Por: Javier Cañón Núñez*
Recientemente se conoció un video en el que Gustavo Aníbal Giraldo “Pablito”, representante de la Dirección Nacional del Eln en el frente de guerra nororiental, “confirmó” la unidad con las Farc. Aunque no definió el tipo de unidad al que habrían llegado las dos agrupaciones armadas ilegales, sí dijo que “los años de enfrentamientos armados con las Farc quedaron atrás” (1). De todas maneras, si es cierto lo de la “unidad”, esta podría obedecer a cualquiera de los siguientes dos propósitos:
* Hacer un frente común para negociar con el gobierno y buscar el poder a través de un solo proyecto político.
* Unificar esfuerzo para buscar el poder a través una audaz y habilidosa estrategia que incluya el diálogo y, quizá, una negociación parcial como mecanismos de acumulación y vías de aproximación.
Para cualquiera de los propósitos no es fácil que las dos agrupaciones armadas ilegales transiten con éxito hacia la unidad estratégica. Las diferencias históricas de orden fundacional, por el esquema de revolución y por el desarrollo de lo político y lo militar, harían casi imposible unos acuerdos de unidad para ir a una negociación definitiva y mucho más para desarrollar una sola estrategia con visión de toma o “conquista” del poder. Lo único que haría posible este tipo de unidad sería que, tanto la negociación como una estrategia conjunta a expensas de esta, garantizaran altas posibilidades para acceder al poder. En este caso ningún tipo de diferencia sería obstáculo insalvable para transitar hacia la mencionada unidad.
Entonces, ante lo manifestado por alias “Pablito” surge una dicotomía. ¿Las Farc y el Eln se han unido estratégicamente para una negociación total y definitiva con el Estado, con el objetivo de buscar el poder a través de un solo proyecto político?, o ¿Las dos agrupaciones armadas ilegales han pactado un acuerdo de unidad estratégica para alcanzar el poder a través de la lucha política, aprovechando los diálogos como vía de aproximación?
De cualquier manera, la unidad se verá enfrentada a diferencias que, inclusive, en épocas pasadas han llevado a las dos agrupaciones al uso de las armas en muchas regiones de asentamiento. Especialmente debido a los problemas causados por el “privilegio” que las Farc se han atribuido de ser la “verdadera vanguardia de la revolución en Colombia” y a su “dogmática militarista”. Más que cualquier otra declinación, la unidad pasa porque las Farc se coloquen al mismo nivel del Eln. De lo contrario, la unidad sería un pronunciamiento mediático dado el momento por el cual atraviesa la confrontación en Colombia.
¿Pero cuáles son las diferencias que, interna e históricamente, han sido catalogadas como insalvables?
Estas diferencias se clasifican en los órdenes de: fundacionales, por el tipo de aparato armado, por la línea política, por el esquema revolucionario, por la relación con el narcotráfico y por el énfasis en la estrategia global (lo militar o lo político). En estos campos, las diferencias han sido tan grandes que da la sensación de que las Farc y el Eln pertenecieran a épocas diferentes y que existieran en países con condiciones igualmente distintas.
Diferencias fundacionales
Las Farc nacieron en un ambiente campesino y de un incipiente proceso agrario dirigido por el Partido Comunista Colombiano. Su base de formación “militar” fue la combinación de autodefensas comunistas, autodefensas liberales y grupos de asaltantes (2). El Eln fue producto de procesos obrero-estudiantiles que lograron conectarse con la, también naciente, Revolución Cubana. Su fuente de formación “militar” fue un curso de guerra de guerrillas realizado en Cuba por 11 estudiantes colombianos invitados por el gobierno cubano (24 junio 1962- finales de 1963) (3).
Diferencias en el desarrollo del aparato armado
Desde sus comienzos las Farc se propusieron crecer en su aparato armado y en su expansión territorial. En su curva más alta esta agrupación armada llegó a tener unos 16.000 hombres en armas y un dispositivo con alcance nacional. La organización midió siempre su capacidad con base en su componente armado.
Por su parte, después del fracaso de la Operación Anorí (4), el Eln no vio urgente y necesario el crecimiento de su estructura armada. Sólo hasta el desarrollo de la Primera Conferencia Nacional Militar (1995) dicha agrupación se trazó planes para crecer y convertir sus frentes de guerra y sus frentes guerrilleros en un remedo de una fuerza regular. Finalmente el tamaño en hombres- armas no fue la prioridad del Eln, y la curva más alta en el crecimiento de esta agrupación alcanzó unos seis mil hombres en armas.
