
Bogotá, 25 de enero de 2017. El general Jorge Enrique Mora Rangel, excomandante general de las Fuerzas Militares, ejemplo de liderazgo, sencillez y humildad, visitó la Escuela Militar de Cadetes para cumplir una importante cita, en esta ocasión, con los estudiantes y oficiales activos que hacen parte de la comunidad educativa del Alma Máter.
En su análisis de la situación actual, el general Mora quiso plasmar en la memoria de cada uno de los asistentes, que los lideres no son más que los militares que en la actualidad existen y más aún los futuros oficiales que se forman en esta institución, quienes deben partir del hecho mismo de “soñar, proyectarse e idealizar un futuro con éxito”.
En su presentación en el Auditorio “Domingo Rico” explicó el por qué, de que los militares sean líderes: La razón principal es tener una “causa justa” que no es más que brindar seguridad y tranquilidad a los colombianos, todo con un solo propósito, “la paz”, que de su mano traerá la prosperidad, el bienestar a esta nación. Todo esto creyendo en la “vocación de ser militar” y cumpliendo a cabalidad su función con ejemplo y actitud moral.
Cuando se interactúa de esta forma, se aprende a “aceptar con responsabilidad”, es decir, sabiendo decir sí o no en función de dejar un excelente desempeño como persona y como militar. Así mismo, manifestó que un líder debe tener entre otras cualidades, espíritu de cuerpo (un reto satisfactorio para la vida), la moral alta, sentido de pertenencia y ser un difusor de la imagen institucional.
Al finalizar su intervención, el general Jorge Enrique Mora Rangel recibió de parte de los estudiantes de la Escuela Militar, una “Daga” y a su vez un detalle para su señora esposa, en reconocimiento de la imagen valiosa que dejó no solo para los militares, sino para todo un país que le recuerda con respeto, admiración y cariño.
Pd. Mary Muñoz Rodríguez
Jefe de Prensa – Escuela Militar de Cadetes
‘General José María Córdova’
Cel. 313 207 31 23
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Twitter: @maryandy13





Un comentario
La realidad y la verdad son más crueles, de lo que se podría imaginar nadie. En la Habana los narco terroristas lograron cuanto quisieron, porque hubo un Presidente que luchó por varios años, para alcanzar su objetivo, no el de la nación, a la que descuidó, descuadernó y entregó a los bandidos. Recibió un premio inmerecido, que suena y huele a petróleo. El uniformado de confianza de ambos bandos, fue el futuro vicepresidente Óscar Adolfo Naranjo Trujillo, hábil, sátrapa e inteligente, pero con ciertos y muy oscuros antecedentes. Los señores Generales de Ejército, sin pena ni gloria, pero salen a proclamar triunfos ilusos. Ya veremos los resultados de la JEP. . La Constitución ha sufrido y está casi abolida, por las extremas concesiones hechas por Santos a los criminales de las Farc. El país no está en paz, siguen los secuestros, la inseguridad es pan de cada día. Se desarmó al pueblo, los salvoconductos no valen, y los criminales aprovechan para despojar a los ciudadanos. Las Farc no cumplen, pero exigen con arrogancia y cinismo, porque conocen la debilidad del gobierno. Lo de la Habana, fue un proceso frío y bien calculado, que llevará al pueblo colombiano a la misma suerte de los hermanos venezolanos; la angustia y el deshonor, serán cadenas de nuestra desgracia y seremos sometidos a su implacable servidumbre. Pero parece que todos dicen: !AQUÍ NO PASA NADA, VIVA LA PAZ! Mientras la corrupción a nivel gubernamental crece sin piedad. !Qué engaño, qué ilusión! La paz es un embeleco. La desgracia de un pueblo, sobreviene cuando los buenos ciudadanos no hacen nada y se convierten en idiotas útiles, que creen a la paz, y en las buenas intensiones de las Farc, del ELN y luego del EPL, porque no vuelan torres, y oleoductos. Los genocidios del Palacio de Justicia, lo de Tacueyó, las violaciones y voladuras de los pueblos, son cosas del pasado. !Viva la PAZ! Por ahí muere o es secuestrado tal cual soldado, sin que tenga mayor valor. Pero las Farc exigen aviones tipo hospitales, para sacar a sus secuaces. Con la PAZ que no vemos, pese al Nobel, lo que es claro, es la futura sepultura de la democracia, la libertad, el derecho, la constitución, la propiedad, la fe y la dignidad de la Patria y un ejército vencido, neutralizado, disminuido, doblegado, humillado y genuflexo, que proclama a gritos con delirio una victoria, porque los narcoterroristas se entregan. Ya vendrán las persecuciones, los juicios amañados, la violación de los derechos humanos y los presos políticos. La revolución comunista, busca el poder político y para llegar a este fin, ante el fracaso armado, se vale de otros medios, la paz, para luego establecer un período de dictadura del proletariado hasta que desaparezcan las clases sociales y el Estado pueda abolirse. No quisiera ser apocalíptico, pero es el negro túnel que veo hacia el futuro.