Por: coronel (Ra) John Marulanda. Presidente de Acore
El 9 de abril ha sido escogido como el día nacional de las víctimas. Debería llamarse en realidad el DÍA DE LA AGRESIÓN. La turbamulta que destrozó el cuerpo de Juan Roa Sierra y desencadenó el famoso “Bogotazo”, solo fue el resultado, según algunos historiadores de marcado acento izquierdista, de la ruptura de una incontenible riada social represada por élites excluyentes, desafueros políticos y malogros sociales.
A punta de frases emocionales, el estímulo de sentimientos primarios e informaciones fragmentadas con verdades a medias, se desató toda una amalgama de ignorancia, pequeñas frustraciones cotidianas, ira y odio. En 1948, sin redes sociales como ahora, pues solo había radio y prensa con altos índices de analfabetismo, la estrategia les funcionó. Según rumores voz a voz o extras de emisoras locales, más de 1000 huelguistas bananeros habían sido asesinados por el Ejército en Santa Marta; la huelga petrolera en Barrancabermeja arreciaba; 20 liberales caldenses habían sido masacrados por bandas conservadoras, y otros liberales habían sido atacados en Bucaramanga; Gaitán había pronunciado una “Oración por los Humildes” en Manizales, en donde clamó venganza por sus copartidarios muertos; días después en Bogotá, lideró la “Marcha del silencio” con unas 100 mil personas, que terminó con una “Oración por la Paz” en donde aclaró que “somos capaces, señor Presidente, de sacrificar nuestras vidas para salvar la tranquilidad y la paz y la libertad de Colombia…”. Simultáneamente, se reunían la IX Conferencia Panamericana, evento continental anticomunista promovido por US y un Congreso Latinoamericano de estudiantes, financiado por Perón y en donde participaba una delegación cubana encabezada por Fidel Castro. La estrategia de la desestabilización, la táctica de la turbamulta y el método de la generación de chispa a través de un magnicidio o la creación de uno o varios mártires artificiales, estaba en desarrollo en esos días de abril, el mes de la espuma, según los griegos o de la apertura, la primavera, según los romanos. La excitación del conflicto, “la energía cinética contenida” se podía oler en el andino y frío aire bogotano.
El destello de tres balazos mortales contra el Caudillo activó la carga de “El Bogotazo”. Tres días de chicha, vandalismo, saqueo, pillaje y muerte asolaron a la capital colombiana y luego se expandirían por todo el país rural, hasta convertirse en lo que hoy se conoce como La Violencia, que parió a las farc, al eln y a otras organizaciones marxistas leninistas las cuales, según su manual doctrinario, aplican la técnica del caos y la desestabilización —combinación con todas las formas de lucha— para acceder al poder. La filosofía es la misma, el ataque a mansalva, la destrucción general tal como la promovía Serguev Nechayev en su “Catecismo del Revolucionario” de 1869: “Todo lo que pueda romperse hay que romperlo; lo que aguante el golpe será bueno; lo que estalle, será bueno para la basura. En todo caso, hay que dar golpes a derecha e izquierda: de ello no puede resultar nada malo”. Este perverso ejercicio político en territorio colombiano, concluyó en 100 o 300 mil muertos, según el cariz político de quien escriba el relato.
Desde ese lejano 1948, hasta hoy, el extremismo comunista —suena redundante— sigue argumentando la misma dinámica. En un reciente video que circuló por las redes sociales, alias Iván Márquez, el cabecilla de la nueva Narcotalia, habla de una “energía cinética contenida… esperando el ímpetu inicial de la nación en masa para activar un movimiento irrefrenable e irreversible hacia la destrucción del actual gobierno…”. Hoy como ayer, está en desarrollo el mismo modelo de AGRESIÓN.
Pocas horas antes de caer acribillado por las balas del revólver calibre 32 corto de Roa, Jorge Eliecer Gaitán había terminado a las dos de la mañana la que sería su última aparición en el foro. Defendió y logró que el jurado declarara inocente al teniente Jesús Cortés, reo desde hacía 10 años de homicidio del periodista manizaleño Eudoro Galarza, director del periódico “La Voz de Caldas”, ultimado en estado de indefensión en su escritorio por el Oficial de Infantería, orgánico del Batallón Ayacucho, quien le había reclamado por una nota según la cual, él maltrataba a los soldados. Ante la negativa del periodista de corregir la nota, el teniente Cortés desenfundó su arma de dotación y descerrajó tres tiros al comunicador. El argumento fundamental que esgrimió Gaitán fue el del Honor Militar. Vale la pena revisar esa pieza de indudable actualidad.
Hacia las tres de la tarde de ese 9 de abril, en medio del desorden, la turba avanzaba por la carrera séptima, al grito de “¡¡A Palacio!!”. Ante la orden de apoyo a la Presidencia, la Escuela de Motorización, al norte de la ciudad, despachó dos tanques y tres vehículos blindados rumbo a las instalaciones del gobierno nacional. El Capitán de Caballería, Mario Serpa Cuesta, al mando de la columna se dirigió a Palacio con la misión de garantizar la protección del Primer Mandatario. Detenidos sus vehículos por paisanos enardecidos, el oficial abrió la escotilla de su tanque M3 y salió a pedir calma y paso para sus carros. Serpa recibió tres disparos y murió posteriormente en la habitación del Jefe de la Casa militar. Capítulos aún por escribir objetivamente, sobre la participación militar y policial en estos aciagos días de nuestra historia.
Ante la turbulencia social y política desenfrenada, dirigentes y autoridades vieron un eventual alivio en la renuncia del Presidente. Mariano Ospina Pérez, en pleno ejercicio de sus facultades, con voz firme, demostró entonces la templanza y carácter de su mandato al responder: “Más vale un Presidente muerto, que un presidente fugitivo”, sin pensar por un momento, en pedir un caballo como Ricardo III en 1485.
La voz aguda y nasal del brillante penalista de cuño y corte italianos, aún resuena en las calles coloniales que circundan el palacio presidencial y las lecciones que nos deja ese 9 abril, son de gran valor para las circunstancias actuales. La AGRESIÓN en contra de los colombianos no ha cesado y por estos días de la pandemia, arreciará con el mismo objetivo, en aquel entonces dirigido desde del comunismo soviético en Moscú y ahora planeado desde el Foro de Sao Paulo e implementado por el Grupo de Puebla: desestabilizar la joya de la corona de las democracias latinoamericanas. Y permitir que el Crimen Organizado Transnacional, coopte el poder político, como en Venezuela.
http://www.lalinternaazul.info/2021/04/09/el-dia-de-la-agresion-dos-militares-y-un-presidente/





Un comentario
Excelente articulo.- Como corresponde al nuevo Presidente.- Feleicitacion y adelante atte cr ra F Florez J