Diferencias en el desarrollo de la línea de conducción
En el desarrollo de la línea de conducción también se aprecia diferencia importante entre las dos agrupaciones armadas. Para el caso de las Farc, sus mandos fundacionales (5) eran de origen campesino, sin formación académica, a excepción de “Jacobo Arenas”. En el Eln los primeros “mandos” (6) procedían de la ciudad, con experiencia en procesos sociales y políticos. Los “intelectuales” en las Farc ingresaron mucho después de su fundación. Por el contrario, los primeros “mandos” del Eln tenían formación académica y algunos como Manuel Vásquez Castaño y Víctor Medina Morón, formación profesional. En el Eln el único dirigente de origen campesino ha sido Nicolás Rodríguez Bautista, quien después de la Primera Reunión Nacional de 1983 se convirtió en el segundo responsable de la organización.
La gran diferencia en la formación de esta línea consiste en el tipo de conducción que se consolidó en las dos agrupaciones armadas luego de las etapas de fundación e implantación. Los “intelectuales” que llegaron a ser parte del Secretariado, aunque recibieron formación política en la Unión Soviética, siempre conservaron una “dogmática militarista”. Hasta finales de la década de los años 2000, el peso del mando en las Farc se centralizó en tres figuras, igualmente radicales, Pedro Antonio Marín Marín “Tirofijo”, Víctor Julio Suárez Rojas “Mono Jojoy” y Luis Edgar Devia Silva “Raúl Reyes”.
La conducción en el Eln ha sido una combinación de gente con formación en la teología, como el cura español Manuel Pérez Martínez; en la enseñanza, como Israel Ramírez Pineda “Pablo Beltrán” (profesor); en el sindicalismo, como Rafael Sierra Granados “Ramiro Vargas” y en el ámbito universitario como Erlinto Eliécer Chamorro Acosta “Antonio García”. El único sin formación académica formal es Nicolás Rodríguez Bautista “Gabino”.
Diferencias en la creación de la línea política
En cuanto a la línea política, en sus primeros 20 años las Farc no dedicaron esfuerzo alguno a consolidar, como punta de lanza, una estrategia para la toma del poder. Sólo a partir de la Séptima Conferencia (1982), la agrupación armada se trazó como línea política propia la búsqueda del reconocimiento internacional a través de una “diplomacia paralela” y la idea de una propuesta de salida política al conflicto armado. “En el aspecto político, la Séptima Conferencia fue de las más ricas en formulaciones prácticas de proyección en el escenario nacional” (Medina G, Carlos, FARC-EP Notas para una historia política 1958-2006, p.112, sf, en: http://www.cedema.org/ver.php?id=4648)
Esta línea fue fortalecida después con la propuesta de “un gobierno de transición y reconciliación nacional” (octava conferencia-1993) y la fundación del Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia (MBNC), y el llamado Partido Comunista Clandestino Colombiano (PCCC), en el 2000, durante la desmilitarización de la llamada “Zona del Caguán”.
Pese a las definiciones políticas adoptadas durante la séptima y octava conferencias, aparte del “programa agrario de los guerrilleros”, no había existido alguna otra concepción política-programática en esta agrupación armada. Sólo después que Alfonso León Sáenz Vargas “Alfonso Cano” asumiera la máxima dirección, se formularon planes con concepciones políticas como el plan “renacer revolucionario de las masas” y el plan “2010 por una segunda y definitiva independencia”.
En contraste, en medio de los debates por el fracaso de Anorí y debido a los cuestionamientos internos, el Eln fue construyendo una línea política definida que ha trasegado desde los diálogos como mecanismo de acumulación política, la “diplomacia paralela”, la construcción de un poder de facto en lo local, hasta la lucha política amplia y la vía electoral indirecta; entendida esta última como el pacto que podría existir entre la agrupación armada y un partido o movimiento político para ir a elecciones presidenciales. Este tipo de acuerdo fue el que propuso alias “Pablito” al Comando Central, según carta del 30 de noviembre de 2004, enviada por alias “Gabino” a Juan Carlos Cuéllar Victoria “Silvio”:
Cáguese de la risa, Llamamos a Pablo Laín para aclarar la problemática de ellos con gente del vecindario que usted conoce y mire su resumen: Ustedes lo que deben hacer es hablar urgente con los dirigentes de la izquierda y que entre todos hagamos una estrategia muy inteligente para ganar las próximas elecciones.
