Siete lustros del periplo a la polinesia a todo trapo

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POR: CN(RA) Mario Rubianogroot Roman– “ Papayo el Velachero”

En el presente año 2023, se cumplen 35 de haber realizado dicha travesia; se embarcaron 50 cadetes en instrucción y entrenamiento y hoy cuatro de los alumnos, son almirantes de la Armada: uno es el Comandante, quien le sigue es el segundo, otro el Jefe de Estado Mayor y el ultimo Director General Maritimo. Empecemos:

Aprendimos de los libros y profesores que la POLINESIA es una de las tres regiones etnogeográficas (junto a Melanesia y Micronesia) de Oceanía, que comprende un enorme triangulo de las islas situadas en el centro y sur del Océano Pacífico. El término Polinesia deriva de las palabras griegas Poli (muchos) y “nesos” (islas), que para nuestros efectos son varias islas medianas (las pequeñas pertenecen a la micronesia). De tal forma que en ese triangulo geográfico, las islas de Hawái se hallan en el vértice superior, Nueva Zelandia y la Isla de Pascua forman la base del mismo. Otras islas y grupos de islas polinesios son Kiribati, Tuvalu, islas de la Unión, Tonga, Wallis y Futuna, las islas Marquesas, las islas de Cook, la Polinesia Francesa, isla Pitcairn y Niue. Los habitantes originales de Nueva Zelandia, los maoríes, son un pueblo polinésico. La Periferia del triángulo señalado alcanza los 21.870 kilómetros.

El Buque Escuela ARC «GLORIA “, es un Bergantín Barca de Cuatro Palos, dos en Cruz y 23 velas, zarpa el once de marzo, al segundo crucero colombiano más largo en ese momento; el primero navegó 26 mil millas, éste navegaría 22 mil cien millas, en siete meses, al mando del Capitán de Navío José Ignacio Rozo Carvajal y Segundo Capitán de Corbeta Mario Rubianogroot Román, quienes ya habían estado en Australia, Nueva Zelandia y Chile, 18 años atrás.

Después de dejar por Sotavento el canal de Panamá, seguimos hasta Acapulco en Méjico, para conocer la réplica del «Marigalante» hecho con maderas mejicanas, en donde vimos la vela que dibujó el pintor Salvador Dalí, para la Balsa que desde el Perú llego a la Isla de Pascua, que parecía un Corazón, pero eran dos Testículos que, según Dalí, significan Valentía, e igual aprovisionarnos de víveres y agua, pues nos esperaba una larga travesía («Pierna») de 30 días hasta Pearl Harbor.

Supe por mi hermano el TCFAC Gabriel Rubianogroot, piloto del avión presidencial, que el gobernante de Colombia Dr. Virgilio Barco Vargas, para esa época viajaría al Oriente, desde los Ángeles (USA) hasta Tokio (Japón); pues bien, una semana después de haber soltado amarras de Acapulco (México) en Lat.: 17°42´N y Long: 132°31´W, para mi sorpresa, fui requerido al cuarto de radio, y ponerme en comunicación con mi pariente, que en ese momento estaban a 30 mil pies de altura en el mismo meridiano, para después de informar a nuestro Comandante, el presidente le hablò a toda la tripulación, para darnos un saludo de inspiracion, ánimo, aliento y moral.

Continuamos nuestra derrota NW hacia la isla de Oahu, Puerto de Pearl Harbor, en Honolulu, la Capital de las cinco islas de Hawái (ya estamos en el vértice superior de nuestro triangulo). En Honolulu, nombre musical, conocimos el «Polinessian Cultural Center», espectáculo, visitas, participación y charlas de todo un día. Sin contar que también visitamos los restos del «Arizona», buque de guerra de la Armada Estadounidense, que fue hundido en el ataque a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, por los japoneses. El almirante Yamamoto, soltó la frase que dice «Acabamos de despertar un León dormido…” Después de cinco días en la Isla Volcánica de Hawái, zarpamos hacia la otra gran pierna, dejamos el atolón Bikini (el de las pruebas nucleares de Francia) y entramos a la Micronesia, pues en el camino se nos cruzó la isla estado Kosrae, de los Estados Federados de Micronesia, donde «Recalamos» para enviar correspondencia; es conocida la isla como la «Bella durmiente» por la figura que tienen las montañas, donde remarca claramente la cara y los senos de una mujer.

En la latitud 10° Norte cruzamos la línea internacional del tiempo (El Meridiano del Dragón), por navegar del Este hacia el Oeste, adelantamos un día, es decir dejamos de “vivir” el 01 de junio del año 1988; si alguien cumplía esa fecha, técnicamente no se le celebró; lo que si celebramos es el llamado bautizo y los “neófitos” fueron aceptados en los “Solemnes misterios de la Antigua orden de las Profundidades”, regentadas por el gran dragón Chino.

Y como al que no quiere caldo se le dan dos tasas, entramos a la Melanesia (ya lo dijimos anteriormente), para recalar después de 30 días de navegación, en Papúa Nueva Guinea, cuya capital es Port Moresby, en la gran Isla, pero nosotros llegamos a la Isla de Nueva Irlanda, cuya capital es Rabaul, donde los japoneses durante la guerra del Pacífico, construyeron formidables instalaciones, dentro de la montaña, para enviar lanchas torpederas y hundir algunos buques de la flota americana. Gestas heroicas se vivieron en esa época. La moneda es la «Kina» y el símbolo nacional es el «Ave del Paraíso»; que exuberancia!!; el Primer Ministro anda con el llamado “Zae Mae” (especie de falda) y el alcalde con el torso desnudo y collares de coral; la mayoría masca a manera de chicle una nuez conocida como la «Bettle Nut», que tiene propiedades alucinógenas. Mejor dicho «La locura caminando» y que doy fe, pudo haber ingerido, Pigafetta (el cronista de Magallanes) quien nos relató mucha fantasia que dijo haber visto en esas longitudes.

