Sera que las Farc no entienden

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Por El General ® Luis Ernesto Giliber Vargas

Si, pensaríamos que el cuerpo combatiente de las FARC no entiende, o no es consciente de ciertas posturas tomadas por sus  negociadores en la Habana, situación complicada

para los plenipotenciarios y el país,   pues no podemos entender  el despiadado  ataque de la subversión,   a los hombres del ejército en el Cauca   en medio de una tregua unilateral, tregua  no pedida por los representantes del gobierno, sino por el contrario ofrecida de parte subversiva, recibida claro está con alegría y credibilidad, pero al parecer es  más una estrategia  que busca bajar los niveles  de alerta  en nuestras fuerzas, para sorprender y continuar con el accionar bélico en superioridad de condiciones,  que una determinación seria de parte enemiga, lo que obliga en nuestras hombres, a redoblar las alertas  restando credibilidad  a  manifestaciones o demostraciones de compromiso hacia la paz; es por esto que   desde el primer momento se acordó entre  las partes adelantar las conversaciones en medio del conflicto, todo soportado en acercamientos  anteriores donde estos altos al  fuego,  demostraron ser nocivos para el progreso de las negociaciones, aquellas pausas  logradas con el pretexto de dialogo brindaron oportunidad de reorganización y rearme a los grupos delictivos.    No encontramos excusa para tan aleve actuación diferente a una demencia hostil premeditada e insensata.    El país expreso en su momento la indignación por el hecho y ha reconocido el sufrimiento y generosidad de los miembros de la fuerza pública, ante tanta sangre y dolor que han debido soportar durante largos años de enfrentamiento bélico, sin embargo es tan grande la necesidad de paz,  que  persiste el optimismo con algunas reservas hijas de la traición.

Si entendemos  el concepto de pausa bélica como una breve interrupción de acciones  determinas y las pausas se han utilizado a través del tiempo en diferentes confrontaciones con perfiles humanitarios  y concebimos las treguas como la suspensión  de hostilidades por un tiempo determinado, entre grupos armados  enfrentados  sin deponer las armas, es lógico que la tregua unilateral ofrecida por las FARC  mostraba una intención clara de no atacar y mucho menos sorprender miembros de la fuerza pública, dedicados al control territorial y brindando  protección con su presencia en regiones apartadas, menesterosas de seguridad y confianza en el proceso mismo, reconociendo que en ultimas los beneficios de esta tarea institucional  recaerían en el futuro de las negociaciones, abonando la región para el posconflicto,¡ pero no¡ ellos no piensan, su mentalidad está cerrada a la guerra, el enemigo y el combate, ha difícil que será el pos conflicto y sobre todo, ha difícil llevar estos hombres a la civilidad ;  acciones como  la mencionada  solo logran prevenir la ciudanía, contra una reinserción a la sociedad  pacifica y conciliatoria. Si a lo anterior le sumamos la postura exteriorizada por los representantes  de las FARC en   la mesa,  de no entregar las armas una vez firmada la paz, quedaríamos  por fuerza de las circunstancia ante una tregua, no ante un acuerdo de paz.                  

 

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