HOMENAJE – A un Gran Soldado de la Patria.

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Legado y agradecimiento al General Jorge Enrique Mora Rangel

Con profundo dolor despedimos al General Jorge Enrique Mora Rangel, uno de los más grandes referentes de las Fuerzas Militares de Colombia, soldado íntegro, líder de temple y ciudadano ejemplar. Su partida enluta a la Nación, estremece a la institucionalidad y deja un vacío irreparable en el corazón de quienes tuvieron el honor de conocerlo, seguirlo y servir junto a él.

Fue, como muchos lo han expresado, el último de los grandes generales, un “Cid Campeador” de una estirpe que marcó la historia del país. Su vida estuvo consagrada sin reservas al servicio de Colombia. Hombre senci­llo, íntegro, de autoridad tranquila y mirada firme; noble en sus procederes, humilde en la grandeza, impla­cable con los enemigos de la pa­tria, firme en sus convicciones, amigo leal, de fortaleza moral inque­brantable y profundo sentido del honor.

Su liderazgo no se forjó en la comodidad, sino en las horas difíciles de la guerra, en la soledad de las decisiones que marcan el rumbo de una Nación. En momentos en que muchos declaraban a Colombia como un “Estado fallido”, el General Mora fue protagonista directo en la recuperación del control territorial, el fortalecimiento de la seguridad y la restauración de la confianza institucional, conduciendo a las Fuerzas Militares en una de las etapas más complejas y decisivas del conflicto armado.

Siempre fue un hombre de carácter y de profundas convicciones. Por ello, expresó con claridad sus desacuer­dos frente a la zona de distensión otorgada a las FARC, defendiendo con firmeza la necesidad de preservar la autoridad del Estado y la protección de la población civil. Esa misma coherencia lo llevó, años después, a asumir con sentido de responsabilidad histórica su participación en la negociación con las FARC durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, demostrando que la grandeza del soldado también se mide en su capacidad de servir a la pa­tria en la búsqueda de la reconciliación, sin claudicar en sus principios.
Como comandante, como estratega y como hombre de Estado, dejó hue­lla indeleble en la seguridad nacional. Su pensamiento estratégico, su experiencia operacional y su visión institucional con­tribuyeron decisivamente a la transformación de las capacidades de la Fuerza Pública y a la consolidación del Estado en vastas regiones del territorio nacional.

Pero más allá del general, hoy honramos al esposo, al padre, al abuelo amoroso; al hombre de hogar cálido y afectos profundos. Acompañamos con respeto y solidaridad a su amada esposa, doña Gloria Oviedo de Mora, a sus hijos, nietos y a toda su familia, expresándoles nuestro abrazo sincero en este momento de inmenso dolor.

Colombia pierde hoy a un hom­bre superior a su tiempo, a un líder que no solo ganó batallas, sino que dejó doctri­na, carácter y ejem­plo. La institucionalidad pierde a una de sus columnas morales. La Fuerza Pública pierde a uno de sus más altos referentes. Y el pueblo colombiano despide a un servidor que creyó profundamente en la patria, en su gente y en su futuro.

El General Mora y ACORE
Durante más de 21 años como aso­ciado de ACORE, el General Jorge Mora fue también ejemplar en el retiro. Su compromiso con la institucionalidad no terminó con la en­trega del mando: por el contrario, se fortaleció desde el pensamiento estratégico, el análisis permanente y el acompaña­miento respetuo­so a las distintas adminis­traciones de nuestra Asociación. En su calidad de negociador del Gobierno en los diálogos de La Habana, mantuvo siempre una comunicación directa, franca y constante con ACORE, interacción que se vio fortalecida gracias a sus asesores, el señor CA (R) Luis Carlos Jaramillo expresidente de la Asociación, MG (R) Víctor Álvarez y el MG (R) Ricardo Rubianogroot, presidente encargado en la anterior adminis­tración. A través de ellos, el General compartía con nosotros sus análisis, avances, inquietudes y, sobre todo, su permanente preocupación por la solidez institucional y el rumbo del país.

Con la actual administración de ACORE, su compromiso tampoco fue la excepción. Se mantuvo cercano, participativo, dispuesto a contribuir desde la experiencia y la reflexión. Desde la Asociación tuvimos además el honor de entregar al curso del Coronel Antonio Arredondo la Medalla al Mérito “Rafael Reyes” por sus Bodas de Diamante, gesto que simbolizó su vínculo fraterno con él y con los hombres de su generación. Así mismo, hizo parte activa del Equipo Asesor y de Seguimiento a la política de “paz total”, donde se destacó por sus análisis críticos, sus preocupaciones fundadas y sus advertencias responsables, muchas de las cuales han sido elevadas por nuestra Asociación en distintos escenarios públicos. Su acompañamiento permanente a ACORE deja en evidencia que fue no solo un soldado ejemplar en servicio activo, sino también un referente moral, estratégico y gremial en el retiro.

Su nombre queda inscrito en la historia viva de Colombia. Su legado seguirá guiando a las nuevas generaciones de hombres y mujeres que, inspirados en su ejemplo, continúan defendiendo la Nación con honor, leal­tad y sacrificio.

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