
¡Desune y vencerás!
Valm (Ra) Luis Alberto Ordoñez Rubio. Ph.D.
En días pasados en una entrevista concedida por el Ministro de Defensa Nacional al periodista Yamid Amat, en el programa “Pregunta Yamid”, a una de las preguntas rápidas: “Militares en retiro”; el doctor Villegas respondió ”Duda… mala relación con los activos”. Viniendo de cualquier entrevistado sería tan solo una apreciación personal, pero al tratarse de un ministro de estado y nada más, ni nada menos, que el de la cartera de defensa, se convierte en un concepto que debe aclararse y mirarse con la justa profundidad de lo que conlleva en términos de la Unidad entre quienes portan el uniforme: físicamente los activos y en lo más profundo de sus corazones los retirados.
Los militares se forman todos de igual manera, la especificidad propia del quehacer de cada fuerza le da destrezas diferentes: los unos desde tierra, los otros en el mar, los ríos y los cuerpos de agua y los últimos en el espacio aéreo. No en vano las escuelas manejan tres pilares que llevan a que ese ciudadano, seleccionado tras un exigente proceso, pueda portar las armas de la República con orgullo, honor y sobretodo amor patrio, al extremo de que estén dispuestos a dar su propia vida por defender la de los colombianos, no porque les guste la guerra, sino porque son los garantes de la paz ante cualquier agresión de enemigo interno o externo de la Nación. Algo difícil de entender para quienes son ajenos a la profesión militar, pero absolutamente necesaria para garantizar la subsistencia del Estado. “Si quieres la paz, prepárate para la guerra” (antigua frase romana que no pierde vigencia).
Los pilares de la educación militar, empezando por el Académico tan desarrollado hoy en día con carreras acreditadas en alta calidad en las escuelas militares; sigue la Preparación Física, necesaria en los hombres y mujeres que deben enfrentar duros retos para su cuerpo y su mente, y finamente la Formación Militar propiamente dicha; mezcla de tradición, repetición y observación de los superiores durante la permanencia en la escuela y los primeros años de carrera: el verdadero currículo oculto. Todo el proceso formativo se da dentro de los parámetros aprendidos de misiones militares, navales y aéreas de países amigos; chilena para el Ejército, inglesa para la Armada y francesa para la Fuerza Aérea; así como la permanente capacitación brindada por los Estados Unidos, transversal a todas las fuerzas como refuerzo profesional y actualización constante en el arte de la guerra. Todas coinciden en lo mismo: honor, tradición, lealtad, amor a la patria, respeto por la jerarquía, dedicación, honestidad, coherencia, unidad y capacidad para enseñar a los reemplazos. Los principios y valores militares son únicos, no cambian y se mantienen para toda la vida. Por eso la única diferencia entre un activo y un retirado radica en que los primeros mantienen las limitaciones propias de su condición y los segundos recobran los derechos constitucionales que tiene todo ciudadano en el sentido de poder ser deliberantes, participar en política y ejercer el derecho al voto, a sabiendas de que si las condiciones de la seguridad nacional lo quieren estarían en la disposición y la obligación constitucional de volver a portar el uniforme y someterse de nuevo a las imitaciones legales de esa condición. Es decir asumir una posición política absolutamente neutra.
Pero es que la relación entre militares no es cosa de poca monta. La oficialidad en servicio activo sirvió bajo el mando de los retirados, de hecho aprendieron y siguieron la doctrina escrita por estos últimos. En la guerra terrestre, marítima y aérea estuvieron juntos, se apoyaron y se complementaron en el rigor y la dureza del combate. En los largos patrullajes y prologadas jornadas en el mar sirvieron juntos. A falta de familia ellos fueron como sus hijos y los otros como sus padres. Los generales y oficiales de insignia de la República en actividad han estado trabajando con los retirados más años de los que tienen con sus cónyuges, han sido hermanos de armas y compañeros de batallas. Realmente una familia. No puede el poder político, de ninguna manera, insinuar que se tiene una mala relación, diferencias de conceptos tal vez si, como en toda familia por más unión que exista. Por eso con justa razón se dice que las amistades de los militares serán por siempre sus compañeros de armas, donde solo se excluyen aquellos que han faltado al honor militar.
Pero entonces ¿por qué un comentario tan mordaz en tan solo seis palabras?: “Duda… mala relación con los activos”. ¿O será que se pretende estigmatizar a los que ya no son tan útiles, simplemente porque pueden expresar lo que los activos, aún útiles, deben callar? Delicada situación, pues no le hace ningún bien al conductor político escuchar solamente lo que quiere oír. En las clases de liderazgo militar se enseña que al jefe hay que asesorarlo y eso es decirle la verdad, desde luego buscando el momento oportuno y sin afectarle su autoridad, pero hay que decirle lo real, así no sea lo que quiere oír. Con el tiempo el poder hace ciego y sordo a quien lo ejerce y por eso es grave no dejarse asesorar.
Lo que a los retirados les preocupa es el futuro del país, para eso los formó el Estado. Según los niveles alcanzados en la carrera se encuentran excelentes estrategas, estadistas, gerentes, tácticos, operativos, ejecutivos, estudiosos de los temas nacionales, finalmente todos líderes, pensantes y analíticos con la posibilidad de expresar su opinión. ¿Por qué no aprovechar toda esa sapiencia y todo ese interés patrio?
