La Catedra del Veterano una Herramienta de Memoria Histórica

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El Seminario “Voces del Mar”

La Cátedra del Veterano integra la memoria histórica de Colombia en una transición que enlaza a los Héroes de Corea con los Héroes de la guerra interna colombiana, reconociendo en ambos el legado y el valor que sostienen la democracia, la libertad y el futuro nacional

La Ley 1979 de 2019 creó la Cátedra del Veterano como herramienta para promover la memoria histórica de Colombia, narrada por sus protagonistas: veteranos que arriesgaron vida e integridad en defensa de la democracia. Aunque muchos aún desconocen su existencia, esta cátedra es clave para enlazar las nuevas generaciones con quienes los precedieron, y resaltar la presencia esencial de los veteranos en los espacios que la constituyen.

Fueron los veteranos, activos en las cuatro fuerzas —militares y policiales— quienes aportaron intelecto, esfuerzo, iniciativa y amor patrio para construir el poder militar, marítimo, aéreo y policial que hoy ostenta la nación. Las nuevas generaciones reciben unas fuerzas maduras, con infraestructura y capacidades especializadas que no surgieron de la nada: fueron diseñadas, construidas, contratadas, reparadas y mantenidas por quienes hoy llevan el nombre de veteranos.

Todo este desarrollo se dio en medio de una guerra interna que ha marcado al país por más de cincuenta años. Por eso, la Cátedra del Veterano —en concordancia con la Ley que crea su figura— no se limita a quienes representaron a Colombia en conflictos internacionales del siglo pasado, sino que también incluye a quienes participamos en la guerra interior, la sobrevivimos, vimos caer compañeros y a otros perder parte de su integridad en el empeño, siempre con la convicción de dejar un país mejor que el que recibimos al iniciar nuestro paso institucional.

La Cátedra del Veterano cuenta con varios productos de carácter extracurricular, obligatoria por ley, impartida en las escuelas de formación y capacitación de las Fuerzas Armadas. Fue impulsada por el Viceministerio para el Desarrollo y Planeación de Mindefensa, a través de su Dirección de Educación, y coordinada con diligencia por la Mesa de la Cátedra del Veterano, de la cual forma parte el Consejo de Veteranos. Esta mesa ha atravesado varias etapas: la creación de la Catedra, que logró pasar de la letra muerta a la acción, hasta su formalización mediante una Resolución Ministerial de obligatorio cumplimiento. Esta establece, entre otros aspectos, la cronología para rotar los productos entre las fuerzas, su desarrollo y difusión en todas las escuelas, y su entrega para archivo en el sistema de bibliotecas de las Fuerzas Armadas.

Uno de los productos de la Cátedra es el Seminario Nacional e Internacional, que en 2024 el Ejército Nacional convirtió en uno de los principales eventos académicos del año, con el seminario “200 años de la Batalla de Ayacucho”, dejando un estándar elevado para las demás fuerzas en su planeación y ejecución. En 2025, la rotación asignó a la Armada Nacional la responsabilidad de organizar el seminario, y logró con creces convertirlo en un evento de gran importancia y renombre.

La Armada Nacional proyectó un evento de gran envergadura bajo el nombre “Voces del Mar”. Inicialmente concebido como una jornada de expresión para los veteranos de Corea —a quienes admiramos y respetamos profundamente—. El seminario evolucionó, con el acompañamiento de la Mesa Técnica, hacia una reflexión sobre el papel de esa experiencia en la construcción de una marina de guerra moderna. A partir de allí, se trazó un recorrido por los hitos históricos que dieron forma a la poderosa Armada Nacional que Colombia ostenta hoy.

Los hitos históricos del desarrollo de la ARC fueron planeados en conjunto por la Mesa Técnica, el Consejo de Veteranos, la Armada Nacional y la Escuela Naval de Cadetes, designada para llevar a cabo el seminario. El enfoque fue destacar los momentos conspicuos en la evolución de la institución, cumpliendo además la misión de transitar del concepto de veterano centrado en los gloriosos héroes de Corea hacia una visión que también reconoce a los héroes de la guerra interna. Así se consolida la figura del veterano como la suma de quienes sirvieron en el conflicto internacional y luego en el interno, y que, a través de su aporte en paralelo con la guerra, desarrollaron las capacidades que hoy exhibe nuestra Fuerza Pública, y en este seminario en particular, la Armada Nacional de Colombia.

La Escuela Naval de Cadetes realizó un planeamiento ejemplar del evento, convocando a los mejores expositores, con base en su papel protagónico en procesos que marcaron una disrupción en el curso habitual de la institución, que impulsó una evolución decisiva hacia una Armada moderna.

La cronología inició con el Señor S1(V) Antonio Alba Rojas como Héroe de Corea, quien compartió cómo era su vida —y la del país— cuando Colombia decidió participar en la Guerra de Corea, al otro lado del mundo. A través de su historia se evidenció cómo los niveles decisorios y el apoyo institucional permitieron adquirir capacidades que, al finalizar el conflicto y en los años posteriores, dieron lugar a una incipiente marina de guerra. Esa base, construida en medio de la oportunidad internacional, fue el punto de partida para la evolución que hoy sostiene la Armada Nacional.

