Para conocimiento de nuestros lectores transcribimos a continuación las palabras del general Javier Flórez Aristizábal, durante la ceremonia militar de conmemoración de los 54 años de ACORE, realizada el pasado viernes 21 de noviembre:
“Nos reunimos hoy en este imponente campo de paradas para celebrar, con particular orgullo, el quincuagésimo cuarto aniversario de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro, ACORE, una institución que se ha constituido en patrimonio, no solo de la reserva activa sino de la patria misma, ocupando un lugar privilegiado en la opinión pública nacional.
Pero también nos convoca, celebrar el quincuagésimo aniversario del Curso de Oficiales Teniente Coronel «José Antonio Arredondo», una feliz oportunidad por lo que representa para sus integrantes, para sus familias, pero en especial para todos aquellos que les hemos conocido y estuvimos bajo el mando y liderazgo de tan nobles guerreros.
Quienes hoy ocupamos posiciones en el mando sabemos que una vez sea menester, inexorablemente pasaremos al retiro y será hasta entonces, en esa condición, donde quizá comprendamos con absoluta claridad el gran valor
que ostentan los viejos guerreros, aquellos soldados que han ido convirtiendo su experiencia en esa sabiduría que tanto se requiere en momentos de apremio.
Aprovecho este especial escenario en el cual todos los oficiales del Ejército juramos no solo bandera, sino también fidelidad a nuestros principios y valores, para comentarles que los tiempos que afrontamos no son fáciles, estamos en un momento coyuntural en la vida del país, con plena consciencia de estarnos enfrentando a responsabilidades inusuales que en algún momento de la historia habrían de llegar y que, por designio de la providencia, nos correspondió asumirlas a quienes ejercemos hoy el mando.
Jamás en momento alguno habíamos estado tan cerca del fin del conflicto, con un actor armado al cual hemos enfrentado por más de 50 años. Habíamos asistido sí a otros procesos, algunos exitosos otros fracasados, pero ninguno tan ambicioso y de tanta importancia como el que actualmente se desarrolla en La Habana.
Por ello, con total firmeza y de cara a todos ustedes: subalternos, compañeros y superiores, les recuerdo que juramos sobre el puño de la espada fidelidad y lealtad a aquellos principios y valores que son inmodificables y que, pueden estar seguros, no son sujetos de negociación alguna y en ello tenemos como garantía la palabra del señor Presidente de la República y el compromiso incondicional del señor Ministro de Defensa Nacional.
La palabra, para un soldado o policía, tiene mucho de sagrado, razón de más para no ser inferiores y tener la talla moral necesaria para portar el uniforme, sin permitir que sea mancillado por parte de quienes se empeñan en hacerlo, con la seguridad de no permitir jamás nada que atente contra la integridad de las instituciones que actúan en defensa de la patria, y que tenemos el deber de preservar, fortalecer y modernizar.
Pocos imaginan todos aquellos temas que se están atendiendo en este instante, independiente de aquellos que se derivan del cumplimiento de la misión. Cada aspecto de especial importancia para el presente y futuro de las Fuerzas se está trabajando, sin escatimar esfuerzo ni recurso alguno, aun si de ello poco se habla, desarrollando un trabajo conjunto con nuestra Policía Nacional, para atender cada aspecto que hemos considerado importante.
El comando estratégico de transición, que tengo el honor y a la vez la compleja responsabilidad de presidir, trabaja acompañado de un equipo de oficiales y expertos de las mayores calidades profesionales, en aras de garantizar la legitimidad, la solución jurídica para nuestros hombres y mujeres y el fortalecimiento para la transición, pues el futuro no está escrito, el futuro se construye, los escenarios posibles son múltiples y estamos optando por aquellos que se consideran favorables preparándonos a tiempo.
Por ello a quienes hoy nos acompañan, les invito a trabajar con todas sus fuerzas para empeñarse en alcanzar la unidad de las Reservas, aun en medio del disenso constructivo, trabajando cohesionados en torno a objetivos estratégicos sin pasiones que fragmenten o dividan. Recordando además que para quienes estamos en servicio activo, es fundamental contar con su apoyo y consejo, por ello hay que desatender aquellas voces que intentan generar una fractura donde no la hay, pues ese vínculo es fundamental en este instante de la historia, por todo lo que representa el escenario frente al cual estamos abocados como miembros de las Fuerza Pública.