A este mismo tipo de alianza se refirió alias Milton Hernández en una entrevista concedida a periodistas españoles (7) que escriben para el portal “aporrea”, 2004:
Vamos a aprovechar todos los espacios, incluyendo el tema electoral. Deja de ser un sacrilegio, como era para el ELN en estos 40 años, llegar a pensar siquiera en esa opción. Ahora, sin que vayamos a aparecer en campaña, sí pretendemos colocar todo nuestro acumulado social y político en función de una candidatura única para un gobierno de paz.
Las Farc han sido una fuerza armada irregular que ha hecho de la violencia el reemplazo de la acción política. De acuerdo con el pensamiento de algunos analistas, el Eln “Se parece a un partido armado”. Por el contrario, “las Farc son una guerrilla que se parece a un ejército haciendo política” (Vargas, Alejo, en entrevista con El Espectador, 10 de julio de 2014).
Diferencias en el esquema revolucionario
Las Farc nunca superaron el esquema de guerrilla agraria. El empleo de este único modelo indujo a los principales “mandos” a especular que si no era con su estructura armada como vanguardia, la revolución en Colombia sería imposible. Esa prepotencia impidió que las Farc se acoplaran a las transformaciones de los esquemas, alejándose así de una conexión con los movimientos sociales y de masas que en Colombia se han sucedido históricamente.
Por su parte, pese a que el Eln fue fundado bajo el esquema del foquismo (8), sus crisis internas, sus divisiones y controversias, le imprimieron una dinámica tal que le ha sido fácil transitar hacia la Guerra Popular Prolongada, primero; al poder popular, después, y finalmente a la lucha política amplia, incluida la vía electoral indirecta. La diferencia en este aspecto tiene su mayor significado en cómo se ve cada agrupación armada como protagonista de un proceso revolucionario y de una confrontación, cuyo principal objetivo ha sido la toma del poder.
En su visión hegemónica las Farc llegaron a creer que el Eln se había aliado con el Ejército, el narcotráfico y los “paramilitares” para hacer un frente común en su contra. Así lo dan a entender los “mandos” del frente 60, “Jaime Pardo Leal”, en el documento “FARC: jefes del ELN se aliaron con la mafia y el ejército en Arauca, 2007”:
Para completar, los jefes del ELN en esta región se aliaron con la mafia del norte del Valle y también coordinaciones con el ejército oficial, buscando sacar a las FARC de la Costa pacífica y así dar vía libre a los proyectos de apropiación y saqueo que narcotraficante, tras nacionales y terratenientes tienen para esta zona del país. (sic).
En http://www.webalice.it/o.paciencia/FARC_comgen2007_es.pdf
Por lo sistemático y agresivo de los ataques, el Eln se hizo a una imagen arrogante de las Farc, tal como lo expuso el diario El Tiempo en su artículo “Exterminio al ELN”, 2007:
Cuando concluyó la breve ceremonia (9), los miembros de la comisión del Eln anunciaron que presentarían algunas propuestas para propiciar un acercamiento con las Farc, pero antes lanzaron una proclama en la que acusaron a sus adversarios de haber asumido una actitud prepotente e ideado «una concepción hegemónica, que los hace creer dueños únicos de la lucha revolucionaria en Colombia». Subrayado fuera de texto.
En: http://www.eltiempo.com/archivo/documento-2013/CMS-3423995
Igual concepto sobre las Farc expuso el Centro Andino de Estudios Social Demócratas (CAES- Fundación F. Ebert E, Quito, Ecuador), en su análisis “Las FARC-EP y su conflicto con el resto de la insurgencia colombiana”, 2002, p.4.
En conversaciones con diferentes niveles de mando de las FARC-EP se percibe que ellos se sienten la única vanguardia legítima del proceso revolucionario en Colombia, entre otras causas por el hecho de que se consideran comunistas y vanguardia del proletariado, y por su consecuencia, trayectoria histórica, capacidad e influencia política. Esta autovaloración la han inculcado en todos sus combatientes por lo que tal sentimiento de supremacía los lleva a desconocer, desmeritar y desacreditar abiertamente las actividades y conductas de las demás fuerzas políticas. Subrayado fuera de texto.
