La Segunda Marquetalia

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Aunque hoy esta organización ya no tiene trasfondo político, reducirla únicamente a sus fines económicos sería un error simplista.

Por: Juliana Mejía

Para entender la negociación con la Segunda Marquetalia hoy es fundamental volver a su historia y comprender las motivaciones profundas que dieron lugar al origen de esta disidencia, así como identificar las emociones, dolores y contradicciones a los que se enfrenta su líder desde el punto de vista humano.

En el video de agosto de 2019, Márquez afirmó que “la trampa, la traición y la perfidia, la modificación unilateral del texto del acuerdo, el incumplimiento de los compromisos por parte del Estado, los montajes judiciales y la inseguridad jurídica los obligaron a regresar al monte” y concluye que “solo así darán sentido a la vida”. Al analizar los hechos que precedieron este anuncio, se destacan dos circunstancias claves en la decisión de retomar las armas: los roces con Rodrigo Londoño, Timochenko, y la captura de Santrich. Los cuales, al final, se decantan en dos palabras: ego y libertad.

Para comprender la primera situación es necesario recordar que, tras la muerte de Cano, solo quedaron vivos dos miembros, de siete, del antiguo Secretariado de las Farc, quienes, por cierto, hasta entonces se habían visto a sí mismos como pares: Timochenko y Márquez. Dado que esta organización siempre se había concebido como un “ejército”, por antigüedad, solo uno de ellos podría haber asumido el mando.

Encontraron el equilibrio cuando Timochenko asumió el liderazgo de la organización y Márquez el de la negociación. Sin embargo, tras la firma del acuerdo, Timochenko tomó protagonismo, relegando a Márquez a un segundo lugar, y las diferencias entre ambos se hicieron evidentes cuando debieron decidir el nombre que debía adoptar el nuevo partido político y sobre quiénes debían asumir su liderazgo.

La captura de ‘Santrich’, originada en la polémica de los famosos “televisores”, donde presuntamente estaban traficando con drogas, fue el detonante final que profundizó la desconfianza de Márquez hacia el Estado y aceleró la división. Para que él desistiera de su participación en política, que era el objetivo fundamental del acuerdo, seguramente fue porque sintió comprometida su libertad y encontró en el monte un camino para evadir la justicia.

Todo lo que ha ocurrido hasta hoy no deja de ser una derrota personal para Márquez, si se compara con la vida que tendría de haberse mantenido dentro del acuerdo de paz. La Segunda Marquetalia se convirtió en una organización armada dedicada a las rentas ilegales; perdió a buena parte de sus integrantes (‘Santrich’, el ‘Paisa’, ‘Romaña’, entre otros), y Márquez sufrió un atentado que le dejó secuelas físicas permanentes.

Aunque hoy esta organización ya no tiene trasfondo político, reducirla únicamente a sus fines económicos sería un error simplista. La realidad es que mientras a Márquez lo mueve el ego y el orgullo, a los mandos medios y a la base los mueve el dinero y los beneficios jurídicos.

La complejidad y las contradicciones inherentes a este proceso son enormes. Para asegurar la no repetición, el Estado debe poner sobre la balanza tres factores: (1) las limitaciones jurídicas que impiden otorgar beneficios de justicia transicional a reincidentes como Márquez; (2) la cuestionada cohesión interna de la Segunda Marquetalia, y (3) la necesidad de desmantelar no solo las armas, sino sobre todo la voluntad de quienes las portan (poder, dinero, ego, adrenalina, etc.).

Con el inicio de las negociaciones formales con la Segunda Marquetalia surgen dos preguntas cruciales: ¿existe realmente espacio para la negociación y cuál podría ser un intercambio que satisfaga los intereses de todas las partes? ¿Tiene sentido continuar negociando cuando las respuestas a estas preguntas son inciertas?

tomado de : https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/la-segunda-marquetalia-3373561

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