Diego Molano
MINISTRO DE DEFENSA
Las intervenciones de la fuerza pública para desbloquear y garantías los derechos de todos los colombianos siguen y no paran. Ayer movilizamos casi 1.000 tractomulas de Buenaventura a distintos lugares; van más de 1.000 capturados entre quienes financian y quienes son utilizados para cometer los delitos contra todos los colombianos; incautadas alrededor de 1.200 armas de fuego; en el transcurso de estos bloqueos habían más o menos 2.500 bloqueos, hoy hay 42; nos hemos anticipado estratégicamente en un 60% de los actos delincuenciales y vandálicos, y esta semana y la otra se entrará con unos componentes de reacción inmediata para terminar los bloqueos.
Con lo anterior, sin dejar a un lado que no somos perfectos, nuestros policías y militares están jugados por defender los colombianos, las instituciones y la democracia. Como Ministerio de Defensa no hemos cedido ni un milímetro.
Es inconcebible que hoy algunos sectores salgan como adalides de la moral y de buen gobierno a decirnos que estamos mal, cuando fueron ellos quienes cedieron nuestro estado, generando total impunidad. Esto que estamos viviendo hoy, es consecuencia de una negociación que humilló e irrespeto la esencia de la mayoría de los colombianos por desconocerlos, y puso en juego las instituciones de nuestro país. Cuando se anteponen a la fuerza los intereses de un gobierno con unas minorías narcoterroristas sobre la justicia, pasan este tipo de fenómenos, y siempre la salida para el delincuente serán la vias de hecho, ya que entendieron que mediante procesos, cuando el este cede un espacio de institucionalidad, ser ilegal paga y genera réditos políticos. Pusieron la fuerza legítima del estado y la violencia en las mismas condiciones.
No podemos permitir esta doble moral, lo que vivimos hoy es consecuencia de un proceso que no fue refrendado por los colombianos, y no pueden salir a ajusticiarnos los que precisamente permitieron la desestabilización institucional.
Se invirtieron los principios en este país, ahora nos dan cátedra de buen gobierno y de moral, quienes cedieron nuestro estado y quienes durante toda nuestra historia han estado en armas. No les hagamos el juego por el bien de nuestro país, no hemos perdido y no vamos a perder nuestra democracia.
Seguimos más comprometidos que nunca por ese colombiano que cree en la legalidad, que se levanta a trabajar y producir y cree que el camino no son las vías de hecho. Para el delincuente, no cedemos y la tenemos clara, la justicia es el camino.
Cuando se cede un milímetro de institucionalidad con vías de hecho y bloqueos ilegales, la consecuencia lógica de un delincuente será la violencia como instrumento para obtener poder, ya que bajo presión y negociando el estado, lo pudieron lograr. No repitamos la historia, la legalidad es el camino.