En muchos de sus documentos internos, el Eln ha coincidido con el concepto expuesto por el Centro Andino de Estudios Social Demócratas (CAES), sobre el problema de las Farc con el resto de la “insurgencia”:
(…) Lo que hasta el momento se ha dicho es una parte del problema. FARC afecta no solo al ELN sino a todo el proyecto revolucionario de Colombia, hasta tal punto que cabe preguntarse si el problema de la revolución colombiana es la unidad o es las FARC. (Eln, documento TEMAS DE CONTEXTO, Charlas y reflexiones, 2002, p.12, 2002). Subrayado fuera de texto.
Diferencias en el énfasis de la estrategia global
Toda estrategia global revolucionaria tiene mínimo tres estrategias subordinadas: una estrategia militar, una estrategia política y una estrategia de masas. Según el esquema de Guerra Popular Prolongada, el periodo por el cual transita el proceso revolucionario indica el tipo de estrategia sobre el cual se debe colocar el énfasis. Esta lógica no ha contado para las Farc, puesto que el énfasis siempre ha estado en su estrategia “militar”. Entre tanto, el Eln ha sabido equilibrar los periodos articulándolos con una determinada estrategia. Claro que para esta agrupación armada, desde 1989 no se ha presentado variación en el tipo de periodo, puesto que ha permanecido en el de “contrarrevolución”, que ha demandado énfasis en la estrategia política, dado el agotamiento de la vía de las armas.
Diferencias por la relación con el narcotráfico
Esta relación ha sido otra de las causas de las diferencias en regiones con cultivos de coca, donde las dos agrupaciones hacen presencia. Las Farc incursionaron progresivamente en el narcotráfico desde la década de los 80, hasta llegar a participar en toda la cadena de producción y comercialización. En cuanto al Eln, aunque en algunas zonas los frentes guerrilleros también se vincularon al negocio, a partir de la década de los 90, su relación no ha llegado a los niveles alcanzados por las primeras.
Para las FARC, la producción de coca y la industria del narcotráfico representan una fuente de financiamiento. Impuestan la producción de hoja de coca y, protegen y canalizan la base social campesina hacía su proyecto político. Las FARC han asumido frente al fenómeno del Narcotrafico una actitud pragmática en relación con sus fines políticos y militares. (Medina G, Carlos, Ensayo Elementos para una caracterización de diferencias entre el E.L.N y las FARC, Centro Nacional de Memoria Histórica, 2014, en: http://www.camega.org/inicio/index.php/perfil/inicio/91-carlos-medina-gallego.
En medio de las disputas, el Eln llegó a conocer sobre el manejo que las Farc dan al negocio del narcotráfico, no sólo sobre los cultivos, sino también sobre los laboratorios. Así lo manifestaron los “mandos” de la llamada Área Industrial en un informe fechado 19 de agosto de 2003:
El móvil del triple crimen es económico. Kad es el encargado de finanzas (coca y laboratorios) en el 47F, razón por la cual reporta directamente al secretariado sobre sus actividades, de tal forma que al observar presencia del E por los alrededores del cañón del río Samaná, sintió amenazada tanto sus retaguardias, como el monopolio sobre sus fuentes financieras.
Todas estas diferencias han colocado a las Farc y al Eln en un esquema revolucionario diferente, con otras costumbres y con una estrategia revolucionaria diametralmente distinta. Las primeras se ven a sí mismas como “guerreros sacrificados” y califican a los miembros del Eln como “políticos reformistas y entreguistas”. Estas posiciones harían improbable una unidad estratégica con visión de llegar al poder, a no ser que la dinámica de un proceso de diálogo y negociación colocara a las dos agrupaciones a las puertas de lograr este objetivo. Las Farc no sacrificarían su “supremacía” bajo condiciones diferentes.
Por su parte, no es factible que el Eln acepte una unidad estratégica bajo la visión “militarista” de las Farc. Sería como retroceder en el tiempo a la época anterior de la Operación Anorí. La única motivación que tendría esta agrupación para pactar la unidad estratégica, sería que las Farc se ajustaran al esquema estratégico de “lucha política amplia y la vía electoral indirecta”, sobre el cual el Eln viene transitando desde comienzos de la primera década de este siglo. Si esta es la base fundamental de la unidad anunciada por alias “Pablito”, ¿querrá decir que la supremacía estaría hoy en el Eln?
