Así lo titula el editorial del tiempo del 8 de abril. Buena noticia para todas las partes. La influencia del General Mora en las filas de las Fuerzas Militares y de una gran opinión pública, medios de comunicación, es impresionante. El Presidente Santos se dio cuenta a tiempo, de la importancia del Oficial en la mesa de negociaciones y también los riesgos innecesarios ante la opinión pública y
los grandes medios al no tenerlo, con el sofisma de efectuar pedagogía en las filas de los militares. Nadie creyó esto, considerando la tecnología dispuesta hoy en día, las ayudas de las redes sociales, el internet, intranet, la virtualidad y las videos conferencias, todas ellas que se pueden hacer desde el confín de la tierra.
Esa influencia que ejerce sobre una gran porción de la nación y se distingue por sus iniciativas, y sus creencias, lo colocan de una forma preferencial, por su carisma para inspirar respeto y credibilidad, tan necesaria en la mesa de negociaciones. Las FARC deben estar contentas por la vuelta del General Mora, porque saben que es un hombre de palabra, que los combatió y entiende perfectamente, que la fuerza de sus palabras cooperan, para llevar a feliz término el proceso de paz. Sus principios están por encima de los privilegios. El Señor General Mora, más que nadie entiende el valor de Paz y Justicia, que son dos caras de la misma moneda necesarias en la mesa de la Habana. El encarna el sentimiento del pueblo colombiano.
QUE VIENE AHORA….
La dinámica va a ser mucho mayor, las cartas están encima de la mesa, no hay alternativa que para lograr la paz, habrá un compromiso de ambas partes, para que el pueblo colombiano entienda que sin justicia no habrá verdad y viceversa, y esto lo deben entender muy bien las FARC. La entrega de armas y su inclusión en la vida política es una condición sine qua non. En las matemáticas la ecuación es una igualdad en la cual hay términos conocidos y desconocidos. El proceso de paz es una ecuación, es decir le corresponde a ambas partes dar solución a la incógnita, y esta será cierta o falsa, entendiendo que las armas deben estar en poder del Estado. Resuelto esto, el paso siguiente despejará todas las incógnitas.
QUE HACER CON LOS EXCOMBATIENTES DE LA GUERRILLA….
Los militares entendemos el lenguaje de respeto hacia el adversario y así los militares actúan. Con ex guerrilleros no podemos cometer el error de entregarles carros, tierras y sueldos, sin ningún control por parte del Estado, tampoco engrosar las filas de las Fuerzas Militares y de Policía. Las consecuencias la estamos viviendo en las grandes ciudades en el proceso con los paramilitares, que se le entregaron taxis y una gran mayoría siguió delinquiendo, con los famosos paseos millonarios, extorsiones, fleteo etc. Es propicio dar alternativas de solución, y se me ocurre estructurar una fuerza como una “Guardia Nacional” con funciones específicas, con personal militar y policial directivo retirados, para instruir a estos guerrilleros en labores de agricultura, actuar en los desastres naturales, mantenimiento del medio ambiente, guardabosques, cuidado de parques naturales, previas instrucciones para cumplir estas labores como una devolución a la sociedad de sus servicios “sin armas”. Es decir una labor social y con ello rompemos los paradigmas de la utilización de excombatientes. Se requiere de una labor de concientización y de apego a las leyes. Esta fuerza debe realizarse con personal retirado y hacer una reingeniería de la Defensa Civil y otras fuerzas paramilitares y efectuar una estructura de fuerzas consistente con la realidad del país y con las enseñanzas de otros países que incursionaron en los procesos de paz, pero que en algunos casos se salieron del control del Estado.
CONCLUSIONES
El regreso del Señor General Mora, trae para las partes, buen viento y buena mar. Su fuerza moral, es una virtud de los hombres de bien. Deja intacta su calidad humana y sus principios en aras de construir una mejor nación, una patria respetada y una república subordinada a la moral y a la justicia, principios que reflejan el comportamiento de los individuos que conducen al ideal de una sociedad civilizada.
Por otro lado es conducente, que se esté pensando que hacer con los excombatientes para asegurarles un mejor porvenir y la seguridad que no volverán a utilizar las armas contra la sociedad colombiana. Esa es otra ecuación que hay que resolver y prontamente.
Los brillantes militares que asesoraban al señor General Mora, deben continuar en su excelente labor. (Calm Jaramillo, MG Alvarez y MG Rubiano)
“El hombre tiene que establecer un final para la guerra. Sino, ésta establecerá un fin para la humanidad” John Fitzgerald Kennedy.
Vicealmirante (RA) Luis Fernando Yance V.




