Por: Brigadier General (RA) Guillermo Bastidas Ordóñez
Representante de los Oficiales de la R. A. ante el CSFM
Son grandes las preocupaciones que afectan a los usuarios del Subsistema de Salud de las FF.MM. de manera vital. Entre otras, el no poder acceder oportunamente al servicio de atención médica por falta de agendas disponibles, difícil acceso a la atención especializada, el no poder iniciar o asegurar la continuidad de los tratamientos de sus enfermedades por la falta de medicamentos. Observamos que a esto se suma la falta de un sistema de información eficiente que trastorna la coordinación y trámite de citas y autorizaciones de servicios originando barreras de acceso, lo cual es motivo de angustia y de estrés para los usuarios que necesitan el servicio y para sus familias.
Vemos que a pesar de los esfuerzos que hacen los directivos de la DGSM por buscar soluciones, están muy lejos de lograr la satisfacción aceptable del usuario. Expertos en finanzas de salud del ministerio de Hacienda, de importantes EPS del país y de la Supersalud, opinan que el mal servicio en la sanidad militar no es por falta de presupuesto sino por administración deficiente de los recursos. Tienen toda la razón: nos comparan con el Subsistema de la Policía Nacional, que es nuestro Subsistema gemelo en cantidad de usuarios, en presupuesto y en beneficios, y nos demuestran que lidia con éxito los problemas normales de todo servicio de salud, pero que funciona bien, lo cual hay que reconocerlo.
Nos preocupa porque además de que el nuestro cuenta con el apoyo logístico de los comandantes de fuerza, vemos que la diferencia está en la organización, en la implementación y en la especialización y continuidad de los directivos. El Subsistema de la Policía está sistematizado, tiene una organización autónoma que le facilita la unidad de gestión, especializó a sus funcionarios claves en administración y finanzas de salud, está regionalizado y no sólo fortaleció su red hospitalaria en las regiones, sino que tiene amplia cobertura complementaria con la red externa. ¡Esa es la gran diferencia!
Para que un sistema de salud de cobertura nacional funcione con eficiencia, equidad y oportunidad, es decir, que pueda “suministrar oportunamente el servicio de salud integral en igualdad de condiciones a uniformados, no uniformado, pensionado de las DFFMM y a sus beneficiarios en el lugar donde se encuentren” (ley 352/97), el servicio tiene que estar sistematizado y debe tener una estructura organizacional que le permita operar con unidad de gestión, que pueda organizar la circunscripción de usuarios por regiones, que pueda ejercer la administración y coordinación necesaria para lograr la integración funcional de la red asistencial propia y coordinar servicios con la red externa.
Para aplicar bien los recursos hospitalarios, es indispensable saber con exactitud cuántos usuarios son, dónde están y de qué se enferman. Sólo así se puede planificar y administrar con autonomía la contratación de suministros, controlar la maraña de actividades tan complejas que tiene el servicio de salud, distribuir adecuadamente el presupuesto, controlar la aplicación efectiva de los recursos; esto no es posible sin un sistema informático efectivo. Es indispensable para dar cumplimiento a la ley 352 del año 1997 que regula nuestro sistema de salud, de lo contrario no funciona; así operan las EPS exitosas del país y el Subsistema de la Policía Nacional que si cumplió la tarea.
Desafortunadamente, en el Subsistema de las Fuerzas Militares no se dio, porque desde un comienzo cada fuerza se apersonó del servicio de salud para sus integrantes protegiéndolo con celo institucional, obedeciendo al antiguo esquema de sanidad militar y cortó de un tajo la unidad de gestión, que es el principio fundamental de cualquier sistema de salud. Se encomendó su organización y administración a gerentes del área logística y operativa militar, oficiales con buena voluntad y cualidades de ejecutivos, pero las problemáticas en los negocios de los sistemas de salud son sui generis y no se vincularon asesores con el perfil adecuado. Los negocios de salud exigen que sean gerenciados y operados por ejecutivos muy especializados, expertos en logística, finanzas, administración y tecnología específicas para el suministro de servicios medico asistenciales de salud integral a conglomerados humanos.
