[vc_row][vc_column][vc_column_text]Viajando con ACORE
Un grupo de 15 viajeros, en su gran mayoría asociados y algunos buenos amigos de ACORE, emprendieron viaje el pasado 27 de mayo con destino a Marruecos, en el norte de África, y luego a Portugal, en la península Ibérica.
Dos países de culturas tan disímiles que tienen un puto en común: vestigios del imperio romano, cuya cultura está presente en algunas ruinas de murallas, acueductos y otras construcciones.
Marruecos
Moroco, en su lengua natal, es un país que sorprende por su gran empuje y desarrollo encaminados a mejorar sustancialmente la calidad de vida de sus habitantes; excelentes vías, tranvía, autobús y taxis, ciudades impecables; de mente más abierta, en él confluyen religiones, razas, idiomas y culturas lo que los ha llevado a aceptar las diferencias lógicas que se presentan.
En Casablanca, su capital administrativa, Khalifa, el guía con un muy buen español, recibe a este grupo de viajeros, quienes se enteraron de primera mano que allí no se filmó la famosa película que tiene el mismo nombre de esta centenaria ciudad.
En Casablanca, la Mezquita de Hassan II posee el segundo minarete con más de altura (200 metros) después del de la Meca. En su interior se aprecia la exquisitez de su construcción, decorado, belleza, reverencia y recogimiento; el ingreso a este palacio se hace sin calzado. Cabe destacar que los materiales utilizados para su construcción son originarios de Marruecos: mármol, madera de roble, granito, mosaicos; únicamente sus lámparas son francesas. El techo en madera tallada se abre cuando en el Ramadan recibe cerca de 25 mil personas en su interior y unas 90 mil en su exterior.
La mayoría de los palacios reales de Marruecos están cerrados al público; de todas maneras se pueden apreciar sus jardines, la guardia, sus magníficas puertas, no solo en Casablanca sino en las otras ciudades que se visitaron.
Vía terrestre por una magnifica carretera, excelente clima y bellos paisajes, los viajeros de ACORE continuamos nuestro camino haca Marrakesh, pasando por Rabat, la capital económica del país, en la que se destaca el Mausoleo de Mohamen. Es impresionante el trabajo de tallado en madera, al igual que el uso de granitos y mosaicos y la columnata exterior; la guardia de honor externa está montada a caballo en tanto que la interna aparece ataviada con sus trajes típicos y representativos.
La siguiente parada fue Meknes, capital islamista por excelencia, en la que se visitaron los vestigios de los establos reales, una construcción soberbia para albergar 5.000 caballos; igualmente, pudimos observar una gran muralla en la que sobresale de manera especial la puerta de Bab Mansour.
En Volubilis, ciudad romana, visitamos algunas ruinas del paso de este gran imperio por Marruecos; allí fuimos guiados por quien interpretara a Jesús de Nazaret en su adolescencia cuando José le enseñó el oficio de carpintero.
En Fez, ciudad comercial y mercantil en La Medina, hicimos un larguísimo recorrido por el barrio hebreo con sus callecitas y callejuelas repletas de infinidad de tiendas y puestos de mercado de todo tipo. Desde que se ingresa se entiende la recomendación del guía de jamás separarnos y contar con otra persona de apoyo para mayor seguridad; las compras no se hicieron esperar, además que son virtuosos comerciantes y regateadores, pero el acoso es tal que a cada viajero le caen a cada paso no menos de diez vendedores.
Marrakech, la segunda ciudad del imperio, la ciudad roja por el característico color de la tierra, alberga en un justo equilibrio entre lo tradicional y lo moderno, el animadísimo mercado del barrio Djemaa. Se presenció un espectáculo en el cual se exponen muchas de las historias propias del desierto, grupos de caballos haciendo artísticas presentaciones, las danzas árabes, la representación de las tribus bereberes con sus atuendos y música características. Así mismo, un grupo de hombres a caballo, vestidos a la usanza del califato, dejando oír atemorizantes gritos de guerra y disparando salvas, representaron el temible ejército marroquí, integrado por bereberes de las diferentes tribus.
Concluimos este maravilloso vie en una casa bereber: campesina, hecha en adobe, limpia, fresca, con estufa de carbón. Las mujeres con sus vestimentas tradicionales prepararon el cuscús con verduras, plato típico en el tagine.
Parada para la foto obligada con un dromedario y su inseparable crío…
Portugal
El bacalao, su plato típico, no es portugués. Es originario de mares con temperaturas más frías; los portugueses maestros navegantes lo pescaban en Canadá o Noruega, lo salaban y luego lo llevaban después de meses a sus hogares.
