Este conflicto parece no tener fin, ha causado miles de muertos, heridos y desplazados, así como ha profundizado el odio regional.
Por: Almirante David René Moreno Moreno / miembro de ACORE
Tomado de: https://www.semana.com/opinion/articulo/mundo-de-crisis/202421/
La geopolítica mundial está dando tumbos peligrosos, lo cual puede conducir a que el
planeta comience nuevamente a arder. Parece que la guerra fría no ha finalizado, solo
hay nuevas estrategias que buscan mantener o disputar la supremacía dentro del gran
escenario mundial en el cual gravitan las grandes potencias y donde el enfrentamiento
entre las ideologías capitalista y socialista sigue su marcha inexorable.
En el tablero internacional se han presentado nuevos jugadores con gran poder
económico y militar, quienes también evitan que cualquier confrontación llegue a sus
territorios, pero ejercen influencia negativa sobre gobiernos ideológicamente
subordinados; los ataques, las amenazas, las alianzas, los preparativos ante peligros
inminentes, así como la incertidumbre ante cambios en la orientación política de
varios países generan gran inseguridad.
A nivel mundial la ideología zurda busca fortalecer bloques y consolidar gobiernos
totalitarios; la agresividad económica de algunos estados, el populismo de ciertos
gobernantes que tratan de esclavizar la mente del pueblo, promover el caos, debilitar
las autoridades legitimas, ser permisibles frente al delito y la violencia, así como la
impunidad que avasalla a la justicia, son algunos de los elementos que caldean los
ánimos en varias latitudes y promueven el escepticismo frente a una paz generalizada.
El medio oriente vive una escalada de violencia y la región se enfrenta a una guerra
generalizada que puede ser el detonante de una tercera guerra mundial; Israel combate
desde hace un año a los terroristas de Hamás que asesinaron a más de 1.200
ciudadanos israelitas y hoy atiende varios frentes de guerra contra Líbano, Irán y
Yemen, entre otros. Este conflicto parece no tener fin, ha causado miles de muertos,
heridos y desplazados, así como ha profundizado el odio regional.
Algunos países apoyan a Israel en su defensa, como Estados Unidos que colaboró en
la destrucción de misiles disparados por Irán contra Israel, mientras que otros generan
controversia por su apoyo a los grupos terroristas Hamás y Hezbollah, como es el caso
de Irán. Por su parte, Colombia rompió relaciones con Israel y lo acusa de genocida,
Sudáfrica demandó a Israel ante la CPI por genocidio en Gaza y Francia aconseja un
embargo de armas contra Israel, lo cual seguramente favorecerá los intereses de Irán.
En el escenario asiático, China trata de conseguir reivindicaciones territoriales en el
mar de China Meridional, intimida a Taiwán y entra a disputar la presencia en el mar de
Bering. Japón construye portaaviones y Taiwán se prepara para enfrentar una guerra
con China. Alemania desafía a China navegando por el estrecho de Taiwán, así como
Japón, Australia y Nueva Zelandia. Rusia continúa en la guerra contra Ucrania y la OTAN
mantiene su alerta permanente ante el posible ataque a uno de sus integrantes.
El área latinoamericana se ve afectada por la presencia ilegal de pesqueros chinos que
arrasan con las especies marinas y se observa con preocupación la rápida penetración
económica China en la región con la construcción del puerto de Chancay en Perú, así
como el acercamiento de Colombia a China, según declaraciones del Canciller por
reciente viaje a ese país, pues no se sabe que han pedido a cambio; “nunca dan
puntada sin dedal”, dice el adagio popular ¿Peligrará nuestra soberanía?
Preocupan las declaraciones de un exministro de defensa de Perú, quien ante la
adquisición de aviones de combate para ese país, manifiesta que en las relaciones
internacionales no hay países amigos, ni aliados, así como abiertamente afirma que la
compra de los aviones de combate servirán para proteger el puerto de Chancay ante
las tensiones con Chile. El fraude electoral en Venezuela se suma a la incertidumbre
del área, pues este mal ejemplo puede atraer intereses mezquinos de la izquierda en
el vecindario y afectar las elecciones del 2026.
Los gobiernos democráticos trabajan para beneficio de todo un país, no para
apropiarse de los votos de las bases populares, como ocurre actualmente con la
izquierda ‘progre’ que se ha caracterizado por el apetito desbordante de la corrupción.
En Colombia nos encontramos en medio de una crisis económica creciente, de una
crisis social y moral, así como de una crisis desbordada de violencia, donde la
polarización de la población y el enceguecimiento ideológico del gobernante
posiblemente incendiarán el país para justificar su permanencia en el poder.
El gobernante emplea la estrategia de la victimización e invierte con su narrativa
‘progre’ las realidades jurídicas; el CNE investiga la campaña del candidato, no al
Presidente. Pero éste le da un ‘golpe de estado a la democracia’ desconociendo la ley
y despreciando la institucionalidad, a pesar de haber jurado en su posesión el respeto
a las leyes. Fuera de esto incita a la guerra civil para que se cubra de sangre el territorio
nacional, promueve las movilizaciones, coloca el país a merced de los violentos e
impide que las fuerzas legales del estado actúen según la Constitución.
La elección del actual gobernante es una muestra de democracia y éste no puede
manipularla a su antojo, ni tampoco estar por encima de la ley. “Si van a tumbarnos del
gobierno, vamos por el poder” es una frase del jefe de Gobierno que incita a la violencia
y va en contravía de nuestra institucionalidad, la que promueve ‘La libertad y el orden’.




