El símbolo del soldado colombiano

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A lo largo de la historia Pedro Pascasio Martínez, un niño de tan solo 12 años, ha sido considerado como un ejemplo de honradez, ética y lealtad. Hoy 196 años después de la campaña libertadora se continúa exaltando la labor de Martínez y las importantes enseñanzas que dejó para todos los soldados que hacen parte de la Institución.

Transcurría el año de 1819 cuando el Ejército libertador, al mando del General Simón Bolívar, se preparaba para disputar la Batalla de Boyacá buscando obtener la independencia y soberanía. Días antes, el 18 de julio, Simón Bolívar llegó al municipio de Belén donde se alojó en la casa de don Juan José Leiva, lugar en el que trabajaba Pedro Pascasio Martínez.

Allí se conocieron el niño campesino y el Libertador; las habilidades y destrezas del pequeño llamaron la atención del General Simón Bolívar, razón por la cual don Juan José Leiva le ofreció a Pedro Pascasio; a partir de ese momento el niño fue recibido por el Libertador, quien le asignó el cuidado de sus caballos.

 
La gran hazaña: Una vez el niño soldado ingresó al Ejército libertador en el Batallón Rifles, el 7 de agosto en las horas de la noche, luego del triunfo en el Puente de Boyacá, Pedro Pascasio y su compañero Negro José encontraron dos oficiales españoles ocultos en una cueva debajo de unas piedras cerca del río, hoy conocidas como piedras de Barreiro. Los soldados se enfrentaron a los oficiales españoles, uno de ellos murió y el otro, quien después se convirtió en prisionero, el coronel José María Barreiro fue herido levemente en la garganta.

El oficial al encontrarse en esta situación decidió ofrecerle al soldado Martínez una bolsa de monedas de oro que llevaba en el cinto a cambio de su libertad, pero en un acto de lealtad e integridad, el soldado no aceptó y por el contrario llevó al coronel Barreiro a la casa de teja, donde se encontraban el general Simón Bolívar y el Estado Mayor del Ejército.

El Libertador satisfecho por la excelente labor del soldado y como una manera de reconocer su trabajo le hizo un reconocimiento ascendiéndolo al grado de sargento y dándole una gratificación de cien pesos.

 El sargento Martínez continúo luchando en el Ejército Libertador hasta la culminación de la independencia sudamericana, luego se trasladó a Belén para dedicarse a las labores del campo por el resto de su vida. El 13 de junio de 1831 contrajo matrimonio con Margarita Silva, tuvo varios hijos y murió en este mismo lugar el 24 de marzo de 1885, a sus 78 años de edad.

Como un símbolo de valentía y coraje se reconoce, desde los tiempos de la independencia hasta el día de hoy, al soldado Pedro Pascasio Martínez. Es por ello que la Escuela de Formación de Soldados Profesionales lleva el nombre de este guerrero, como una forma de recordar a todos los soldados la importancia y el orgullo de portar el uniforme con honor y defender, incondicionalmente, nuestro país así como lo hizo el niño soldado hace 196 años.

 

 

tomado de : http://www.ejercito.mil.co/?idcategoria=382504

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