Oportunidades perdidas

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Por: Jose Obdulio Espejo Muñoz

«Hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida». Este viejo proverbio chino nos cae como anillo al dedo a los militares colombianos.

En nuestra memoria histórica recuerdo al menos tres oportunidades perdidas. La primera de ellas tiene que ver con la vigencia y aplicación del Derecho Internacional Humanitario (DIH) cuando se puso de moda en el país en el amanecer de la década de los ochenta.

Alguien le vendió al mando de la época la idea errada de que esta era una rama subversiva del derecho internacional público. Nuestra izquierda −que sí investiga, estudia, lee y se adapta al ambiente como el camaleón−  vio el bocatto di cardinale que le habíamos servido en charola de plata, entonces abrazó su contenido y lo enarboló como una de sus banderas de lucha. De ahí que, de manera equívoca, muchos uniformados, incluso hoy, asocien al movimiento internacional de la Cruz Roja con las guerrillas y los movimientos revolucionarios.

Si alguno de esos asesores hubiese siquiera leído que detrás de la génesis del DIH. estaba un militar suizo −me refiero al general Henri Dufour− y que los principales autores y asesores en Suiza y en general en Europa y en el mundo del Cicr son militares en retiro, muchos serían los dolores de cabeza que se habría ahorrado la institución castrense.

Por ventura, en los momentos más álgidos de la confrontación armada, un importante número de militares en retiro hubiesen podido fungir en calidad de asesores de las oficinas en terreno del Circ en Colombia. Tal vez, entonces, la narrativa contemporánea sobre nuestro rol en la guerra sería distinta y en el imaginario popular en importantes zonas de la otra Colombia no nos percibirían como parias −quiero decir, en la Colombia donde nunca llega Gallup con sus encuestadores y que conocen aquellos que si patrullaron−.

La siguiente oportunidad perdida tiene que ver con el análisis coyuntural de los temas relativos a la defensa y la seguridad nacionales. Hubo una época en la que la opinión de los militares sobre estas temáticas era consultada con celo por los mass media, los cuales hacían eco de sus análisis y se disputaban quién publicaría primero sus conceptos en letras de imprenta o en sonoros titulares de radio y televisión.

Fue la época donde los uniformados compartíamos tribuna con aquella generación de intelectuales expertos en el conflicto y sus causas conocidos como los «violentólogos», la mayoría provenientes de las universidades Nacional y de Los Andes. Pero, en un abrir y cerrar de ojos, cedimos a terceros y particulares este saber intrínseco del ser militar.

Algo sucedió a mediados de la década del noventa cuando se abrió la ventana para que llegara un ejército de politólogos al ministerio de Defensa y a las Fuerzas Militares, lo cual, por supuesto, no fue un yerro. Mas esta rama del saber se puso tan de moda en los pasillos del CAN, al punto que no había despacho o comando que no contara al menos con los servicios de uno de estos profesionales.

Para continuar leyendo el análisis pueden seguir hacer click en el siguiente enlace: https://lasillavacia.com/silla-llena/red-de-la-paz/oportunidades-perdidas-76274

 

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