En guardia por la patria

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Hoy, el país enfrenta amenazas que exigen tener estructuras de inteligencia sólidas y profesionales.

Por: Pedro Javier Rojas Guevara

Desde la misma campaña libertadora en 1819, la inteligencia militar ha sido un activo estratégico de la nación. En efecto, Bolívar conoció previamente el dispositivo de las tropas realistas sobre la cordillera, y gracias a ello, empleando una medida de engaño militar, atravesó los campos y montañas boyacenses de Pisba, Paya y Labranzagrande para sorprender a los españoles y obtener una victoria decisiva que condujo a sellar nuestra independencia.

Fue determinante, igualmente, la inteligencia militar para la victoria en la guerra con Perú (1932-33) y la ratificación del tratado Salomón-Lozano (1922). Y cómo no mencionar la participación gloriosa del Batallón Colombia en la guerra de Corea (1951-54), que abrió la puerta para que 28 oficiales empezaran en 1962 el curso de inteligencia básico en EE. UU., sembrando en Colombia la semilla de una especialidad naciente, que el 2 de noviembre de 1964, mediante la disposición n.° 020 del Comando del Ejército, dio origen a las primeras unidades de inteligencia, estableciéndose esa fecha de fundación como el día del aniversario del arma, que se mantiene hasta hoy.

Y es así como en 1971, un 29 de enero, se honra la memoria del ilustre general Ricardo Charry Solano (1920-1970), colocando su nombre a estas unidades primigenias, pues fue el gran precursor de la inteligencia militar en Colombia, un soldado de honor, íntegro y profesional. Más tarde, el 8 de junio de 1990, mediante decreto 1211 del Ministerio de Defensa Nacional, la Inteligencia sería un arma del Ejército.

Posteriormente, el 4 de marzo de 1992, el Comando del Ejército aprobó ‘En guardia por la patria’ como el lema oficial de la inteligencia, que sintetiza su importancia en el mantenimiento de la estabilidad de la república. Ella encierra la máxima motivación en las horas más oscuras, durante las cuales se han librado cruentas batallas contra los enemigos de la democracia colombiana, dentro y fuera del país, con excelencia militar, valentía, arrojo y la persistencia en el empeño que caracteriza a los hombres y mujeres de la ‘Divisa azul’.

Otro momento significativo para la inteligencia militar fue el 3 de noviembre del 2001, fecha en la que se adoptó a Josué, personaje bíblico sucesor de Moisés, como su patrono, y a quien le correspondió finalmente conducir al pueblo de Israel hasta la tierra prometida. Pero el nexo con la inteligencia de este general hebreo tuvo que ver con el episodio de los doce espías, narrado en la Biblia en el libro de Números 13:1-33; entre ellos se encontraban Josué y Caleb, quienes, después de 40 días de exploración en Canaán, trajeron las noticias verdaderas, es decir, la inteligencia fidedigna, mientras los 10 restantes informaron hechos falsos por su temor y falta de fe.

Hoy, nuestro país enfrenta amenazas híbridas, internas y externas, que exigen tener unas estructuras de inteligencia sólidas, profesionales y confiables. El pueblo colombiano debe saber que la inteligencia militar les ha propinado los más grandes golpes a quienes han pretendido socavar los pilares democráticos. ‘Jaque’ (2 de julio de 2008), ‘Camaleón’ (3 al 4 de junio de 2010) y ‘Odiseo’ (4 de noviembre de 2011) son una muestra de las capacidades de nuestra inteligencia militar. En las dos primeras operaciones fueron arrancados de las garras del narcoterrorismo secuestrados nacionales y extranjeros, civiles y también militares, y en la última operación fue abatido alias Alfonso Cano.

Millones de compatriotas, durante más de cinco décadas de amenaza terrorista, criminal y mafiosa, han sido protegidos por la acción oportuna y efectiva de los hombres y mujeres del “combate silencioso”; soldados anónimos que dan hasta la propia vida por mantener incólumes los preceptos de libertad y orden. Esta frase del señor Mayor General Eduardo Zapateiro, comandante del Ejército Nacional, lo dice todo: “La inteligencia militar no es lo más importante, es lo único que necesita un comandante para ser victorioso”. ¡En guardia por la patria!

Coronel Pedro Javier Rojas Guevara
Director del Centro de Doctrina del Ejército Nacional de Colombia

 

 

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