En mañanas blu Frente a los cuestionamientos que señalan que estas operaciones podrían ser indiscriminadas, el general Guillermo León defendió la rigurosidad y planeación científica detrás de estas misiones, al tiempo que expuso las limitaciones técnicas reales que enfrenta la inteligencia en el terreno.
Para el general León, un bombardeo no es una decisión que se tome a la ligera. «Una operación de bombardeo se toma con suprema seriedad en nuestra institución y esta obedece primero a una información que se convierte en inteligencia». Una vez que se consolida la información, esta atraviesa estrictos filtros de verificación en la Fuerza Aérea; si existen dudas o datos incompletos, la misión se devuelve o se desecha de plano.
En el planeamiento de cada misión participan de forma obligatoria un especialista en derechos humanos, un oficial jurídico experto en derecho operacional, la inteligencia de la Fuerza Aérea —que evalúa la oportunidad e idoneidad del blanco— y la parte operativa, encargada de definir las aeronaves y el armamento específico para minimizar los daños colaterales y garantizar la proporcionalidad.