Las preocupaciones de los retirados son las mismas de los activos. Los temores de los retirados son los mismos de los activos. El sentimiento de entrega con el proceso de paz es igual, al fin y al cabo, tanto los unos como los otros ganaron el mismo conflicto y todos saben que faltó la estocada final para haber sentado a las Farc con humildad y no con tanta arrogancia y pretensión, que terminaron restándole muchos votos en el plebiscito. Todos saben que lo que se ganó en el campo de batalla, con tanto esfuerzo, se perdió en gran medida en la negociación. No es ningún secreto. Sin embargo se quiere estigmatizar a unos en contra de los otros. “Desune y vencerás”. Jamás un militar de honor iría contra su patria y mucho menos buscaría la violencia. ¿Quién más que los que sufren la guerra pueden saber el valor de la paz? Pero sin claudicar. Hay que escuchar a los que pueden expresarse sin temor a perder nada. Hay que escuchar a los expertos estrategas militares. Hay que propender por la unión entre los militares desde el alto nivel político, en cualquier momento las necesidades patrias, como ya ha sucedido, pueden obligar a que ese ejército de reservistas, preparado y con experiencia, regrese a las filas y mucho mal se le hace a la organización al sembrar cizaña entre quienes en el futuro podrían combatir juntos nuevamente.
Las tradiciones militares van más allá de los bandazos políticos. Por eso el retirado tiene un lugar de privilegio en las unidades militares. Se les invita con respeto a las ceremonias y conmemoraciones. Se les reconoce su legado y se les pide apoyo cuando la institución considera que su conocimiento y experiencia le puede aportar a las necesidades del momento. Se les llama a filas cuando su aporte es fundamental para el desarrollo de proyectos estratégicos o se les consulta cuando el futuro de las fuerzas se está construyendo. El retirado nunca deja de ser parte de la institución, su compromiso es de por vida y su amor patrio lo hace un militar de corazón aún sin uniforme. Por eso se preocupa, opina, asesora, y a veces critica con fundamento y se indigna cuando los principios o valores se pueden afectar. Al fin y al cabo él construyó y le aportó a su fuerza. Hizo parte de lo que existe y por ningún motivo permitiría que se dañara la institucionalidad o se viera a su Colombia tambaleando. Mientras ese respeto se da y se mantiene en las unidades militares, no se siente lo mismo en las dependencias del Ministerio de Defensa, allí el retirado debe esperar largo tiempo una cita, debe hacer lobby a funcionarios de tercer nivel y peor aún con los niveles superiores, no importa el grado militar del retirado. Debe solicitar con Derechos de Petición pues las respuestas por sí solas no llegan, pareciera que no es una prioridad. Los jóvenes funcionarios civiles se dan el lujo de asumir posiciones de poder para anteponerlo a la jerarquía legítimamente obtenida y fundamentada en la tradición y la costumbre. En general no se valora la entrega, el sacrificio, ni la labor realizada durante toda una vida de servicio. Triste pero real. Hasta algunos activos se quejan de la poca consideración a sus grados y su experiencia. Qué difícil que alguien ajeno al quehacer militar entienda y valore la cultura propia de la profesión.
En conclusión, activos y retirados son un solo cuerpo. Todos, tarde que temprano, dejarán el uniforme, las insignias y las condecoraciones para engrosar las gloriosas filas de la Reserva Activa; grupo místico, unido por el amor patrio y dispuesto a seguir dando todo por la “Colombia patria mía”, como reza la Oración Patria. Qué malo pretender romper esa sólida relación. Qué malo lanzar frases que hacen daño. Qué malo generar dudas o resquemores en la sociedad con respecto a la relación entre militares con uniforme y sin él. Qué arriesgado incursionar en algo tan sagrado como las tradiciones y costumbres de la más noble de las profesiones, la de las armas para la defensa de la Nación. A pesar de lo dicho por el señor ministro activos y retirados seguiremos cantando con orgullo los himnos más sentidos y apreciados: ¡Gloria, gloria al soldado…! ¡Viva Colombia, soy marinero…! ¡Cielo Azul de Colombia la grande…! “Una vez militar, toda la vida militar”.





4 respuestas
Muy acertado el artículo del Sr. Alm.(R) Ordoñes. La Unión entre oficiales activos y retirados tiene que ser siempre parte fundamental de la carrera militar. Es absolutamente cierto que uno puede quitarse el uniforme externo, pero el interno, que representa el amor por la institución, nunca se desgasta y nunca se remueve. Hablo por experiencia personal y propia ya que me retiré de las filas activas hace ya 53 años y el amor por todo lo que tiene que ver con mi glorioso ejército sigue igual de fuerte y arraigado hoy día como lo era entonces, a pesar de que solo alcancé el grado de teniente efectivo. Se que los señores oficiales que aún siguen luchando por el honor de nuestra institución y la defensa de la Patria amada, cuentan totalmente con cada uno de nosotros los militares retirados pero que estamos en pleno ejercicio de nuestro sentimiento patrio
Gracias por su comentario se le hará llegar al señor Almirante ordoñez
El señor Vicealmirante Ordoñez destaca en forma pedagogica las naturales alianzas que existen entre el personal activo y el personal de reserva activa. Unos son voceros de lo que no pueden decir los portadores actuales de la defensa y la seguridad. Creo que el proyecto de reforma constitucional para conceder el sufragio a personal uniformado sin politiqueria es conveniente para la democracia. El debate nunca ha sido ajeno al señor Ministro Villegas y sus 13 años de Presidencia Andi y el mundo diplomatico de Washington. Un pequeño lapsus corregido por muchas de sus actuaciones en esa cartera. Buen articulo señor exDirector Escuela Naval Almirante Padilla.
Gracias por su comentario, se le hizo llegar al señor Almirante Ordoñez