Una pequeña luz de esperanza ilumina la penumbra en la que aún permanecen los uniformados víctimas del conflicto armado en Colombia y sus familias.
Por: José Obdulio Espejo M
Las tejedoras de Mapuján narran su verdad y su memoria entre retazos y puntadas que unen sus colchas de telas de colores y tapices. Las madres de Soacha cuentan con el acompañamiento de artistas plásticos en su propósito de mantener vivo el recuerdo de sus hijos asesinados.
Igual sucede con las madres de La Candelaria. Ellas han acudido al tejido y, mientras operan sus telares, recrean la historia de horror que enluta sus corazones. Esta expresión la combinan con un performance que ellas han titulado Las tejedoras.
Hasta los integrantes del partido de la rosa forjan su visión del conflicto armado con la ayuda de paletas de colores y pinceles, a través de los cuales dan vida a pinturas de corte costumbrista ‒entre otras tantas expresiones artísticas en el seno del hoy movimiento político‒.
Creo que todo esto es necesario y políticamente correcto si queremos sanar heridas y cicatrices. Pero, en esta rica y variada mixtura de expresiones y narrativas, donde cada grupo u organización plantea su memoria y su verdad ‒sin importar si esta corresponde a la memoria histórica oficial, a la verdad jurídica de la JEP o a la verdad de la comisión del padre De Roux‒, abruma la invisibilidad de los miembros de la Fuerza Pública víctimas de la guerra.
Nadie sabe si es casualidad, olvido premeditado o memoria selectiva, pero ni siquiera a los medios de comunicación masiva o a los políticos en campaña les importa contar las historias de vida de los soldados y policías mártires y las de sus familias.
Esta orfandad se agudiza cuando los intentos institucionales de contribuir a la construcción de verdad son cuestionados desde todas las palestras, como le sucedió recién al Ejército. En este punto, quisiera que alguien me explicara: ¿por qué todos los sectores tienen derecho a contar su verdad sin que les lluevan críticas, menos aquel que representa los intereses de los uniformados?
Con todo y como quien ara en desiertos de indiferencia, surgen iniciativas que devuelven el aliento, toda vez que se trata de intentos que se resisten a dejar en el ostracismo y el olvido a los uniformados que sufrieron y aún sufren en carne propia la dureza de la guerra en Colombia.
El colectivo ‘Color y esperanza por nuestros héroes’ produce para la venta agendas y cuadernos con materiales reciclables. Lo integran 30 mamás que perdieron a sus amados hijos a manos de las Farc. En algunas de las hojas de sus manufacturas y en letras de molde, aparecen escritos los nombres de esos seres venidos de sus entrañas que jamás volverán.
Otra de esas voces silenciosas es la del maestro Toleddo, nombre artístico del capitán (r) Henry Becerra Torres. Con un proceso en la JEP, este nuevo artista plástico lucha contra sus demonios internos para plasmar en lienzos y esculturas su sentir del conflicto armado del que fue parte. De hecho, una muestra de su creación quedó plasmada en el libro fotográfico Trazos de memoria, editado en 2017 por el comando de las Fuerzas Militares.
Debido a la carencia de expresiones artísticas similares, las iniciativas de memoria han encontrado nicho en los escenarios digitales. Desde hace dos años, la Dirección de Víctimas de la Armada, verbigracia, publica slides que difunde a través de redes sociales con la mini biografía de sus 542 hombres y una mujer asesinados en cumplimiento del deber.
La etiqueta que acompaña la campaña es #NuestrosHéroes. En el Ejército existe una estrategia similar en Twitter con el hashtag #HéroesPorSiempre.
Sin embargo, una campaña liderada por la oficina de Comunicación Pública Estratégica del ministerio de Defensa está despertando un inusitado interés en redes sociales. La líder de este equipo de profesionales vio ese vacío y se dio a la tarea de llenarlo. Así fue como el 5 de junio de este año nació la etiqueta #TuVidaValeLaMíaTambién y un verdadero concepto de campaña de memoria histórica institucional.
De manera recurrente, el ministerio publica las fotografías y las historias de uniformados muertos en acción, para lo cual emplea tonos grises y sepias, alternándolas con las fotografías e historias de uniformados que están vivos y en servicio, pero a full color. Las publicaciones se realizan en Twitter e Instagram.
La idea es que el conjunto de la sociedad colombiana aprenda a valorar la vida de sus soldados y policías. Que vea en ellos a seres humanos que tienen derechos, una familia que los espera en casa y sentimientos como cualquier otro colombiano. Una idea que debe reinar ahora que Iván Márquez y sus secuaces anunciaron nuevos vientos de guerra y muerte.
Las cifras en Twitter de #TuVidaValeLaMíaTambién son importantes: 19 retweets por publicación, un promedio de 39 me gusta y al menos tres comentarios. En Instagram es más sorprendente: 91 interacciones por publicación, 584 me gusta, 33 comentarios, 6 shares y 8 saved.
Confieso que en el pasado he sido crítico de la pobreza de algunos funcionarios del sector Defensa a la hora de defender a los militares y policías víctimas de la confrontación armada, pero, como reza la famosa expresión, “al César lo que es del César”.





Un comentario
10 SEPTIEMBRE 2019
COMENTARIO JUAN GARCÍA
Me parece muy acertado el comentario de José Obdulio Espejo M. En los militares: “las virtudes son su fuerza, el amor de sus conciudadanos su seguridad». “Cuando la patria está en peligro se recurre al soldado. Cuando el peligro pasa se olvidan de Dios y se enjuicia al soldado”.
En el gobierno de “Santiago” Santos, éste les dio espacio a las Farc, para que cumplieran lo proyectado en el Foro de Sao Paulo y por eso la campaña de desprestigio contra las FF. MM. con la anuencia del anterior Comandante General de las FF. MM.
Los grupos de izquierda y los socialistas, cumplen tareas de propaganda, en plazas públicas, en foros, prensa, radio y TV. desprestigiando al gobierno y calumniando a la fuerza pública, endilgándoles las muertes de los líderes sociales que ellos llevan a cabo.
El temor a la JEP y la desmoralización que sufrió el Ejército en el pésimo gobierno del premio Nobel, ha permitido que las tropas en misiones del orden público, sean humilladas, atemorizadas, amenazadas con palos y machetes y sean retados a emplear sus armas, las que les son arrebatadas y algunos secuestrados. Triste comentarlo, pero hoy día no se respeta a las fuerzas del orden. Asonadas, amotinamientos, sublevamientos y motines en la ciudades contra la policía, “favor” que se le debe a Juanpa y los altos mandos del momento.
Yo pregunto: ¿Los Generales que estuvieron en las negociaciones de La Terminación del Conflicto con las Farc, (no la paz) a qué fueron? Si las Farc lograron curules en el Senado, ¿Por qué los Generales Jorge Enrique Mora y Óscar Naranjo no hicieron las mismas exigencias y beneficios dados a los criminales? ¿Fueron convidados de piedra? Ni un punto a favor de las FF. MM, a las que igualaron y nivelaron con los narco terroristas y sometidas a las JEP con absoluta parcialidad.
Felicito,a la oficina de Comunicación Pública Estratégica del ministerio de Defensa por la campaña liderada, para contribuir a la construcción de verdad sin cuestionamientos. Felicitaciones ´por #TuVidaValeLaMíaTambién.