MG (RA) Carlos Lemus Pedraza
Causa indignación, dolor y rabia, presenciar en los medios de comunicación y redes sociales, el registro de hechos aberrantes de terrorismo, vandalismo, destrucción, caos, dolor y muerte.
La autoridad ha sido desbordada por hordas de maleantes, vándalos y terroristas encapuchados, que por sus actos demuestran destreza de agitadores profesionales cargados de odio, rabia y agresividad, actuando sin contemplación y que, sin medir las consecuencias de sus actos, afectan más a la gente trabajadora que, irónicamente y según ellos, es por la que protestan para defender sus derechos.
Cualesquiera sean las causas o razones de la protesta, de ninguna manera justifica la violencia expresada en su más alto nivel de sevicia. Lo que queda en evidencia, es que la jornada – que cumple ya 70 horas – , no es cuestión de actos desarticulados, improvisados, o que sus acciones sean provocadas al calor de los ánimos generados por las manifestaciones; no, no, no… estas fueron planificadas, preparadas y organizadas antes de que el gobierno presentara el proyecto de Reforma Tributaria al Congreso , con objetivos perfectamente definidos, pero ante todo con un objetivo estratégico claramente establecido.
Se equivocan quienes piensan que el objetivo es obligar al gobierno a retirar el proyecto de ley de la llamada reforma tributaria; aquí lo qué hay es un pulso político por la estabilidad institucional y la gobernabilidad. La izquierda lo tiene claro y sabe para donde va; lo que desconcierta es que haya partidos políticos supuestamente comprometidos con la institucionalidad y la democracia, que le hagan el juego, bien sea por ignorancia, o quizás inocencia de lo que en el fondo se está ‘cocinando’. O lo peor, que hagan parte del funesto plan.
Pero lo que sí debe ser motivo de reflexión y preocupación, es que los acontecimientos tomaron por sorpresa al gobierno. La sorpresa se da cuando los organismos de inteligencia, producto del análisis e interpretación de la información disponible, no contemplaron las diferentes hipótesis, ni avizoraron los escenarios que se podían generar, presentando sus informes y conclusiones como una alerta temprana a los organismos del Gobierno y del Estado, para la toma de decisiones y previeran escenarios de manejo de crisis que articularan los esfuerzos del Estado. Pero si la inteligencia hizo su trabajo, entonces, lo que está ocurriendo es responsabilidad de otro nivel de decisión estratégica .
Lo que ahora corresponde es actuar sin dejarse desviar de la verdadera intención y de lo que hay detrás de estos hechos. Colombia es un objetivo de un plan diseñado más allá de nuestras fronteras por el foro de Sao Pablo y liderado por promotores del socialismo del siglo XXI. Después de lo ocurrido en Chile, es claro que nuestro país sigue en la lista de sus prioridades funestas. De eso no debemos tener duda, y mucho menos dejarnos desorientar.
Mientras tanto, los responsables intelectuales de estos graves y lamentables acontecimientos protegidos por los beneficios que ofrece nuestro ordenamiento jurídico excesivamente garantista, siguen agazapados atizando el fuego para lograr sus propósitos gracias a la debilidad de nuestra frágil democracia, y seguirán preparando el terreno para dar el asalto al poder en el 2022. Debemos entender que estos hechos son parte de una agenda política y hacen parte de crear las condiciones sociales, políticas, económicas y de inestabilidad para llegar al poder. Entiendan que esta es la campaña política de la izquierda radical. No nos dejemos desviar del rumbo que llevan y del puerto a donde quieren llegar. Este no es el primer Paro Nacional, ni será el último de este año.




