Por MG Carlos Fracica
Desde su creación, las Farc se definieron como una organización político-militar. Basta recordar que ellas nacieron como una disidencia de las guerrillas liberales que no se acogieron a la amnistía ofrecida por el Gobierno del presidente Gustavo Rojas Pinilla y se refugiaron en los departamentos del Tolima donde crearon grupos de autodefensas campesinas e intentaron
organizar las Repúblicas independientes de Marquetalia y Riochiquito, con un sentido de autodefensas agrarias pero con la dirección política del Partido Comunista Colombiano (PCC) que los orientó bajo la ideología Marxista-Leninista.
Por lo tanto, las Farc se organizaron militar y políticamente en una labor que estuvo a cargo de ‘Jacobo Arenas’, en unión con su discípulo ‘Alfonso Cano’, bajo la ideología comunista. Así se redactaron sus estatutos y reglamentos, se organizó el partido y se estructuró el movimiento hacia la población y dentro del movimiento armado.
Eso incluyó la conformación de las llamadas células, como organismo de base; los comités de radio, zonales, comité central y conferencia Nacional de Cuadros. Una organización paralela se dio en las estructuras armadas, donde sus miembros forman parte de una célula y cada célula tiene sus secretarios político y de propaganda, siendo los cabecillas los responsables de la capacitación de sus hombres, los cuales reciben formación política y militar.
Las Milicias, Populares y Bolivarianas, así como las uniones solidarias, también integran su organización política y de masas, teniendo perfectamente claro que sin este apoyo, la organización delictiva no podría existir. Por eso la importancia de que todas esas estructuras desplieguen el trabajo político bajo una estrategia que le permita concretar su objetivo final o estratégico “La toma del poder”.
El Plan estratégico de las Farc es la hoja de ruta para la ejecución de absolutamente todas sus actividades, porque todo lo que realizan es en función de producir un efecto en su avance. El Plan contempla objetivos políticos cuyo fin primordial es buscar los medios para acceder al poder y modificar la estructura política, económica y social del Estado. Para alcanzar este objetivo general, una de sus líneas de acción es que sus miembros puedan participar en el gobierno del país. Plan que siempre han mantenido y perfeccionado en sus Conferencias y Plenos.
Las Farc, como Movimiento de carácter Marxista- Leninista, han sustentado su plataforma política en el Comunismo. Por eso su pensamiento político lo tomaron del “Manifiesto Comunista”, guía de su ideología y de su discurso sobre la problemática social, razones que siempre las han llevado a querer convertirse en un movimiento político respaldado en un fuerte apoyo de las masas, a las que busca concientizar sobre la necesidad de la Reforma Agraria para darle tierra gratuita a los campesinos, mejorar los precios de sustentación de los productos agrícolas y justificar su lucha.
Las Farc también utilizan las Conferencias Nacionales y Plenos Ampliados para enfatizar en el trabajo ideológico. Las conclusiones a las que llegan se materializan en declaraciones políticas.
La Séptima Conferencia, una de las más importantes de esta organización, realizada en 1982, y los plenos ampliados del Estado Mayor Central efectuados en años posteriores, delinearon las tareas para su crecimiento político y el respectivo trabajo de propaganda.
En desarrollo de la misma se conformó la Unión Patriótica y se desencadenó toda una estrategia para difundir sus postulados revolucionarios, se organizaron los comités de lucha por las libertades políticas y sindicales, y se dio lugar a una serie de movilizaciones populares por la paz y por reformas políticas y agrarias, especialmente.
La Octava Conferencia se cumplió en 1993 y durante la misma se revisó el Plan Estratégico trazado en el año 82. Como resultado, en la declaración política las Farc propusieron la plataforma de un nuevo Gobierno de Reconciliación y Reconstrucción Nacional, capaz de conducir a la paz. Un gobierno nacional pluralista, patriótico y democrático, que solucionaría el grave conflicto del país con una Doctrina Militar y de Defensa Nacional Bolivariana.
Igualmente, ese gobierno que contaría con amplia participación regional y municipal, pondría en marcha un modelo de desarrollo y modernización económica con justicia social, en oposición al neoliberal y globalizante, en el que el Estado sería el principal propietario y administrador de los sectores estratégicos. Finalmente, con capacidad para solucionar el fenómeno de la producción, comercialización y consumo de narcóticos y alucinógenos.
Como se puede observar, se trata de valorizar sus intereses y objetivos políticos aprovechando la nueva Constitución de 1991, que da mayores espacios a la participación política, razón que las lleva a desarrollar su “Campaña Bolivariana por una nueva Colombia”. Es importante resaltar que a partir de esta Conferencia, las Farc dan un impulso a su sentimiento ideológico bolivariano en todos sus planteamientos y políticas.
La influencia del binomio Pedro A. Marín (alias Manuel Marulanda) – Jorge Briceño (alias Mono Jojoy) dentro de la organización, produjo un viraje de su concepción al pasar de política-militar a militar-política. Por eso su desarrollo militar y su estancamiento político, a pesar de contar con los partidos Comunista clandestino y Movimiento Bolivariano para una Nueva Colombia, éste último creado en la zona de distensión bajo la dirección de Alfonso Cano, que no lograron sus objetivos y propósitos.
La situación cambió con las muertes de Marulanda y Jojoy, al asumir Alfonso Cano como jefe del Estado Mayor Central. Por eso su primer mensaje fue denominado “El renacer de las masas”, significando que su labor estaría dirigida a volver al equilibrio político- militar de la organización, dándole un nuevo impulso a sus redes urbanas, especialmente las universitarias, e iniciando los contactos para dar cumplimiento a las declaraciones políticas dirigidas a buscar la salida negociada del conflicto.
Como podemos apreciar, las Farc siempre han mantenido su trabajo y sus objetivos políticos, trazando el camino para lograrlos. El conflicto lo justifican como un medio para alcanzarlos; en tanto que las negociaciones de paz son consideradas una vía alternativa o medio estratégico para lograr sus pretensiones políticas con mayores ventajas.
Ello en razón a varias circunstancias favorables, entre las que se encuentran: mejor imagen política internacional para la organización; la paz se convierte en una necesidad nacional y eso genera una amplia difusión del proceso, lo que les permite salir de la clandestinidad y difundir sus ideas permanentemente debido a la mayor exposición a los medios de prensa.
En cuanto a su discurso, continúa siendo de índole socialista con un fuerte acompañamiento bolivariano que coincide con los diversos problemas sociales del país y que enfatiza en la solución pacífica del conflicto, la política agraria integral; las reformas profundas del Estado y la solución al narcotráfico, temas que coinciden con la agenda común establecida en la frustrada negociación del Caguán.
Como conclusión, podemos afirmar que las Farc buscan ahora moverse en los ámbitos local, regional y nacional, con todas las garantías políticas del caso, incluida la financiación, para fortalecer su influencia en aquellas regiones en donde hacen presencia desde hace varios años, e incursionar en nuevas zonas para difundir sus ideas de paz con justicia social y soberanía.
Todo lo anterior con la mira puesta en transformar profundamente la estructura del Estado, mediante la renovación de las costumbres políticas, económicas y militares, para llegar así a su objetivo político final, que es y será siempre la toma del poder, ahora ya no por la lucha armada sino por el camino electoral que se consolidará a través de un movimiento como la Unión Patriótica o Marcha Patriótica para “la reconstrucción de la Nueva Colombia, soberana, democrática y socialista”.




