Secuestro vs. toma de rehenes

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En el país donde se ha vuelto costumbre que las posiciones políticas se judicialicen y que las decisiones jurídicas se politicen, el último auto de la JEP no es excepción a la regla.

Por: José Obdulio Espejo

Si los ocho excabecillas de las Farc, incluidos en el último auto de la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP-, fueran hallados culpables del crimen de guerra de toma de rehenes, entrarían a hacer parte de una lista negra en la que figuran personajes como: Adolf Eichmann, Martín Bormann, Hermann Göring y Rudolf Hess, de la Alemania Nazi; Slodoban Miloŝević, Ratko Mladic, Radoban Karadžić y Radislaw Krstić, de las guerras de los Balcanes; Edouard Karemera, Calixte Nzabonimana, Ildéphonse Nizeyimana, Matthieu Ngirumpatse y Ferdinand Nahimana, del conflicto tribal de Ruanda, y Pol Pot, líder de los Jemeres Rojos de Camboya.

A la sazón, estos exFarc pasarían a la historia como abyectos criminales de guerra y no como vulgares delincuentes comunes, toda vez que la gravedad de la toma de rehenes -en el ámbito del derecho penal internacional-, supera con creces la del secuestro en el derecho penal doméstico. Este es el rasero con el que se debe abordar el contenido del auto, que considero plantea un reproche superlativo a esta particular conducta, máxime cuando la examina a la luz del Estatuto de Roma y del Derecho Internacional Humanitario, argumento que explica con suficiencia el cambio del tipo penal.

Este justificado desconocimiento sobre las connotaciones de uno u otro tipo -ambos del resorte del derecho penal, pero en planos distintos-, ha desatado una especie de discusión bizantina, en este país santanderista por vocación, y el equívoco de que el auto de la JEP es una especie de artimaña para expiar las culpas de los cabecillas de las Farc.

Nada más lejano a la realidad; me explico. He sido un crítico consumado del imperfecto Acuerdo Final suscrito entre el gobierno Santos y las Farc, juez implacable e imparcial de las paupérrimas actuaciones del Tribunal para la Paz en el contexto general del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, Sivjrnr.

De hecho, considero reprochable que el burocrático tribunal haya tardado cuatro años para proferir este único auto acusatorio -si se le puede llamar así-, contra los máximos responsables en las Farc de cometer innumerables y graves crímenes de guerra, graves violaciones a los derechos humanos, incluido, claro está, un amplio catálogo de crímenes de lesa humanidad.

Pero esa natural, y en muchos casos justificada, animadversión hacia lo pactado en La Habana en temas sensibles como la justicia, no nos puede nublar la razón a tal punto de que no veamos más allá de lo evidente. Confieso que nunca pensé que leería un auto de la JEP que colocara en serios aprietos a ‘Timochenko’ y sus lugartenientes, como el que se hizo de dominio público la semana pasada.

Para continuar leyendo lo invitamos hacer clic en el siguiente enlace:

https://lasillavacia.com/silla-llena/red-de-la-paz/secuestro-vs-toma-de-rehenes-77613

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