En el derrotero hacia Sídney en Australia, dejamos la isla de Guadalcanal y estuvimos encima del «Steel Bottom», conocido por la cantidad de toneladas de acero hundidas, de las embarcaciones de ambos bandos; resultado los Compases Magnéticos se enloquecieron, pues no encontraban su verdadero Norte; aun así, llegamos a Sídney, estuvimos 4 días, atravesamos el Mar Tasmánico (relatado en crónica por el mismo autor) y al fin llegamos otra vez a la Polinesia.  Se sabe que Nueva Zelandia fue colonizada por primera vez alrededor del año 1000 d.C.; sus habitantes originales son «Los Maoríes», que a todas luces son un pueblo polinésico; existe una íntima relación entre varias lenguas polinésicas a pesar de la distancia que separa a las islas, apoya los indicios arqueológicos que parecen demostrar la difusión relativamente reciente de la cultura polinésica. Quiero dejarles ésta frase que es música a los oídos de nuestra lengua: «O le ala i le pule le tautua» («Con Virtud y Bondad se adquiere Autoridad»… que curioso, rima en español). El saludo en Maorie es «Talofa«, gracias «Faletai» y «Tofa» es adiós.

Estas lenguas también llamadas austronesias, constituye una de las familias de lenguas más extensas, tanto por el número de lenguas que abarca (sobrepasan 500) como las del área geográfica donde se asienta (desde Madagascar hasta la isla de Pascua y Hawái). Se anota que no forman parte de ésta familia ni las lenguas de Australia ni Nueva Guinea, donde de paso estuvimos en éste crucero. Interesante?

Salimos «Joches» de Nueva Zelandia, pués el retardo se debió a vientos huracanados por un Centro de Baja Presión que con mucha frecuencia asolaba la isla; de todas maneras zarpamos con vientos de 75 nudos y empezó la orzada hacia el «Archipiélago de las Tuamotú», comúnmente conocidas como la Polinesia Francesa; era tal el viento por el «Través» hacia el «Largo», que todas las 23 velas «Portaban», la velocidad del velero con escora por sotavento, claro vamos orzando, nunca bajó de los 10 nudos, que belleza, que reconfortante a esa velocidad, en ocasiones se «sintió» un silencio celestial, en vista que el motor de recalada estaba asegurado; la tripulación en general estaba eufórica; estábamos conociendo los mares de la amanecida y recuperando latitudes. Al cabo de quince días arribamos a ese territorio de ultramar de Francia, formado por varios grupos de islas pequeñas. Estas islas se esparcen por una vasta extensión del sureste del Océano Pacífico. La superficie es de 3.521 km2 La Polinesia Francesa está dividida en cinco archipiélagos: las islas de la Sociedad (Barlovento y Sotavento), el Archipiélago de Tuamotú (el nuestro), las islas Gambier, las Australes y las Marquesas. La población en ese año era de 190.000 habitantes aproximadamente y el idioma oficial es el francés, aunque se hablan frecuentemente lenguas polinésicas. La isla principal es Tahití, cuya capital es Papeete (23.550 habitantes). Como llegamos en avanzada (5 días antes), nos tocó dar una vuelta por Bora Bora, que ya pertenece a las islas de la Sociedad y en donde se dice que artistas del Cine y de la Música tienen un «Bungalow»; vaya uno a saber.

Cuando recalamos al frente de Tahití, en Morea, para «Acicalar» nuestro velero, vino a mi memoria el libro que se llevó al cine «Rebelión a bordo» de C. Nordhoff y J. Hall y también del famoso poeta Lord Byron en su poema «The Iland», sobre el Motín del «Bounty» un velero que estaba al mando del Capitán William Bligh, e iban en busca del «Árbol del Pan», debido a la hambruna por la que atravesaba Inglaterra y Europa en general; el motín fue ejecutado por el Contramaestre (o sea el 2o) y parte de la tripulación, por una bellas mujeres Tahitianas…… (y por el pan?). Para la muestra un Botón de una bella polinésica, creo que era una princesa tribal.

Cuatro días de puerto, donde conocimos la última morada de Gauguin, ese pintor francés, tan de moda hace unos 20 años; estuvimos en el golfo donde «Cultivan las perlas»; vimos el turismo de personalidades mundiales y nos regocijamos con la música y el baile polinésico. Zarpamos de Papeete y de Tahití, y como lo dice la tradición estábamos llenos de collares de Coral y de Flores, al dejar caer en el mar, cerca al puerto, el de flores (… el de coral se hunde…) y si éste regresa, el marino algún día volverá. Parece que el mío no volvió al puerto. Y como «nada es eterno en el mundo», lo dice una canción para despechados, salimos «A todo trapo» del triángulo Polinésico, en derrota hacia las Islas Galápagos, pertenecientes a nuestro país vecino del Ecuador. Aunque en éste crucero no se contempló dentro de los puertos la Isla de Pascua, la misteriosa isla de los «Moais» de más de dos metros de altura, la encantadora villa de «Rapa Nui», para cerrar éste mágico triangulo, en otra oportunidad pretendemos hacerlo.

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