El Cabo Juan Manuel Hernández en entrevista que concedió para el boletín digital de Acore, exalta la lucha que han venido efectuando las victimas pertenecientes a la Fuerza Pública, en los distintos escenarios, donde pueden acudir para reclamar sus derechos adquiridos que como ciudadanos vulnerados son legítimos.
ACORE: ¿Cuéntenos un poco de quién es usted y como ingreso a las Fuerzas Armadas?
J.M: Mi nombre es JUAN MANUEL HERNANDEZ SOSA, Nací en un pueblito del departamento del Magdalena llamado “El Difícil”, allí me gradué como bachiller en el año 1998. El 5 de diciembre de ese mismo año ingrese como soldado bachiller en la ciudad de Santa Marta, al Batallón de Infantería Mecanizado Nº 5 “General José María Córdova”. Lo hice porque esos eran mis sueños desde niño. Y en el 1999 ascendí al grado de Cabo Segundo en la Escuela de Logística.
ACORE: Somos conscientes de lo complicado que es recordar estos hechos, pero contextualícenos en cuanto al momento en que usted se convierte en víctima de las FARC. ¿Qué paso ese lamentable día?
J.M: Eso fue el 16 de agosto del 2002 en el departamento del Caquetá en San Vicente del Caguan cuando me encontraba laborando en el batallón de infantería Nº 36 “CAZADORES” fui herido por un carro bomba activado por los narcoterrorista de las FARC este hecho me dejo una limitación física, pérdida total del ojo derecho, huellas en mi cuerpo por quemaduras, y una gran cantidad de esquirlas que me impactaron.
ACORE: ¿Por qué cree que ha sido tan difícil el reconocimiento y la visibilizarían de las victimas pertenecientes a la Fuerza Pública?
J.M: El reconocimiento y la visibilización ha sido difícil ya que los “expertos” y “analistas” del conflicto armado le han hecho entender a la comunidad y a los grupos al margen de la ley que los miembros de la fuerza pública que fallecen o son heridos hacen parte de la cifra, que son muertes causada por la guerra de esa manera discriminándonos deben de entender que los soldados y policías somos seres humanos.
ACORE: Cuéntenos un poco de este proceso donde usted ha participado activamente en el marco del punto 5 “victimas” del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto con las FARC, hasta su representación y experiencia en La Habana?
J.M: Yo fui en representación propia y la de mis compañeros en todos los grados, militares y policías masacrados, heridos, atacados por defender al pueblo colombiano ese mismo pueblo del que hacemos parte todos nosotros. Ese pueblo que por más de 50 años ha visto que la tropa cumple con la misión que le da la constitución, y con las órdenes de quienes dirigen el país. Mi experiencia fue satisfactoria ya que por primera vez los miembros de la fuerza pública fueron visibilizados y tuvimos voz en este proceso como victimas aunque las FARC hasta el momento no nos ha reconocido como tal.
ACORE: En cuanto a los derechos adquiridos por las victimas a la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición, considera que el Estado Colombiano va por buen camino? Hasta donde la responsabilidad del victimario, FARC en su caso, deben participar en la satisfacción de estos derecho?
J.M: La reparación integral de las víctimas es una deuda pendiente. Para saldar esta deuda es necesario revaluar la coherencia del plan nacional de desarrollo y lograr un compromiso real en materia presupuestaria del Estado y la responsabilidad que toca a todos los actores con las víctimas como la verdad, la justicia y las garantías de no repetición los dineros mal habidos deben ser un objetivo vinculado con la búsqueda de una reparación sostenible.
ACORE: Para terminar que concepto tiene usted sobre el progreso en las negociaciones con las FARC y la participación de las víctimas del conflicto dentro de estos acuerdos?
JM: El reconocimiento y la legitimidad de las victimas debe reafirmarse como el centro de este proceso sin ningún tipo de discriminación ya que las victimas militares y sus familias las están dejando por fuera y si queremos una paz duradera se deben reconocer todos los hechos victimizante sin exclusión alguna, se ha avanzado en el tema de victima ya que ese grupo ha reconocido las victimas de bojaya y les han pedido perdón pero falta más claridad por parte de ese grupo ilegal ya que siguen revictimizando algunas personas que viajaron a cuba se han presentado amenazas y desplazamiento.