En Lisboa, el guía conductor Pedro Guedes, recogió al grupo para realizar el recorrido por la capital portuguesa; visitamos los lugares que rinden homenaje a esos grandes hombres y mujeres que contribuyeron al engrandecimiento de un país y al desarrollo del mundo: La torre de Belén, el monumento a los descubridores, el monasterio de los Jerónimos, el Marqués de Pombal, los azulejos que adornan todo Portugal, el gran puente sobre el rio Tajo, el monumento a Cristo Rey, la calle peatonal Augusta que reúne las mejores tiendas y los restaurantes al aire libre, la bella plaza del Rocío…
Camino a Oporto transitamos por grandes vías en los que i se pierde la cuenta de viaductos y las extensas líneas de molinos para energía eólica, solar y otras alternativas; ¡el país se alimenta en un 90 por ciento de energía renovable!
Primero Nazaré, pintoresca población habitada por la mujeres de las siete faldas y en donde la virgen hizo el milagro de detener los caballos con su jinete antes de caer al acantilado, la imagen de la Virgen de Piedra está en el altar de la iglesia, después de estar perdida por cerca de 400 años.
En Batalha se encuentran las capillas imperfectas dentro del monasterio dominico de Santa María de Vitória que se comenzó a construir en 1386 y se terminó en 1517. En una de sus naves se ubica la tumba del soldado desconocido en homenaje a los soldados portugueses que participaron en la Primera Guerra Mundial.
La Venecia de Portugal, Aveiro, con un muy simpático guía quien contó las historias y costumbres de sus habitantes pescadores; allí se recorrió el canal principal.
Oporto, ubicada en la ribera del río Duero, famoso por los vinos que almacena en bodegas, toneles, barriles y botellas; su centro histórico es considerado patrimonio de la humanidad por la Unesco; recorrer el río para observar los puentes que lo cruzan es un obligado y maravilloso paseo, una estación de tren con sus tradicionales azulejos en los que se narra la historia del país y la ciudad.
Braga conoció su esplendor en el siglo XVI y se convirtió en ciudad episcopal. Su catedral cuenta con dos órganos: uno de 1200 tubos y el otro 2400; en ocasiones especiales se realizan magníficos conciertos. Cuenta con dos universidades, lo que la hace acreedora al nombre de ciudad joven y dinámica; cuenta además con una especial atracción, la iglesia del Buen Jesús, a la que se puede acceder por una imponente escalera de cerca de 600 escalones o por el funicular por contrapeso de agua.
Guimaraes: “aquí nasceu Portugal”. Su centro histórico fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco.
En el Valle del Duero, el paisaje deja ver que es aquí se cultiva la vid de la que salen los vinos conocidos. El río Duero riega esa fértil tierra con sus muy limpias aguas; como es navegable, cuenta con esclusas en algunos puntos de Vila Real, ciudad fundada por pastores y campesinos. Vale anotar que la región que se recorrió se considera la despensa alimentaria del país; aquí cambio el menú de bacalao y sardina a ternera.
Solar de Mateus, residencia de la familia que destinó una parte de la casa como museo para ser visitado; los herederos continúan con la tradicional elaboración de vino.
En Coimbra se destaca la universidad con tradiciones como el uso de la capa, tanto por estudiantes como por profesores; una imponente sala para sustentación de tesis de grado, una biblioteca cuyos antiguos libros siguen siendo consultados. Es atravesada por el río Mondego, único que nace y desemboca en territorio portugués.
Fátima, oportunidad única de rezar el rosario en un lugar tan lleno de fe y recogimiento; sin importar el idioma, al unísono todos los presentes elevamos una oración a la Virgen de Rosario que se le apareció a tres pastorcitos un 13 de mayo: Jacinta, Francisco y Lucía, cuyas tumbas yacen en el Santuario de Fátima en Cova de Iria.
En Tomar, los Caballeros Templarios erigieron un monasterio que cuenta con una magnifica capilla, a la cual asistían montados en sus caballos a los oficios religiosos. Allí si se filmó la película El nombre de la rosa, basada en la obra de Umberto Eco y protagonizada por Sean Conery
Óbidos, amurallada, con callejuelas, tiendas, restaurantes, que van llevando hacia el castillo.
Sintra y su Palacio Nacional con sus características chimeneas; allí, como en todos los monumentos portugueses, se encuentra plasmado el arte manuelino, el cual se distingue por el uso de elementos marinos, sobre todo cabos.
Cascais: Población de pescadores, que conserva la playa privada de la familia real portuguesa desde 1870; allí se jugó el primer partido de futbol de Portugal en 1888.
En Estorial, rápido recorrido a una ciudad que cuenta con uno de los casinos más concurridos por el jet set europeo.
Regalos del guía conductor: La iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, que en su exterior cuenta con una escalinata similar a la de la iglesia del Buen Jesús; en Lisboa, cruzar el puente sobre el rio Tajo de cerca de dos kilómetrs para ir a Almada a visitar el monumento a Cristo Rei.
Obrigado…
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