltear el país hacia un rumbo socialista ya caduco y buscando con afán el de cubanizarnos y venezalizarnos. Y frente a esta situación, ¿Cuáles son entonces nuestros derechos y deberes, o cuales son nuestros deberes y derechos?
No olvidar que tenemos el derecho a exigir que se nos cumpla en un todo; pero también tenemos el deber de velar porque lo exigido se cumpla.
Ante lo poco de lo anterior y ante lo mucho que hace falta, retóricamente no olvidemos que nunca es tarde para enderezar el rumbo perdido.