No estamos lejos de que la Superintendencia Nacional de Salud intervenga el servicio de sanidad militar. Al mando militar le asusta el riesgo de perder la calidad de sistema especial por las generosidades que esa clasificación debería representar para los usuarios; más de 65.000 millones de pesos gastados en sistematización en 12 años y no fue posible, pero en el ministerio de Defensa no hay quien se atreva a exigir responsabilidad por los fracasos y el despilfarro que causó la incapacidad de asesores y funcionarios incompetentes atornillados en la burocracia administrativa de la DGSM, que nos condujo al caos en que nos encontramos.
La crisis en el suministro de servicios médicos y de medicamentos tocó fondo hace rato en el Subsistema de Salud de las FF.MM. Es sorprendente la incapacidad de la DGSM de acudir a la penalización drástica ante el incumplimiento reiterado del contratista y vemos con angustia y suspicaz preocupación los argumentos traídos de los cabellos que se utilizan para justificar el “tratamiento generoso” al incumplimiento de un contrato de medicamentos de casi medio billón de pesos, amarrado durante tres años a un proveedor incumplido.
Acore y otras organizaciones han pedido con insistencia la penalización y la cesión del contrato desde hace más de un año y apenas nos comunican que se hizo el pasado 27 de abril, cuando ya el contrato está a punto de finalizar. Más aun, es inconcebible que, a menos de dos meses de terminar el contrato de medicamentos (30 de junio), no se tengan listos los pliegos de licitación con los correctivos necesarios para no cometer el mismo error. ¿Con qué solución magistral de urgencia nos irán a sorprender para la provisión de medicamentos en la próxima vigencia los funcionarios que seleccionaron a Audifarma como cesionaria del contrato? Tuvieron tiempo suficiente para preparar la licitación.
El ministerio de Defensa está demorado en revaluar el equipo gerencial, administrativo y asesor del Subsistema de Salud de las FF.MM., desde el viceministro del GESED para abajo, que en los últimos cuatro años fue incapaz de implantar la reforma que necesitamos con urgencia y que fue diseñada por la multinacional Ernest & Jones y está empantanada por el cruce de conceptos e intereses de los mismos asesores. Ojalá que el nuevo gobierno tome de lleno cartas en el asunto, aplique el espejo retrovisor sin contemplaciones y determine responsabilidades, porque se trata del derecho a la vida. En el ministerio de Defensa se tornó habitual el incumplimiento de la ley estatuaria de la salud para los usuarios del Subsistema de las Fuerzas Militares. Pareciera que el servicio de salud de los militares no tuviera doliente.
Sabemos que el Comando General de las FF.MM. está trabajando en un CREI para el servicio de salud, retomando recomendaciones. La reforma para reestructurar el subsistema permanece en stand by. El JEM informó que a fines de mayo se conocerán los resultados. Ojalá que lo que salga de allí se aplique de inmediato, con las personas o la empresa adecuada y con mano de acero para bien de todos.





Un comentario
Señores Oficiales de ACORE, es verdad todo lo aca descrito, pero parte de toda esta crisis es que el SSFM ha permitido que a traves de su propia red, se autorice dar servicios de salud a personas que no estan inmersas en los articulos 19 y 20 de la Ley 352 de 1997, y articulos 23 y 24 de l Decreto Ley 1795 de 2000 y prueba de ello es el.Acuerdo No. 063 de 2016 aprobado por el Consejo Superior de Salud de las Fuerzas Militares y la Policia Nacional. Son los mismos Militares y miembros de la Policia Nacional, los encargados de ayudar a debilitar en este caso la Salud de un regimen de excepcion que otorga la Constitucion Politica ( articulo 216) ratificado en la Ley 100 de 1993 (articulo 279).