Las sorpresas de la JEP

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Por: GR(RA) Luis Ernesto Gilibert

La semana pasada los colombianos nos llevamos varias sorpresas ante ciertas posturas de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Sabemos lo difícil que resulta para este tribunal tomar ciertas decisiones o alternativas, que queramos o no, pueden levantar ampolla en todo el conglomerado nacional, y entendemos que difícilmente se lograra consenso, por tratarse de esclarecer verdades y establecer responsabilidades de componentes comprometidos en el conflicto vivido con las Farc. Aun deduciendo que la JEP nace como salida negociada para brindar a los actores, posibilidades de entendimiento, armonía y acuerdos, pero nunca impunidad rampante y sorda, nos es imposible pasar desapercibidos por manifestaciones tan sensibles, especialmente en un periodo de posconflicto.

Hasta el momento los medios de comunicación han dado cuenta de situaciones vividas al interior de la Jurisdicción Especial, donde las posiciones de  investigados antes que aportar información y evidencia para lograr el esclarecimiento de la verdad, están soportados en evasivas, verdades a medias y hasta responsabilidades venidas de las víctimas; es decir la afirmación de responsabilidades está lejos de hacer parte integral en las declaraciones y versiones, es posible que con el paso de los años, fantasmas del horror hagan presencia en sus conciencias y un asomo de arrepentimiento invada sus razonamientos, pero no  llevan al estrado una confesión o  reconocimiento.

Cuando hemos tenido la posibilidad de hablar con las víctimas sobre estos aspectos, su malestar es manifiesto, pues el recuerdo de los maltratos y vejámenes permanece indeleble en sus memorias y su única esperanza es el pronunciamiento de la JEP en contra de esos episodios tan dolorosos para el país y las víctimas, pero un pronunciamiento donde resplandezca la justicia en manifiestas porciones, como se acordó en las negociaciones, nunca con una impunidad rampante como lo venimos sosteniendo.

No puedo pasar por alto el episodio que da cuenta del atentado a las instalaciones de la Escuela Superior de Guerra y la Universidad Militar, perpetrado el día 19 de octubre del año 2006, donde la Jurisdicción Especial para la Paz manifiesta que no existió crimen de guerra, como tampoco se faltó a los principios del DIH. Es un duro golpe al país y su fuerza pública. No voy a referir los hecho por ser de conocimiento general, solo me asombra como ciudadano del común la decisión tomada al interior del tribunal, dejando en libertad a Marilú Ramírez, pintorescamente llamada la “Mata-Hari”, pieza importante del andamiaje delictivo y terrorista del movimiento armando de las Farc y concuerdo con María Isabel Rueda cuando muestra una gran preocupación por el futuro de las confrontaciones en Colombia. Peligroso panorama.

De las víctimas de secuestro y maltratos, Ingrid Betancourt, Luis Eladio Pérez, el General Luis Mendieta, son fieles relatores de todos los excesos sufridos por los secuestrados.

https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/03-2020-las-sorpresas-de-la-jep

 

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Un comentario

  1. Muy triste el panorama que nos presente el señor general Luis Ernesto Gilibert. Yo no le daría el título de “Las sorpresas de la JEP”, toda vez, que desde que seguí las negociaciones de los apátridas representantes del gobierno con los criminales narco terroristas de las Farc, en cada punto aprobado, había una cabeza visible, que dirigía el inmejorable futuro para las Farc, ya hablado y planeado por Enrique Santos con los bandidos.
    No olvidemos la carta secreta dirigida a las Farc del 7 septiembre 2010: ““Dígales a Alfonso Cano y a Pablo Catatumbo que quiero hacer la Paz con ellos. Que los invito a que dialoguemos en un Encuentro Secreto, que puede ser en Brasil o en Suecia. Que yo ya conversé con Amorin y Jobin, ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa del Brasil y tengo todo el apoyo de ese país, para que nos facilite su territorio y logística, a fin de realizar este Encuentro Secreto, entre Gobierno Colombiano y FARC. Dígales que esta propuesta es Secreta y que si se llega a filtrar o a hacer pública o conocida, entonces el Gobierno niega que esa propuesta de Encuentro Secreto se haya hecho. Dígales que les propongo que mi hermano Enrique Santos Calderón hable con Alfonso Cano y/ó Pablo Catatumbo, de quienes es amigo. Esta conversación puede ser primero con Alfonso Cano y/ó Pablo Catatumbo, dentro del país, de manera Secreta y luego en el Encuentro Secreto en el Brasil ó en Suecia, con los delegados de las farc. Dígales que sería muy positivo que de parte de las farc estuvieran en ese Encuentro Secreto, dos personas del Secretariado, ojalá Pablo Catatumbo y otro, y que de parte del Gobierno estarían, como Delegados Directos míos, mi hermano Enrique Santos Calderón y Frank Pearl.
    El pueblo colombiano es más que consciente, que la JEP, fue un tribunal de justicia exclusivo para evitar, que los asesinos narco terroristas, fueran a la cárcel, como lo manifestaron muchas veces. “NO NEGOCIAMOS USAR PIYAMA DE RAYAS”. Impusieron sus ley.
    Después de dos años, la JEP no logra disipar ni borrar sus continuos errores, a pesar del apoyo de algunos medios, de ONG´s y grupos de abogados mamertos. Si algún colombiano insinúa, que hay que tumbar la JEP, lo llaman guerrerista, enemigo de la paz. La JEP, es una justicia parcializada, sin principios éticos, ni morales, que pone todo su interés y esfuerzos por perseguir, juzgar y condenar a los militares. ¿Qué se podría esperar de unos magistrados escogidos por otros de línea mamerta y socialistas declarados? No hay equidad, no hay justicia y sin justicia la paz será una ilusionada quimera, una vana ilusión. A los militares, se les llama y los medios acuden como chulos hambrientos para despotricar después de las FF. MM. Bien decía Salomón; “El que justifica al impío y el que condena al justo, ambos son abominables delante de Dios”.
    No veo cómo la JEP va a poder demostrar, verdad, no repetición y reparación, si dejó volar a Santrich, y remata con esta perla:
    Los magistrados, no saben qué es un secuestro agravado, donde se somete a seres humanos inocentes a vejámenes, entre alambrados estilo Hitler, se les golpea, se les extorsiona o se les da un tiro de gracia, por que sí.
    La JEP volvió a demostrar su verdadero fin y propósito, por el fallo en el que se declaró amnistiable el atentado a la Escuela Superior de Guerra, ocurrido en Bogotá en el 2006 por parte de las Farc, y con el que se le quitó la calidad de víctima a los catorce militares que resultaron heridos en los hechos.
    La amnistía concedida a Marilú Ramírez Baquero, que se hizo pasar por estudiante en la Escuela Superior de Guerra en Bogotá, para entrar un carro bomba el 19 de octubre de 2006, es un aberración a luz del pueblo colombiano. En él fueron heridas 23 personas, la mayoría jóvenes estudiantes de la Universidad Militar Nueva Granada, localizada en el mismo lugar. La JEP no puede justificar lo injustificable.

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