Por: Capitán de Navío (RA) Fernando Alonso Tabarez Molina
Después de 15 meses en el gobierno, Iván Duque llegó a ejecutar los PDET, logró formular los 14 que faltaban y hasta el momento ha entregado al menos 500 pequeñas infraestructuras. Ahí radica el avance más significativo. También ha cuidado de los excombatientes de base, prorrogando los recursos económicos mientras empiezan a generar sus propios ingresos. El plan de sustitución de cultivos para combatir la siembra de coca fue un absoluto fracaso, el gobierno anterior vinculó cantidades de familias pero no apropió los dineros para cumplirles, se los gastó en mermelada, a eso se le suma la prohibición para fumigar los cultivos ilícitos con glifosato y la fuerte presencia de carteles mejicanos, lo cual ha beneficiado directamente a los grupos narcoterroristas.
Desde hace más de tres años se venía denunciando el reclutamiento de menores por parte de las “disidencias” y el eln, denuncias que pasaron desapercibidas o “enmascaradas” por temas que según los medios de comunicación eran más impactantes, como las crisis de salud de alias Timochenco, la “película” de alias Santrich, el robo de la bicicleta de Carlos Vives o la perdida de voz de Shakira. Hace un mes, un senador camaleónico promovió una moción de censura al ministro de defensa por la baja de ocho menores de edad durante un bombardeo a un objetivo válido, lo cual lo llevó a renunciar. Hoy, ya se habla, por parte de “los amigos de la paz”, de la prohibición a la Fuerza Aérea de bombardear objetivos válidos a menos que se tenga información de inteligencia muy precisa, a mi modo de ver, imposible de obtener. No sería extraño que nuestras bombas terminen en una bodega cuñando las canecas de glifosato, y hoy nuestro Procurador General, se encuentra en campaña política, visitando a los vándalos heridos en los hospitales, anunciando investigaciones exhaustivas contra los miembros de la fuerza pública, mientras se hace el desentendido con sus muertos y heridos.
Hoy, la guerra entre narcos sigue causando masacres, asesinatos de líderes sociales, desplazamientos forzados y confinamientos de las comunidades en regiones del país como Cauca, Catatumbo y Nariño. El actual Gobierno ha venido presentando varias reformas al Acuerdo de Paz ante el Congreso: primero se trató de seis objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP que no fueron aprobadas ni por el Legislativo ni por la Corte Constitucional, y después llegaron otras iniciativas como sacar los delitos sexuales de la justicia transicional en eventuales procesos de paz, que se hundió esta semana en el Senado, con lo que se deja al eln en la libertad de seguir narcotraficando, detonando carros bomba, dinamitando oleoductos, reclutando, violando y asesinando menores a la espera de su “negociación” y su ficticio juzgamiento por parte de la JEP.
Este gobierno ha hecho el más grande incremento en el presupuesto asignado a la educación de que se tenga conocimiento en nuestra historia, ha tendido puentes de dialogo con todos los sectores a fin de conseguir el bienestar del pueblo colombiano, ha recibido la más grande migración de ciudadanos venezolanos que han menguado nuestros recursos de educación, salud y empleo, ha mantenido nuestra economía creciendo por encima del 3%, pero solo hay algo que no ha hecho este gobierno y es no repartir mermelada.
Los que se robaron el plebiscito del 2 de Octubre y algunos organismos internacionales continúan su campaña de enmascaramiento de la verdad, pretendiendo hacerle creer a los colombianos y al mundo entero que los acuerdos de La Habana fueron la panacea y que Colombia está en paz. Por otro lado y en una perfecta coordinación, la oposición continua con su campaña de entorpecer al actual gobierno y culparlo del fracaso del proceso de paz. Hoy de manera cínica hablan de que tenemos una “paz imperfecta”, me imagino que se refieren a las 300.000 hectáreas de coca, a las disidencias de las farc, a la fuga de Márquez, Santrich y el paisa hacia Venezuela, a las voladuras del eln, al asesinato de más de 20 cadetes de la policía, al reclutamiento de menores, al asesinato de líderes sociales, a la impunidad de los criminales de las farc, a la activación de las células subversivas infiltradas en las universidades, a la aparición de células de vándalos, etc. etc. Según ellos, eso es mejor que la “guerra perfecta” que teníamos hasta el 2010, cuando teniamos 45.000 hectáreas de coca e iban en descenso, cuando se daban de baja a todos los cabecillas de las farc que delinquían en nuestro territorio y los demás estaban refugiados en Venezuela y Ecuador. Cuando el eln era una gavilla de bandoleros arrinconados en el monte y el pueblo marchaba para mostrarle su repudio a las farc. Supuestamente esta “paz imperfecta” nos iba a dar más oportunidades y un mejor futuro, pero nada más alejado de la realidad, las oportunidades y el mejor futuro se lo garantizaron a los asesinos de las farc y a nosotros nos tocó el caos.
Como decía anteriormente, Duque se negó a repartir “mermelada inversionista”, cortó las “mangueras” que drenaban nuestros recursos hacia el pozo sin fondo de la paz y creo yo, que esa es la primera causa del problema que vivimos hoy. La segunda causa, es la falta de contundencia para enfrentar el caos que promueven “los malos perdedores”, sus vándalos y los gobiernos que los apoyan. A él, al presidente Duque, le viene como anillo al dedo una frase de Víctor Marie Hugo:
“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo
desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.
La oportunidad de Iván Duque y de los colombianos que queremos una patria libre, con trabajo, salud y educación para todos, con deberes y derechos, con unas fuerzas militares fuertes y respetadas, es ahora, ¡ahora! pero con determinación y fortaleza para eliminar y/o neutralizar a los enemigos de la patria de una vez por todas. Pensando en un país ideal, alguien hizo referencia a la siguiente frase:
“El precio de la educación solo se paga una vez…el precio de la ignorancia se paga toda la vida”
Yo me pregunto: Cuando se hicieron esos acuerdos, ¿fue la educación de los negociadores del gobierno o la ignorancia de los negociadores de las farc, lo que nos condujo a la situación de caos y de amenaza a nuestro sistema democrático que vivimos hoy? O fue al contrario…





Un comentario
Horrible artículo. Como dijo alguna vez un analista: «Colombia vivirá en paz cuando los viejos rencorosos estén a tres metros bajo el suelo». No nos van a condenar a otro siglo de guerra.