De parte nuestra seguiremos trabajando por mejorar sus condiciones, las cuales finalmente son las nuestras, pues somos conscientes, al igual que el gobierno nacional, que la mayor retribución que un país puede dar a sus veteranos es la seguridad de avanzar hacia el futuro con un trato justo, equitativo y digno.
Aprovecho esta feliz ocasión, con el privilegio que ustedes señores oficiales de la Reserva Activa me dispensan, para felicitar a quienes han recibido la medalla «General Rafael Reyes», en especial a quienes cumplieron 50 años de haber egresado de las escuelas de formación y ostentan la calidad de Acorados.
De igual manera presento un especial saludo a los integrantes del curso «Teniente Coronel José Antonio Arredondo», al haberles sido otorgada la Medalla Cruz de Honor «Promoción Bodas de Oro Escuelas de Formación Fuerzas Militares» en categoría única, como un reconocimiento excepcional por su vida y obra, pues cada quien desde la posición ocupada, dejó en alto el nombre de nuestro Ejército, pero además mi reconocimiento a quienes les han acompañado estos años que la providencia les ha prodigado, es decir sus queridas familias.
A ustedes les correspondió, como pocos, el inicio de aquello que por años se llamó orden público y cuyo objetivo inicial era la llamada «pacificación» de la patria. Fue en ese instante de la historia en que se gestaron las llamadas «Repúblicas Independientes», fortines de inspiración comunista, que con el tiempo devinieron en grupos que aun siembran violencia y terror, combinando formas de lucha que sin descanso enfrentamos.
Por ello, tras el paso de estos lustros, podemos considerar que tantas dificultades, tantas misiones cumplidas, sirvieron para templar el alma, estrechar fuertes vínculos de amistad y camaradería que aún permanecen vigentes.
Con los años cada quien forjó sus propios ideales, dentro o fuera de la profesión de las armas. Algunos oficiales alcanzaron el grado de General de la República, uno de ellos el señor general (RA) Jorge Enrique Mora Rangel, obtuvo los máximos honores como comandante del Ejército y posteriormente de las Fuerzas Militares, cumpliendo hoy la difícil tarea de representarnos como plenipotenciario en la mesa de La Habana.
Debo decir, mi General, en honor a la verdad, que usted ha sabido asumir con hidalguía, entereza y carácter, la confianza delegada por el mando y por la Reserva Activa. Por ello, en nombre de los hombres y mujeres que integran las Fuerzas Militares y de Policía, le expreso mi admiración y gratitud por cumplir con su deber con suficiencia y altura, algo que la historia cuando se escriba habrá de reconocerle, pues por ahora somos pocos los testigos de excepción, del empeño y sacrificio que ha dispuesto en esta difícil tarea.
No puedo dejar de mencionar a quienes han partido a ese inaplazable viaje a la eternidad. El recuerdo de tantos momentos compartidos, la profunda amistad que muy seguramente los unió y los entrañables lazos construidos, deben ser el mayor aliciente para quienes siguen avanzando por esa senda maravillosa de la vida.
En esta ocasión tan especial, ruego a ustedes eleven sus plegarias para el retorno, sanos y salvos, de todos aquellos compañeros nuestros secuestrados que enfrentan condiciones adversas y esperan con ansia ser liberados, pidiendo además… que el señor dé fortaleza suficiente a sus seres queridos en estos instantes de angustia y aflicción.
Respetados compañeros y superiores:
Les invito a acompañar a sus Fuerzas Militares y de Policía, para que en su condición de experimentados y sabios guerreros nos ayuden a afrontar los retos que aún nos esperan.
Es tiempo de valorar el pasado con inteligencia levantando la mirada hacia el futuro, pensando en las inmensas posibilidades de unas instituciones que con participación de nuestros oficiales, suboficiales y soldados de la Reserva Activa deben atender, como un solo cuerpo, ese llamado de la historia que las invita a contribuir a la transformación de la patria, en procura de construir un país más justo y equitativo, pero en especial para ofrecer un mejor mañana a esas generaciones que nos han de preceder y que serán quienes reconozcan el esfuerzo, sacrificio y compromiso de tantos años por mantener la democracia y garantizar la supervivencia de las instituciones.
!Estamos en el corazón de los colombianos y ahí nos vamos a quedar!




