En este hecho en el que murieron 24 militares, se evidenció el uso indiscriminado de medios y métodos prohibidos por el derecho internacional humanitario y el homicidio de uniformados en estado de indefensión.
Por: María José Molano T.
El 25 de junio de 2005, hombres del Batallón Energético y Vial n.° 11 fueron víctimas de un cruento ataque por parte del extinto grupo guerrillero Farc, en el sector de Teteyé, ubicado en el municipio de Puerto Asís, Putumayo.
Esta zona, dada su cercanía con la frontera ecuatoriana, era un punto estratégico para la producción y tráfico de estupefacientes, así como para el contrabando de combustible. En la región, también se presentaban constantes atentados contra la infraestructura petrolera y los vehículos dedicados al transporte de crudo. Frente a este panorama, la llegada de las tropas a la zona, que iniciaron labores de desmantelamiento de laboratorios, protección de los pozos petroleros y preservación de la seguridad, representó un golpe a las finanzas y al dominio territorial del entonces grupo armado organizado.
Desde inicios del año 2005 las Farc reforzaron su presencia en el sector e iniciaron labores de inteligencia para conocer los movimientos de los integrantes del Ejército en la base militar de Teteyé, incluso, haciendo uso de menores de edad para obtener información.
En la madrugada del 25 de junio de 2005, los militares, que se encontraban a varios kilómetros de la base de Teteyé, custodiando la zona, se percataron de movimientos extraños en una vivienda que era habitada por una familia. Allí ingresaron al menos 20 guerrilleros con toda clase de armamento. A estos se unieron otros grupos de subversivos que se ubicaron en diferentes zonas alrededor de la base, sumando cerca de 400.
A las 5 de la mañana inició el más duro de los combates que tuvieron que enfrentar estos hombres, haciendo frente a un enemigo que hizo uso de cilindros bomba cargados con metralla y excrementos, además de armas calibre .50, cuyo uso está prohibido por los daños desproporcionados que causa.
A las 11 de la mañana terminó el intenso combate, algunos soldados lograron salir ilesos; sin embargo, los heridos que no pudieron ser auxiliados por sus compañeros, fueron asesinados con tiros de gracia en la cabeza y la espalda. En total, 24 militares murieron. Uno de los sobrevivientes fue secuestrado y permaneció 28 días en cautiverio, sufriendo constantes maltratos físicos y psicológicos.
Al cumplirse 15 años después de este ataque, el Ejército Nacional rinde homenaje a sus héroes, que fueron vilmente asesinados aquella mañana y a los sobrevivientes, quienes combatieron sin cansancio por defender los bienes y la población de Puerto Asís, Putumayo. Su sacrificio y entrega jamás serán olvidados.




