Hubo masivo rechazo contra Petro, pero…

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 Por Eduardo Mackenzie

“Gustavo Petro ganó la primera vuelta, pero perdió la elección presidencial”. Ese es el balance que hicieron muchos colombianos tan pronto supieron que el candidato del Pacto Histórico, coalición extremista, había alcanzado únicamente el 40, 3% de los votos ayer 29 de mayo. Explicaron que los votos de los otros candidatos en lisa, sobre todo de los tres mayores – Rodolfo Hernández (28,1%), Federico Gutiérrez (23,9%) y Sergio Fajardo (4,2%) —pesarán más que los de Petro en la segunda vuelta, prevista para el 19 de junio.

Ese cálculo parece exacto, pero es ingenuo. El vencedor en una segunda vuelta electoral no es necesariamente el que queda en segundo lugar en la primera, aunque Rodrigo Chaves logró eso hace unas semanas en Costa Rica. Una segunda vuelta es un acto político donde juegan diversos factores, unos firmes y otros inciertos, y donde la sumatoria de los perdedores no siempre coincide con la lógica aritmética.

El alivio fue grande, en todo caso, ante el fracaso de Petro, quien es un individuo que sigue generando mucho miedo en el país, pues su programa es una atrocidad anti colombiana (1). Entre sus aliados y financistas están las FARC, el ELN y otros criminales de lo peor del país y del extranjero. Petro no ganó la presidencia el 29 de mayo y eso le deja a Colombia un margen de 15-18 días para que estructure una coalición de gobierno creíble, encabezada por Rodolfo Hernández.

Petro anunció que ganaría la presidencia en la primera vuelta. Las encuestadoras no contradecían esa creencia. Empero, las cifras dadas por la Registraduría Nacional confirmaron que la mayoría del electorado rechaza a Petro de manera clara: 57,78% suman los votos de los primeros cinco candidatos vencidos (11.012.404 votos), contra el 40,32% de Petro (8.527.768 votos). La amenaza de una dictadura comunista se alejó por unos días. El rechazo a Petro cristalizó en un conglomerado electoral de hecho, insólito, heterogéneo e inestable, que disipó por 19 días la peor perspectiva que tenía el país: caer en manos de un ex terrorista marxista no arrepentido y peón de Nicolás Maduro.

Sin embargo, hay un aspecto extraño en esta votación. Si bien las encuestas en vísperas de la primera vuelta hablaron de un cierto ascenso de Hernández, y de un decline leve de Petro, la sociología general de la campaña (manifestaciones, debates, escándalos, amenazas, incidentes en la Registraduría) contrasta de manera brutal con los resultados de ayer.

Las manifestaciones de Fico fueron inmensas en las capitales que él visitó. En pocas semanas, Gutiérrez, popular ex alcalde de Medellín, encarnó la opción antimarxista más creíble, lo que generó una ola de inquietud en la izquierda y un entusiasmo en un país desesperado de ver la impotencia y dispersión de los partidos conservadores y de centro-derecha, frente a la campaña exaltada de Petro que comenzó mucho antes de lo permitido por la ley y que resultó financiada, hasta el último momento, por obscuros actores que el Estado colombiano no quiso, o no fue capaz de detectar, como lo mostró el escándalo de la senadora petrista Piedad Córdoba quien recibió 68.000 dólares de la presidente izquierdista Xiomara de Zelaya, confiscados a última hora por Honduras.

En el exterior, Fico fue el candidato que obtuvo la mayor votación, con 92.997 votos (40,65%). Lo siguió Petro, con 81.089 votos (35,45%). El tercero fue Hernández, quien obtuvo 32.204 votos (14,07%). Fajardo recogió 18.194 votos (7,97%). John Milton Rodríguez y Enrique Gómez obtuvieron el 0,54% y el 0,24% respectivamente.

El derrumbe de Gutiérrez en materia de votos y el auge de Hernández, un candidato indefinible, poco conocido en Colombia, no son lógicos. ¿Es imposible que en ese marco las cifras de anoche no reflejen el voto de los electores sino un cálculo maquiavélico?

La ciudadanía vio con estupor lo que ocurrió en la elección legislativa, con su preconteo engañoso, con sus miles de “errores” y delitos electorales cometidos por cientos de jurados, con sus votos adicionales salidos de no se sabe dónde, tras el preconteo, en favor de la lista de Petro y en desmedro de tres partidos de derecha. Vio el silencio y las explicaciones vacías del Registrador Alexander Vega, sobre todo su actitud ante el affaire del software desacreditado comprado a Indra, que jamás fue auditado por expertos independientes.

Es cierto que Fico anunció que respaldará a Rodolfo Hernández, quien también cuenta ya con el apoyo de Sergio Fajardo, del Partido Liberal, del Centro Democrático y del partido Conservador. Es cierto que Petro no avanzó electoralmente: obtuvo el 40% que había obtenido en la elección presidencial de 2018.

Petro cuenta ahora con desprendimientos de votos de sus rivales y con los que vendrían de los abstencionistas. Sin duda la jugada de póker de anoche es más sofisticada que la farsa vulgar del 13 de marzo. Ojalá que no sea una vía disimulada para favorecer a Petro el 19 de junio.

Rodolfo Hernández, 77 años, es inclasificable y poco conocido en Colombia y su grupo no tiene congresistas. La prensa simplifica al calificarlo de “empresario populista”. El exalcalde de Bucaramanga tiene un discurso emotivo contra “la corrupción” y “el sistema”, sin ir al fondo de esas temáticas. Lo contrario de Fico. ¿Hernández es realmente el líder de un auge de Colombia?

¿Hasta qué punto Hernández obrará a fondo para ganar en la 2a vuelta? ¿Se derrumbará antes? El liderazgo de Hernández para vencer a Petro en junio no es evidente. Empero, la propaganda izquierdista comenzó a atacarlo pocas horas después de saberlo en la segunda vuelta.

Todo depende de la energía del ingeniero Hernández para estructurar con sus nuevos aliados un programa fundador, unificador, que apunte a la dinamización de la economía de mercado, a la protección de la juventud y al alivio, mediante el trabajo, de las capas y sectores sociales menos favorecidos sin caer en el asistanato socialista.

Todo depende igualmente de una ofensiva ideológica y política contra las propuestas destructivas de Petro que Hernández no combatió en verdad antes de la primera vuelta.


(1). – Petro propone la “igualdad social” y quebrar a los ricos por la vía del impuesto exorbitante. Promete acabar con la agricultura extensiva para regresar a la agricultura campesina; pide cesar la producción y exportación petrolera y de minerales. Anuncia que trastornará la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, reanudará las relaciones con la tiranía de Maduro y alejará el país de Washington. Ante la guerra rusa contra Ucrania, Petro acató el punto de vista de Putin.

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