En la secuencia cronológica, el señor Almirante (V) Manuel Avendaño Galvis compartió su experiencia de primera mano en la génesis, planeamiento, ejecución y resultado de la incorporación de los submarinos. La creación de la Fuerza Submarina marcó una transformación profunda en la forma de adquirir y mantener buques: se pasó de unidades usadas, cedidas por otros gobiernos —con alta dependencia tecnológica y logística, y exigencias de mantenimiento desde el inicio— a la participación directa en la fabricación de nuevas unidades, diseñadas para recibir mantenimiento desde el comienzo de su vida útil. Un relato lleno de detalles sobre el proceso de decisión, construcción e incorporación al servicio, desconocido incluso para muchos veteranos presentes, y revelador para los alumnos de las escuelas de formación.

Continuó la agenda con la evolución de las bases navales, el caso de la Base Naval de Bahía Málaga, relatado también por el señor Almirante (V) Manuel Avendaño Galvis. Como desde su planeamiento inicial, el proyecto contó con el interés del gobierno nacional, impulsado por una gestión de los mandos orientada a dar a conocer la marina y su jurisdicción al presidente electo. Se realizaron gestiones para su financiación, planeación, ejecución y entrega, incluso durante el posterior cambio de gobierno. Fue el único de los tres macroproyectos ordenados por esa administración que se completó dentro del tiempo previsto y el presupuesto estipulado. Hoy, Bahía Málaga es una de las bases más importantes de las Fuerzas Militares y un punto estratégico clave en el Pacífico colombiano, con una proyección institucional y nacional que solo un expositor de la magnitud del Almirante podía transmitir con tantos detalles al auditorio, presencial y virtual.

Nuestra memoria histórica continuó con la evolución de las operaciones fluviales, magistralmente narrada por el señor Coronel (V) Julio Carranza Alonso. Su exposición abordó las operaciones, el material, el entrenamiento y la proyección estratégica en los ríos —a los que denominó “el otro mar de Colombia”—, resaltando su importancia en la historia de la Armada Nacional y en el contexto de la guerra interna. En ella participaron heroicamente quienes hoy son veteranos, no solo en combate, sino también en el desarrollo de capacidades que permitieron a la Infantería de Marina conformar varias brigadas y aportar soluciones sólidas al conflicto interno, consolidando el control operacional de la Armada. Los detalles compartidos por el expositor ofrecieron al auditorio, presencial y virtual, una visión realista y conmovedora de cómo ha evolucionado nuestra misión fluvial.

Las “Voces del Mar” continuaron con la evolución de las fragatas misileras, expuesta con conocimiento y detalle por el señor Vicealmirante (V) William Porras Ferreira, protagonista clave en el planeamiento, construcción, entrega y operación de las naves capitales de nuestra marina. Su charla, entretenida e instructiva, mostró cómo pasamos de operar unidades usadas cedidas por otros países a construir nuestras propias corbetas —en ese momento— en astilleros de Alemania, con participación directa en todo el proceso. Hoy, más de cuarenta años después, gracias a las tripulaciones que las han servido —muchas de ellas hoy veteranos— estas unidades mantienen una vida útil prolongada y condiciones inmejorables para enfrentar los retos operacionales que nuestra soberanía demanda.

El seminario concluyó con la conferencia “Dos décadas de crecimiento de la industria naval en Colombia”, presentada por el señor Vicealmirante (V) Jorge Carreño Moreno, protagonista clave en el desarrollo técnico de Cotecmar durante ese lapso. Expuso los conceptos de convergencia estratégica y la incorporación de I+D+i como pilares para la sostenibilidad operacional, el desarrollo estratégico y la proyección regional. Gracias a este enfoque, Cotecmar ha logrado construir unidades para nuestra marina e incluso para países aliados. La conferencia, que nos llenó de orgullo por nuestras capacidades, se enriqueció con preguntas de veteranos del público y sus aportes sobre la contribución de Daret en procesos base para el desarrollo de unidades fluviales, que luego se extendieron a otras plataformas, permitiendo a Cotecmar presentar soluciones más completas.

Tras el cierre del exitoso seminario, se realizó una segunda jornada en el Cantón de Manzanillo, donde los veteranos asistentes y el personal de las escuelas del Ejército pudieron conocer de primera mano las capacidades que ahí tiene la Armada Nacional. Esta visita permitió actualizar nuestra visión sobre el terreno y evidenciar cómo la institución desarrolla con éxito operaciones en diversos campos.

Para cerrar, corresponde felicitar a la Escuela Naval de Cadetes por la impecable organización del evento y por la acertada inclusión del grupo de Guardiamarinas próximos a graduarse. Gracias a esta Cátedra, parten con una comprensión clara de la Marina de Guerra que están por integrar, con conocimiento del lugar al que llegan, de por qué están allí y del legado de sus predecesores. No pueden ser inferiores a ese legado; por el contrario, el mayor orgullo de los veteranos es que quienes los sucedan sean aún mejores. Con contribuciones como esta, sin duda lo serán.

Asimismo, se exhorta a los veteranos a participar activamente en los productos de la Cátedra del Veterano. Su presencia enriquece las memorias compartidas y permite a los alumnos ver que, tras el retiro, la relación con la institución permanece viva. Además, les brinda la oportunidad de actualizarse en temas que conocieron —no siempre de primera mano— y reafirmar que nunca dejamos de ser parte de la Marina.

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