Aunque para la mayor parte de la opinión pública colombiana, el primer interesado en la reunión entre los presidentes Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro, era Colombia, la verdad es que Venezuela era realmente la necesitada, todo por cuenta del eventual colapso de su economía.
El planteamiento fue formulado por el analista y experto en asuntos venezolanos, Alberto Schlesinger, durante un conversatorio realizado en la sede nacional de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (ACORE), y programado por ASOCACI, en desarrollo del cual afirmó que este año será “crítico” para la situación económica-política de Venezuela, y ello traerá consecuencias para Colombia.
Según Schlesinger, Maduro necesitaba de la reunión con Santos para asegurar el flujo de exportaciones alimenticias hacia su país, ya que Colombia se convertiría en la despensa de esa nación latinoamericana.
Pero, paradójicamente, agregó, el tema del contrabando también era de especial importancia en el encuentro, por cuenta de la fuga de alimentos hacia Colombia, que como están subsidiados, representan grandes ganancias para las mafias de esos productos.
En su concepto, “macroeconómicamente la situación de Venezuela no es sostenible, mucho menos irreversible y muestra un cuadro complejo, con consecuencias para Colombia”.
El experto, decano de Economía de la Universidad Sergio Arboleda, y exdirector de Proexport en Caracas, argumenta su tesis en que todos los desequilibrios macroeconómicos que Venezuela está viviendo, “son el resultado de 14 o 15 años de corrupción, de incompetencia y de la aplicación de un modelo absurdo y obsoleto”.
“Cuando se tienen inflaciones del 40%, un diferencial cambiario de 6,30 a 32 (bolívares por dólar), cuando se está importando el 80% de los alimentos y a eso se suma una alta rata de criminalidad de las más altas del mundo, es como cuando un paciente está enfermo de algo pero empieza a hacer una crisis sistémica”, explicó.
Según Schlesinger, esa crisis sistémica que padece la economía venezolana, “no está siendo generada por un hecho puntual, como que se bajó el precio del petróleo, sino por una situación macro y estructural, que llega a un punto que no se puede controlar y que está afectando al pueblo directamente”.
En este sentido, el analista recordó que “el índice de desabastecimiento en Venezuela es cercano al 23%, frente a un 6% que es considerado universalmente como la cifra tope”, lo que reafirma que la situación es de crisis o muy cerca al colapso.
A ello se suma, anotó, que el Banco Central de Venezuela no tiene reservas líquidas sino para importar alimentos por dos semanas, y que la deuda venezolana en el exterior tiene un alto castigo.
Consecuencias:
Para Schlesinger, “la crisis puede significar una salida para cualquier lado: un gobierno militar, que el gobierno de Maduro se endurezca, una represión brutal, es decir, puede desembocar en cualquier cosa”.
“Pero sea lo que sea, va a tener efectos con relación a Colombia y nosotros no estamos preparados para eso ni estamos percibiendo que esa crisis se nos vino encima porque todos los síntomas muestran una enfermedad, grave, sistémica, no corregible”, dijo.
Por ello, el experto advirtió al gobierno colombiano sobre la necesidad de “hacer el monitoreo de la evolución de la situación económico-social de Venezuela, y estar preparados porque, se atrevió a señalar, las elecciones de alcaldes, en octubre, en ese país, pueden ser el detonante de muchas cosas”.
“Nadie está mirando la situación desde ese punto de vista porque como llevábamos 15 años de todas estas cosas y no pasaba nada, todos creen que la situación puede seguir sobreaguando, pero es que no tienen (en Venezuela), ni la capacidad política, ni la cohesión política y los problemas hicieron crisis”, concluyó.
Aunque para la mayor parte de la opinión pública colombiana, el primer interesado en la reunión entre los presidentes Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro, era Colombia, la verdad es que Venezuela era realmente la necesitada, todo por cuenta del eventual colapso de su economía.
El planteamiento fue formulado por el analista y experto en asuntos venezolanos, Alberto Schlesinger, durante un conversatorio realizado en la sede nacional de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (ACORE), y programado por ASOCACI, en desarrollo del cual afirmó que este año será “crítico” para la situación económica-política de Venezuela, y ello traerá consecuencias para Colombia.
Según Schlesinger, Maduro necesitaba de la reunión con Santos para asegurar el flujo de exportaciones alimenticias hacia su país, ya que Colombia se convertiría en la despensa de esa nación latinoamericana.
Pero, paradójicamente, agregó, el tema del contrabando también era de especial importancia en el encuentro, por cuenta de la fuga de alimentos hacia Colombia, que como están subsidiados, representan grandes ganancias para las mafias de esos productos.
En su concepto, “macroeconómicamente la situación de Venezuela no es sostenible, mucho menos irreversible y muestra un cuadro complejo, con consecuencias para Colombia”.
El experto, decano de Economía de la Universidad Sergio Arboleda, y exdirector de Proexport en Caracas, argumenta su tesis en que todos los desequilibrios macroeconómicos que Venezuela está viviendo, “son el resultado de 14 o 15 años de corrupción, de incompetencia y de la aplicación de un modelo absurdo y obsoleto”.
“Cuando se tienen inflaciones del 40%, un diferencial cambiario de 6,30 a 32 (bolívares por dólar), cuando se está importando el 80% de los alimentos y a eso se suma una alta rata de criminalidad de las más altas del mundo, es como cuando un paciente está enfermo de algo pero empieza a hacer una crisis sistémica”, explicó.
Según Schlesinger, esa crisis sistémica que padece la economía venezolana, “no está siendo generada por un hecho puntual, como que se bajó el precio del petróleo, sino por una situación macro y estructural, que llega a un punto que no se puede controlar y que está afectando al pueblo directamente”.
En este sentido, el analista recordó que “el índice de desabastecimiento en Venezuela es cercano al 23%, frente a un 6% que es considerado universalmente como la cifra tope”, lo que reafirma que la situación es de crisis o muy cerca al colapso.
A ello se suma, anotó, que el Banco Central de Venezuela no tiene reservas líquidas sino para importar alimentos por dos semanas, y que la deuda venezolana en el exterior tiene un alto castigo.
Consecuencias:
Para Schlesinger, “la crisis puede significar una salida para cualquier lado: un gobierno militar, que el gobierno de Maduro se endurezca, una represión brutal, es decir, puede desembocar en cualquier cosa”.
“Pero sea lo que sea, va a tener efectos con relación a Colombia y nosotros no estamos preparados para eso ni estamos percibiendo que esa crisis se nos vino encima porque todos los síntomas muestran una enfermedad, grave, sistémica, no corregible”, dijo.
Por ello, el experto advirtió al gobierno colombiano sobre la necesidad de “hacer el monitoreo de la evolución de la situación económico-social de Venezuela, y estar preparados porque, se atrevió a señalar, las elecciones de alcaldes, en octubre, en ese país, pueden ser el detonante de muchas cosas”.
“Nadie está mirando la situación desde ese punto de vista porque como llevábamos 15 años de todas estas cosas y no pasaba nada, todos creen que la situación puede seguir sobreaguando, pero es que no tienen (en Venezuela), ni la capacidad política, ni la cohesión política y los problemas hicieron crisis”, concluyó.