Con respecto a la unidad entre las agrupaciones armadas ilegales, esta sólo se ha dado en Colombia en torno al diálogo como herramienta de acumulación, más no para negociar o para adoptar una sola estrategia para la toma del poder. ¿Por qué ahora sí? Esta es la pregunta que surge ante los últimos comunicados conjuntos (Farc-Eln) y el anuncio de alias “Pablito”. De nuevo los colombianos debemos esperar a que el desenlace de los diálogos nos suministre respuestas frente a tanta incertidumbre.
(1) Ver video en: https://www.youtube.com/watch?v=w1xCzqNXfRA
(2) “El 27 de marzo de 1965, una noticia poco menos que catastrófica vino a alterar la tranquilidad alcanzada en la región de Riochiquito y el Cauca. Hacia las tres de la madrugada, el bus que cubría la ruta entre Popayán y la población paez de Inzá fue baleado por una cuadrilla que despojó a sobrevivientes y cadáveres de todos su bienes y valores (…) Cuando hacia las cuatro horas se conoció lo acaecido, el alcalde de Inzá, el celador de la Casa Consistorial, un policía y algunos civiles se dirigieron al lugar de los hechos para auxiliar a los heridos; no bien sobrepasaron los límites de la población fueron cobardemente asesinados por la cuadrilla (…) no sin antes haber reunido al pueblo en la plaza, incluidos los fieles que atendían los oficios religiosos en la iglesia parroquial, para que escucharan la arenga revolucionaria que les endilgó el propio ‘Tirofijo’ en forma por demás enredada”. Valencia T, Álvaro, MIS ADVERSARIOS GUERRILLEROS, Editorial Planeta, p.124, 2009.
(3) (…) “Estos once visionarios comparten opiniones, debaten sobre la realidad colombiana, discuten proyectos y, acordes con la urgencia de implantar en Colombia un agrupamiento guerrillero revolucionario, deciden conformar en Cuba la Brigada pro Liberación José Antonio Galán, cuyo propósito es prepararse militarmente para regresar al país a impulsar la lucha armada”. Moreno D, Diego A, “Milton Hernández”, ROJO Y NEGRO, Aproximación a la historia del Eln, p.24, 1999.
(4) 30 de junio de 1973- 30 de marzo de 1974. La Operación Anorí es catalogada como un fracaso del Eln por las siguientes razones: Fue diezmada (entre bajas, capturas y deserciones) una columna de unos 90 guerrilleros; fueron dados de baja Manuel y Antonio Vásquez Castaño, hermanos de Fabio Vásquez Castaño, líder fundador; se desató una crisis que desembocó en fusilamientos, la salida de Fabio para el exterior y la dispersión general de la agrupación armada.
(5) Ciro Trujillo Castaño, Rigoberto Lozada (Joselo), Carmelo López, Rogelio Díaz, José de Jesús Rivas (Cartagena), Pedro Antonio Marín Marín (Tirofijo), Luis Alberto Morantes Jaimes (Jacobo Arenas). Ver “La Violencia que generó más violencia”, en: http://www.colombia.com/especiales/2002/farc/historia/.
(6) Fabio Vásquez Castaño, Manuel Vásquez Castaño, Antonio Vásquez Castaño, Víctor Medina Morón, Ricardo Lara Parada, José Manuel Martínez Quiroz. Ver “Rojo y Negro, Aproximación a la historia del ELN, Moreno D, Diego A (Milton Hernández), 2009.
(7) Santiago Alba Rico, Carlos Fernández Liria, Belén Gopegui y Pascual Serrano.
(8) Tipo de esquema revolucionario ideado por Ernesto “Che” Guevara, el cual plasmó en su escrito La guerra de guerrillas (publicado en Cuba en 1960). Este esquema se fundamenta en tres factores: “1. Las faenas populares pueden ganar una guerra contra el ejército. 2. No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas. 3. En la América subdesarrollada el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo”. En: http://www.armada.mil.ve/portal/biblioteca/documentos/otras_public/Guerra_Guerrillas.pdf
(9) Hace referencia a una breve ceremonia litúrgica celebrada en navidad del año 2006 por monseñor Carlos Germán Mesa Ruiz, obispo de Arauca, en un sitio del pie de monte llanero, a donde había llegado para cumplir una cita con los “mandos” del frente de guerra Nororiental del ELN.
* Colaboración especial de la Asociación Patria Mia (Asopatria)




